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Mié, Jun

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Son pocos, o quizás ninguno, los creadores que de un modo egoísta crean para sí mismos, los más lo hacen como una manera de expresar sus sentimientos más profundos y por supuesto, que alguien los reciba como mensaje de su verdad, transformándose así en una especie de portavoces de quienes no tienen la capacidad de manejar de manera adecuada el sensible lenguaje del arte o simplemente no se atreven. Todos los creadores añoran el momento en que la obra esté terminada para ser sometida primero al propio juicio de quien la concibió y después al de los demás.

Un director de teatro espera con cierto temor ansioso, el final de la primera representación para conocer la reacción del público, quien con su abucheo disconforme o su aplauso complaciente, puede transformar la pieza en un completo fracaso o en una obra maestra. El ser humano en cambio, a pesar de ser un creador por naturaleza, temeroso del fin, nunca ha querido llegar a ese momento en donde supuestamente todo se acaba y se pasa al infinito de la incertidumbre.

Tratando ilusamente de evitar ese inexorable punto de inflexión en que nos enfrentaremos a todos nuestros temores, desde siempre el ser humano lo ha negado aceptando promesas dogmáticas de encarnaciones, de renacimientos, de paso a mejores vidas, de paraísos fantásticos, de nirvanas sin dolor, ...

Trascender.

Quien más quien menos, todos queremos trascender para evitar nuestra extinción. Le tenemos miedo a lo desconocido y no existe mayor misterio que la muerte. Hasta donde sabemos, de manera irrefutable llegará el día en que todo se acabe, lo bueno y lo malo, los logros y los fracasos, la dicha y el dolor, todo, todo se acabará.

La única verdadera esperanza es que de algún modo, mientras alguien nos recuerde, aunque nuestro cuerpo físico ya no esté, nuestra imagen seguirá latente.

Muchos tratan de moldear a sus hijos a su propia imagen y semejanza, así como alguna vez el hombre creo a Dios y no a la inversa según promulga el dogma religioso.

Tarde o temprano, a pesar de los vanos esfuerzos del progenitor, el pretendido clon encontrará su espacio de independencia para ser quien siempre debió ser; el mismo.

Un fenómeno similar pasa con toda obra de arte, al materializar la idea, poco a poco esta va adquiriendo personalidad propia y a pesar de que se pueden heredar ciertos rasgos tanto físicos como de personalidad para re combinarse en un nuevo individuo diferente, con la obra que mostrará cierta herencia, en definitiva tarde o temprano terminara siendo ella misma, independiente de su creador.

No solo los grandes clásicos del arte de todos los tiempos, muchos de los cuales son recordados en sí mismos y somos pocos quienes recordamos a su creador, responden a este paradigma de independencia.

Hasta un dibujo garabateado a la rápida sobre una hoja de papel, emprenderá rumbo propio cuando se empiece a relacionar con las variables que dieron origen a su creación; un sentimiento, un momento especial, quizás una temperatura o un sabor, son miles las variables posibles capaces de enriquecer la obra, las mismas que con el tiempo harán pasar a un segundo plano a la mano que la creo.

Cuando entendamos que solo somos recuerdo y que por lo tanto seremos exclusivamente recordados por nuestras obras, en definitiva que somos y seremos nuestras obras, recién en ese momento podremos aspirar a la añorada trascendencia.

No es la fe estática la que nos libera del misterio supremo, es la fe dinámica capaz de crear en la seguridad que la honestidad creadora será nuestra presencia eterna en el recuerdo de quienes vivan y re vivan una y otra vez nuestras creaciones.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€