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Jue, Ene

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

En el marco de las protestas sociales iniciadas el 18 de octubre de 2019 en Chile, con el acto de unos jóvenes rebeldes que se pusieron de acuerdo vía redes sociales para no pagar el pasaje del metro, por supuesto que debían aparecer los superhéroes para defender a ciudad Santiago de los archienemigos de sus habitantes.

 

Batman y Super Man ya tenían suficiente trabajo haciendo dinero en las producciones cinematográficas Hollywodenses, como para venir a ensuciar sus trajes a un país sudamericano, por lo que obligatoriamente debió aparecer la creatividad.

Baila Pikachu, un extraño ser amarillo que ínsita a los manifestantes a bailar.

PareMan, de quien sin duda el Capitán América imitó su escudo que no es más que una señal de tránsito.

Nalcaman, más local ya que su traje no es de látex, sino de unas hojas gigantes de una planta del sur de chile llamada Nalca o Pangue.

Sensual Spiderman, quien, con su traje ajustado y sus músculos marcados, cautiva la mirada de muchas manifestantes mientras se trepa a cuanto elemento vertical existe.

Negro Matapacos, único personaje no humano, ya que es un perro mestizo de color negro con un pañuelo rojo al cuello, que comenzó a aparecer en las protestas en la década de 2010. En Chile se les dice pacos a los policías.

Dinosaurio de las marchas, seguramente un paleontólogo frustrado adoptó este personaje para manifestarse desde el pasado.

El Hombre Cono, usa como casco, un cono naranjo de los utilizados para modificar el tránsito vehicular.

Como Wikipedia es una enciclopedia virtual alimentada por los usuarios, ya pueden encontrar en ella referencias a estos personajes indispensables para mantener la moral alta de quienes se manifiestan.

Sin embargo, los verdaderos héroes de esta situación, somos los hombres y mujeres que debemos levantarnos todos los días antes de las 5 de la mañana para llegar a nuestros trabajos a las 7, trabajar todo el día y volver a nuestras casas a las 10 de la noche para recomenzar la rutina al siguiente día. Somos los enfermos que debemos esperar horas de horas en los servicios de urgencia para ser atendidos. Somos los jubilados quienes, por recibir unas jubilaciones de miseria, estamos obligados a seguir trabajando para financiar nuestros gastos médicos. Somos los trabajadores honestos que recibimos las penas del infierno cuando olvidamos dar un recibo, mientras a quienes roban miles de millones los condenan a clases de ética. Somos todos a quienes nos han tildado ampulosamente de clase media, a sabiendas que vivimos en la precariedad del día a día. Somos los padres que ante la imposibilidad de enviar a nuestros hijos a un colegio donde aprendan, los enviamos a lugares donde les dan comida y una educación deficiente. Somos todos aquellos que no pertenecemos al 1% de la población que acumula el 25% del PIB.

Son los jóvenes que sin miedo comenzaron con esta ola imparable que sin duda obtendrá resultados positivos a pesar de las víctimas inocentes durante el proceso. Son los que están en primera línea en las manifestaciones y también quienes los apoyan prestándoles cuidados médicos cuando hay heridos.

Somos Chile.

Los superhéroes de fantasía son necesarios, pero ante los superhéroes reales de carne y hueso, no son nada.

Marvel y sus superhéroes palidecen ante la realidad chilena.