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Mié, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

No es nuevo decir que cada tiempo, lugar y cultura ha conocido un particular modelo de belleza, de manera que lo que hoy calificamos como bello, no siempre se ha considerado así. De esta frase, Humberto Eco hizo un apasionante ensayo titulado "Historia de la belleza", donde ponía en evidencia el carácter camaleónico de la belleza, que en su devenir ha experimentado todo tipo de formas: voluptuosas, mágicas, religiosas, románticas, abstractas, monstruosas, provocativas... Hasta llegar a hoy donde, al parecer, hay tantos patrones de belleza como maneras diferentes de mirar el mundo. En esta abundancia estética, sin embargo, debido al inevitable rodillo de la globalización que hace que nos parezcamos cada vez más los unos a los otros, entre todas esas nociones de belleza hay una que se impone a las demás. Me refiero a ese culto por una belleza espigada que selecciona cuerpos altos, extremadamente delgados, donde la piel abraza hueso, y que en su lucha contra la arruga ha descubierto la cirugía plástica, el lifting, el botox o el Photoshop. Un modelo que en busca de una estética de porcelana, anula el infinito abanico de expresiones y microexpresiones que atesora un cuerpo en vida.

Tomo prestada la palabra microexpresiones de Paul Ekman, un psicólogo norteamericano que ha dedicado su vida al estudio de la relación entre las emociones y su expresión facial. Ekman acuñó dicho término para referirse a las expresiones emocionales que duran breve tiempo y que frecuentemente pasan desapercibidas para quien observa. Se trata de expresiones que brotan en la cara de forma involuntaria y, en consecuencia, son fiel reflejo de lo que la persona piensa y siente. Así, por mucho que intentemos disfrazar el odio con una sonrisa, éste puede salir de su escondite inconscientemente y contaminar la sonrisa con una mueca que nos delate. El descubrimiento se ha utilizado después como detector de mentiras, pues las microexpresiones muestran lo que pasa por la cabeza y no lo que sale por la lengua, y por lo tanto sacan a la luz las contradicciones entre lo que se dice y lo que se piensa.

La mención a los estudios de Ekman viene a colación, pues el modelo de belleza al que aludía, en su afán por estirar, depurar y menguar, tiende a suprimir toda expresión espontánea. Se trata de una belleza que se justifica a sí misma, sin importar lo que pueda haber más allá de la piel. En consecuencia, nos sentimos atraídos por unas figuras de una pátina tersa y delicada, pero que no trasladan ningún pensamiento, ninguna emoción, ninguna contradicción. Si como se dice, la cara es el reflejo del alma, da la impresión de que, a día de hoy, esculpir la hermosura conlleva ahuecar el alma.

Pienso entonces en los actores y las actrices, cuyo trabajo linda de forma particular con la belleza y con su capacidad de atracción. A diferencia de esa belleza de porcelana, que se reafirma a costa de hacerse inexpresiva, el actor busca que lo bello no niegue lo expresivo, lo espontáneo, la humanidad más cruda. El suyo es un manual de seducción secreto, de reglas no escritas, de consejos que se precipitan por las grietas que se abren a los instintos. No es que haya aprendido a expresar emociones o pensamientos, es que su cuerpo es ya pensamiento vivo, emoción desvestida. Tampoco necesita ningún espejo externo para disimular arrugas, blanquear el gesto o potenciar su mejor perfil. Su piel es su propio espejo. Y allí lo oscuro y lo cruel también es bello.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€