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Jue, Oct

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

No, no tengo problemas en el oído medio que me hagan perder el equilibrio, lo que pasa es que soy inestable porque me cuesta mucho concentrarme en un asunto por largo tiempo. Sin ser un especialista en las variables del comportamiento humano, no lo calificaría como déficit atencional, más bien lo definiría como una dificultad en encontrar temas que realmente me interesen porque he demostrado que cuando fijo mi objetivo en algo realmente interesante para mí, aunque sea intrascendente para otros y altamente improbable, si me lo propongo, finalmente lo logro.

Tengo que reconocer que en el colegio no estudiaba demasiado pero me las arreglaba a punta de resúmenes conseguidos a cambio de algún soborno a la hora del recreo y hoy con esto de la tecnología y el híper texto que nos permite saltar como canguros híper ventilados entre textos diferentes, lo de mi permanencia en un tema específico se me hace aún más difícil.

Como una reacción natural para salvaguardar nuestra independencia, cuando nos obligan a algo nos resistimos a doblegarnos. De niño me obligaban todos los lunes a comer legumbres. Odiaba los lunes. Ahora de adulto, liberado de las imposiciones parentales, me gusta comerlas de vez en cuando aunque siga odiando los lunes, claro que por otras razones.

Alejándonos de extremos patológicos, quien tenga propensión a ser delgado lo más probable es que toda su vida sea delgado y quien sea más grueso, a punta de múltiples dietas de sufrimiento, logrará estados de delgadez momentánea aparejados con una irritabilidad extrema.

¿Y?

Durante un tiempo estuve recriminándome por no haber tenido la constancia oriental como para lograr una superación continua. El resultado fue evidente solo fue amargarme sin obtener nada positivo y estancarme en auto flagelaciones improductivas.

Lo que fue, fue y punto.

La inestabilidad me ha permitido hacer múltiples cosas por las cuales he recibido grandes satisfacciones, algunos inconvenientes pero después de una raya para la suma, a la luz del tiempo ya pasado, sin duda fueron experiencias enriquecedoras que añoro.

Nunca estuvo en mis planes el transformarme en un prestigioso experto en alguna minucia capaz de llevarme a ser el top one de esa minucia. Nunca lo estuvo y nunca lo estará. La vida es infinita y nunca podré vivir todas sus variables aunque la ambición esté latente.

Siempre, siempre, siempre nos haremos la típica pregunta ¿y si...?

Para adelante con todo porque lo único que nos lleva al estatismo es mirar el pasado y elucubrar sobre como lo hubiésemos podido hacer mejor. Por supuesto que lo pudimos haber hecho mejor pero no fue así.

Cuando comenzamos a vivir de recuerdos es porque el fin está a la vuelta de la esquina, es mejor fabricar recuerdos constantemente para que el fin solo sea una probabilidad incierta, al menos en el cuándo.

Comencé diciendo que era inestable y estoy hablando de recuerdos ¿qué mejor prueba de que mi afirmación inicial es real?

Sí, soy inestable pero al menos puedo decir a mi favor que solo la perdida de equilibrio lleva al movimiento.