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Dom, Sep

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Desde siempre el hecho de ser diferente ha sido peligroso, peligroso para los ocultos pero eficaces poderes fácticos, esos que controlan subrepticiamente el devenir de la humanidad. La mano invisible nos da todo lo necesario para transformarnos en una masa informe absolutamente homogénea, un todo sin mente cuestionadora ni voluntad por impulsar cambios efectivos. Somos el perro fiel que vuelve una y otra vez moviendo la cola a comer de la mano que lo golpea.

Para ser diferente, se debe pensar de manera diferente y eso es extremadamente peligroso para el sistema imperante modelado para hacer de los poderosos, ultra poderosos. Pensar no es bueno y poner en práctica un pensamiento disidente, por razonado, provechoso y carente de intereses ocultos que este sea, es causa de exterminio seguro.

¿Quién tiene el tiempo suficiente como para pensar?

Somos bombardeados continuamente por sonidos, imágenes, información, desinformación, ofertas, todo a 990 sin llegar a 1.000 aunque en realidad cueste 10, el sistema no nos da tregua.

Hoy con la herramienta de lo multi medial transformada en una engañosa manipulación global, secuestran nuestra concentración.

Televisores por doquier; en las salas de espera de hospitales, en los andenes del sistema de transporte público, en el banco donde vamos a llorar nuestras miserias para enriquecer al anónimo banco, en todos los lugares donde se debe esperar para ser atendido, los medios de comunicación masiva, distractores del pensamiento, nos sacan de la realidad para meternos en un mundo de fantasía donde la ansiedad nos supera. Ansiedad por no ser capaces de controlar nuestro futuro y menos nuestro presente.

La diferencia es castigada por el rechazo generalizado. Nadie debe escaparse del rebaño aunque a la distancia se aprecie el bienestar donde el lobo no puede llegar.

¿Pero quienes han trascendido para transformarse en inmortales en la memoria de la humanidad?

Los diferentes.

Sin cuestionar lo bueno o malo de aquellos inolvidables, quien piensa diferente es capaz de mirar de otra manera la problemática.

Mirar los problemas de siempre bajo la óptica de siempre, solo nos puede llevar a las soluciones de siempre que hasta ahora solo han sido torpes intentos por llegar a la solución definitiva nunca lograda.

Sin evangelizar en pos de una disidencia absoluta capaz de llevar a una anarquía destructiva, ser diferente es el camino correcto para encontrar nuestra propia identidad y en definitiva, una vida propia, no una modelada para convertirnos en un simple peón de ajedrez, sacrificarle si de defender a la reina se trata. Reina que todos sospechamos pero que somos incapaces de voltear sobre el tablero para convertirnos en el nuevo rey de la jugada.

Las artes nos ofrecen lentes de todo tipo para mirar aunque sea por un tiempo acotado, la realidad bajo otra perspectiva para encontrar la salida o al menos sospechar otras alternativas posibles.

¡Viva la diferencia que podemos encontrar en toda expresión artística aún no sometida de rodillas frente al poder del sistema!