Escritorios y escenarios

Asunto de convivencia

No se imaginan lo importante que se ha convertido para mí la idea de la creación colectiva. Durante este último año pasó a ser un asunto de aquellos que ocupan espacio en mis pensamientos.

La creación colectiva es una invitación a la escucha, al diálogo y a la negociación. Y por eso requiere de personas que estén dispuestas a regular el ego y, en particular, la soberbia y el narcisismo. Es un tipo de trabajo que implica la contención del yo, sin anularlo definitivamente, para configurar un nosotros. Esa idea del nosotros me parece fundamental, dado el enaltecimiento del individualismo, la subjetividad y la deshumanización de este momento. Dada la supremacía del yo que nos está convirtiendo en islas solitarias que se van imponiendo las unas sobre las otras.

Pero ¿cómo construir algo con personas tan diferentes no solo socioeconómicamente, sino en el plano de lo ideológico? Ese es precisamente el ejercicio, he ahí el problema para resolver. Y a esta cuestión la acompaña una segunda, ¿cuál de todas las versiones de sí mismo es la que debe ser convocada para encarar el asunto?

La creación colectiva es una invitación a replantearse la idea de la soledad creativa. Y parte del supuesto de que en la comunidad está el apoyo, es decir, la complicidad que las personas, algunas, necesitan para reforzar la fe en sí mismas. Pone en primer plano y legitima el trabajo del equipo, es decir, lo colectivo, lo común, la conciliación.

Pero sé perfectamente que cada vez cuesta más trabajar en equipo. Ante esa idea también hay una pérdida de fe que, por otro lado, no es en vano. ¿Cuántas veces hemos tenido la experiencia de que alguien, una sola persona, se lleva el crédito de nuestra contribución, o de qué siempre hay unos que hacen más y otros menos? Lo que esto genera es una permanente sensación de injusticia y esto ha derivado en que son pocos los que creen en el equipo.

Sin embargo, pienso que esta opción metodológica para la creación es una manera de re-configurar esa creencia sobre la inexistencia del equipo de trabajo, del nosotros. Por eso resulta una opción subversiva. Y es que al final de cuentas, esta metodología no es otra cosa que una analogía sobre el ejercicio de convivencia que debemos ejercer, día a día, como sociedad.

Domingo 7 de abril del 2024
Bogotá Colombia.

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