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Dom, May

Y no es coña | Carlos Gil

Estoy saliendo de Cena Contemporànea de Brasilia donde acudo todos los años para participar de uno de esos festivales entrañables que han logrado tener unos públicos jóvenes y entusiastas que llenan todas las representaciones, lo que da mucha alegría a aquellos que venimos de las realidades actuales europeas en donde los públicos son de una edad considerable. Aquí sucede al revés, son insultantemente jóvenes, que disfrutan con pasión de las representaciones. O con respeto. Y lo manifiestan al acabar.

Me quedo con varios espectáculos, Tormenta de Cielo RasO de Igor Calonge, danza m de muchos quilates. Asistí a una representación conmovedora de BR TRANS, con Silverio Pereira, un magnífico trabajo que pone sobre escena casos de travestis, algo realmente importante especialmente por las formas, por la simpleza exuberante del montaje, de su estructura, por los textos y por la inconmensurable calidad interpretativa. Una lección ética, actoral. Y la circunstancia es que se hizo en un excelente teatro del SESC en una población dormitorio a unos kilómetros de Brasilia, con muchachos jóvenes de un instituto llevados por un profesor , algunos la primera vez que pisaban un teatro. Y fue tan bonita, tan rotunda, tan cálida, tan impresionante la reacción de esos públicos ante algo que era tan duro, tan bien contado que se me quedara en memoria como uno de eso actos en donde el teatro supera cualquier consideración de comunicación, para ser una arte de compromiso, de comunión que se concretó todavía más al final de los apoteósicos aplausos cuando escenario y platea rompieron en gritos de "Fora Temer". Imborrable. Un acto político incuestionable.

También vi el último montaje de Vertigem uno de los grandes grupos brasileños, Filho, un espacio realmente activo, significante que rodea al público, una historia sobre la familia, una tragedia, donde destaca las formas, lo espacial, pero que la sentimos algo barroca, con sobreactuaciones que nos despistaban un poco dentro de su bondad narrativa, porque estamos ante una gran propuesta escénica, algo que escapa e la norma, realizada en una nave. Impresionante.

Más, muchas más obras vimos, con Noite de Circolando, espectacular trabajo, pero también estuvimos en los "Encontros do Cena", es decir en lugares de discusión, debate, información, análisis, ruegos y preguntas. Me impresionó una sesión en donde el Secretario de Cultura de Brasilia, Guilherme Reis y su subsecretaria, Mariana Soares, presentaron todos sus proyectos, hablaron de la situación económica real, se enfrentaron a todos los grupos y colectivos culturales, especialmente de las artes escénicas que quisieron preguntar o recriminar. Un acto de transparencia que me abrumó. Primero por el hecho de hacerse, por mostrar abiertamente lo que había, lo que se ha hecho y los proyectos y después por las urgencias de los allí presentes, esa tendencia a ¿qué hay de lo mío? que tantas veces hemos vivido y que sabemos son fruto de la necesidad y de la falta de ambición más allá del instante procesal de cada cual.

Sentí que había un plan, un proyecto de futuro, lastrado por la crisis económica y política que vive Brasil, pero que existe una voluntad de ir dando pasos lógicos para asentar leyes, maneras colaborativas, defensa de patrimonio, busca de recursos económicos. Nada fácil, nada que no se pueda quebrar desde la política, pero que me hicieron entender que la gestión cultural, desde estos lugares es lenta, pero necesaria y que si Guilherme era mi admirado amigo como director de escena, como director del Festival, ahora admiro su coraje para ponerse al frente de esta Secretaría y tener el valor de hacer un ejercicio de este nivel, donde a la transparencia tuvo que añadir la paciencia para no alterarse ante la incapacidad que desde el otro lado se tiene de comprender las dificultades que plantean las maquinarias institucionales y burocráticas.

Voy a intentar aprender de esta sesión demoledora, voy a intentar moderar mis opiniones, ponerme en el lugar del otro, escuchar sus argumentaciones. Pero yo nunca, jamás, ni en público ni en privado, he visto explicar un plan de esta ambición de una manera tan transparente y pormenorizada. Eso es lo que admiro. Eso es lo que deseo que suceda. Que se cumpla más o menos en esta legislatura, dependerá de otros factores pero que todos sepan lo qué está sucediendo es lo que mejor ayuda a encontrar complicidades y comprensión que puedan ser importantes a la hora de empujar políticamente para que se tomen las decisiones adecuadas.

Sí, con transparencia. Pero también con un trabajo coherente, profundo, que parta de la realidad y la quiera transformar no para hoy solamente sino para mañana, si es posible y deje estructuras para pasado mañana.

¿Me he explicado bien?

Gracias todos los amigos y amigas de este magnífico festival con el que estoy tan vinculado desde hace décadas. Siempre aprendo, siempre salgo con ganas de hacer cosas mejores. Y de volver. Y volveré, claro que sí.