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Vie, Sep

Y no es coña | Carlos Gil

Se ha celebrado en Madrid, FITUR, que es una feria internacional de turismo, un lugar donde se entierran puñados de millones de euros para degradar ciudades, montañas, playas, paisajes y hacer de este negocio el centro de la muerte de la idiosincrasia, de la identidad de los pueblos, los barrios, las zonas costeras o los picos nevados. Por si eso no fuera poco, desde hace ya unos años, se han empeñado algunos de los irresponsables políticos, con la complicidad de otros elementos de los sectores involucrados, en hacer creer que los turistas van al teatro, la ópera, consumen literatura propia y por ello las consejerías y concejalías agrupan la cultura, como un subgénero del turismo y el deporte.

En el mejor de los casos, el concepto que triunfó fue el de “hacer ciudad”, es decir que implantando el modelo Guggenheim, cada capital de provincia debía tener un museo de arte contemporáneo, con la obligación de que el edifico fuera singular, costase un dinero ingente y lo firmara alguna figura de la arquitectura de mercado. Junto a estos edificios pagados por los municipios, las diputaciones, la Comunidad  Autónoma o el Estado se creaba un mundo de hoteles, de restaurantes de alta gama, de tiendas exclusivas. Y se vendía a la ciudadanía que eso era el motor económico de ese lugar. Y que los turistas eran todos consumidores de productos culturales. ¡Ja!

Recuerdo ahora mismo cómo se fusionó con urgencia el deporte de gran consumo, los mundiales de fútbol, las olimpiadas, con espectáculos artísticos. Y se hacían programaciones especiales, pagadas al buen tuntún. Es decir se ha utilizado como señuelo el arte, para atraer supuestamente a un tipo de turistas, pero el Turismo, lo pongo con mayúsculas, el que da estadísticamente cifras de récord, ingresos multimillonarios, es el de mochila, el de tasca de vino, tapas, botellón, sol, playa y si me apuran, con suerte, con mucha suerte, visita rápida a una iglesia catedralicia, un museo o una corrida de toros. Porque, no se olvide, que para el actual gobierno español, los toros son cultura. ¿Alguien que haya estado de vacaciones en la Riviera Maya sabe si hay un festival de teatro allí? Pues aquí sucede lo mismo, nadie viene a Benidorm de vacaciones para ir al teatro. Ni extranjeros, ni propios.

Por lo tanto cuando veo a amigos admirados protestando porque su región no ha llevado nada de artes escénicas a esa Feria, siento un escalofrío. Porque inmediatamente veo a otros amigos y admirados gestores, hablando de la presencia del circo de su ciudad o provincia en esa misma feria de turismo, e indago y veo que están intentando involucrar una cosa con otra, pero al aproximar la lupa, resulta que todo es falso, que se trata de una treta, de un truco. El flamenco de turista es una cosa muy diferente al flamenco artístico auténtico. El teatro es de proximidad, y no va a venir un japonés a ver un musical americano en la Gran Vía madrileña, ni a una sala alternativa a descubrir el nuevo valor emergente. Quizás, un porcentaje mínimo, puede ir a un estreno de ópera, por coincidencia. Y así hasta le infinito.

El teatro, las artes escénicas, como instrumentos, utilitarias, es una cuestión que no reprocho a nadie, todos debemos buscarnos la vida, hacer lo que nos dé la vida, pero que no nos engañen, que deben ser para los ciudadanos y ciudadanas de aquí y ahora, para que tengan trascendencia. Es obvio que Almagro y Mérida, generan un flujo turístico, que los hoteles y restaurantes sienten estar en temporada alta, pero es un turismo cultural, profesional y mayormente interior, de proximidad, con contadas excepciones. El resto de eventos deben cumplir con lo sustancial, interesar a sus coetáneos, paisanos o asimilados. 

Y acabo este turístico panfleto: sí es cierto que en algunos eventos de estas características, ferias, festivales, jornadas, deberían ser atendidas por Fomento o Industria, más que por Cultura, que se contabiliza el monto del coste a este sector, cuando se gasta mucho más en hoteles y restaurantes, en alquiler de focos y estructuras, que en pagar a los artistas y técnicos que son los imprescindibles. ¿Quieren que hagamos números? Basta ya de hipocresía. Sí, yo tengo turismofobia cultural, por ser una Gran Mentira. Y el turismo tal cómo se está practicando en estos momentos acabará con todo, y la Cultura propia será la primera damnificada. Las Artes Escénicas, en primer lugar.