Sidebar

17
Mié, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz
Nadie es perfecto. Ya se lo decía Joe E. Brown a Jack Lemmon en la película "Con faldas y a lo loco", cuando este último le confesaba, quitándose la peluca de mujer, que era un hombre. Entre las variadas imperfecciones que cultivo, además de la de ser hombre, está mi afición por el fútbol. Y es que ser aficionado al fútbol, aunque sea de forma tibia como es mi caso, es destinar parte de tu tiempo a un deporte de masas que, reconvertido como está en un descomunal mercado salvaje, no hace sino alimentar el estómago más necio y soez del ser humano. Ese mismo estómago adonde van a parar los residuos de la prensa del corazón o de la política en su apogeo chabacano, es decir en el periodo electoral. El fútbol, como esos tristes compañeros de fatigas, en esta sociedad que amenaza quiebra, hace que afloren las reflexiones más simplonas, los debates más insulsos y la violencia más barata de esta raza nuestra. A pesar de lo cual, como digo, soy capaz de tragar esos tropezones y disfrutar con ciertos aspectos de ese deporte que, bajo su grosera capa de calamidades, aún guarda destellos de verdadero juego y nobleza.

En este sentido, tal vez por esa otra desviación a la que tiendo, la de índole profesional, siempre me ha resultado atractiva la conexión entre los deportes de grandes masas, como el fútbol, y el ritual. La controversia sobre el tema aún sigue abierta, pues desde quien opina que el fútbol es un perfecto ejemplo de ritual contemporáneo, hasta quien dice que deporte y ritual son ideas casi antagónicas, hay lugar para reflexiones de todos los colores. Se mire con la lente que se mire, es innegable que el fútbol está impregnado de elementos propios de los rituales, aunque haya quien piense que los conserva a costa de degenerarlos.

Para empezar, defender un equipo es entrar a formar parte de un colectivo, la hinchada, que mostrará su identidad y su cohesión con estandartes y símbolos muy diversos: los cánticos, el himno -siempre con algún toque épico-, el escudo, las banderas que bien adornan mofletes o bien se convierten en bufandas... Ser hincha de un equipo es pues identificarse con unos colores, pero también con la ideología y la idiosincrasia de una comunidad. En el caso del Athletic de Bilbao (por barrer para casa), cuya principal seña de identidad es competir con jugadores de la tierra, esto algo notorio.

Resulta evidente entonces que una de las funciones propias del ritual, el hecho de dar cohesión a una comunidad a través de la identificación de sus miembros con unos valores comunes, está muy presente en el fútbol. Y no es menos cierto que el fútbol también cumple otra de las tareas que los antropólogos tradicionalmente han atribuido a los rituales: generar una suerte de catarsis emocional que sirva como purgación efímera, al tiempo que se celebran y se subliman los valores culturales de un grupo.

¿Imagináis un teatro capaz de generar, siquiera en versión miniatura, el estallido de pasión y comunión que desata un partido de fútbol de altos vuelos? Es cierto. Hoy la pregunta se desvanece entre la fantasía y la utopía. Sin embargo cuando uno lee pasajes sobre el teatro de la Antigua Grecia -tan próximo éste también al ritual-, la cuestión no parece tan ingenua. Cuenta Heródoto, por ejemplo, que en la Atenas del siglo V a.c., durante la representación de la obra "La toma de Mileto", escrita por Frínico y que plasmaba la conquista de dicha ciudad por parte de los persas, los espectadores griegos apilados en millares, sensibilizados como estaban con el tema, rompieron en tal llanto colectivo que hubo de suspenderse la obra. La pregunta nos escupe: ¿Qué arte o espectáculo podría causar una catarsis parecida en la actualidad?

Miro a mi alrededor cercano, y el primer caso que me viene a la cabeza es del fútbol, cuando sucede que un equipo con solera baja a segunda división. Pienso en el Athletic (y disculpad otra vez mi caprichoso escobón), e imagino al equipo perdiendo la categoría.... y, anestesiados como estamos ante tanta injusticia y tanto sin sentido, pocas catástrofes se me ocurren de mayor calado social y emocional para esta ciudad. Por fortuna este año tal cataclismo no ocurrirá en Bilbao. Será alguna otra ciudad quien la viva. Este mismo sábado.

Nuevo número de la revista ARTEZ


Visita nuestra librería online

Todos los libros de la editorial artezblai

NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€