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Mié, Jun

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Esa flaca paliducha vestida con túnica negra y capucha, esa que nos pone el pijama de palo, que nos apaga la tele, que nos sube al ascensor para arriba o lo más probable, para abajo, la que nos prende la luz al final del túnel, la enviada por el más allá, la parca... la que en un lenguaje más poético la llaman el ángel de la muerte o antes, el cancerbero, la muerte, llegará cuando llegue.

 

Empujar los límites constantemente, no asegura una muerte prematura ni cuidarse en extremo, una larga vida. Es cierto que existe un valor estadístico, pero somos sólo un dígito en una estadística de miles, de millones...

No creo que a nadie le interese en demasía cuidarse en extremo como para llegar a ser el muerto más sano del cementerio.

En mi experiencia como piloto de parapente, y además, llevando pasajeros, he visto y vivido de todo, de lo bueno y de lo malo, de la dicha absoluta a la más negra de las penas.

En una ocasión llegaron a volar como pasajeros, una pareja de una madre joven y su hijo adolescente. Yo volé con el hijo y un colega con su madre. En vuelo se puede conversar sin ningún problema y el hijo me contó como a su madre le habían diagnosticado un cáncer terminal y de común acuerdo habían decidido vivir todas aquellas experiencias que mucha, quizás demasiada gente no vive por temor a la muerte, a pesar del hecho indesmentible, que al menos estadísticamente, nadie muere. Tenían una especie de check list con buceo, paracaidismo, parapente, salto en elástico, alas delta, rafting...

Durante el vuelo se gritaban cosas hermosas, nada trágico, felicidad pura, y al momento de aterrizar, ella tropieza y se caen. Una caída ridícula sin absolutamente ninguna consecuencia. Nosotros íbamos un par de segundos atrás, por lo que vimos todo y el le grita a ella:

"Buena vieja... quieres irte antes para el cementerio".

Yo no dije nada, pero mi primera impresión fue la de pensar en lo cruel del comentario.

No se bromea con la muerte, y mucho menos con alguien que de cierta forma está condenada al saber el plazo limitado, pero después de un rato me di cuenta de mi error.

Ante la certeza de la muerte próxima, solo quedan 2 alternativas; pasar el resto de los escasos días llorando amargamente y de pasada amargarles la vida a los afectos más cercanos, o disfrutar al máximo en compañía de los seres queridos.

Ellos, me dieron una lección inolvidable al haber optado por la opción de vivir a plenitud sin dejar espacio a los "¿y si?".

Todos sin excepción, dejamos de hacer cosas por un temor infundado a la muerte.

En mis años de piloto chofer, llegué a catalogar los tipos de pasajero en base a ese temor que todos tenemos como una herramienta instintiva de protección.

Están aquellos sin ningún temor; disfrutan del vuelo en niveles variables, ñero para ninguno es una experiencia trascendental como lo es para quienes no solo tienen temor, sino que mucho miedo. Entre ellos existen aquellos que logran vencer su temor y de manera anti natural corren hacia el vacío para luego darse cuenta de lo maravilloso de no solo disfrutar de la naturaleza, sino que de cierta manera, llegar a ser parte de ella al valerse del viento para mantenerse en el aire y ver la vida desde una perspectiva diferente. Al aterrizar, eran las personas más plenas que jamás vi y sin duda la experiencia, sobre todo la de haber superado sus miedos, los marcaría de por vida.

Por otro lado, existen aquellos incapaces de superar sus miedos. En 25 años solo me ha tocado presenciar esta situación 2 veces. Nunca, nunca, he visto caras tan amargadas por la frustración de ver como otros pueden y ellos no. Sin duda la experiencia de haber sido incapaces de superar sus miedos, los marcaría de por vida.

No tiene por qué ser en un deporte considerado de alto riesgo, pero la vida está llena de desafíos, peligros latentes y por ende, miedos.

La adrenalina nos mantiene vivos; vivamos.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€