El giro hermenéutico

Cirque Du Soleil: Corteo

Al menos una vez en la vida hay que visitar el Grand Chapiteau para disfrutar de la magia y circo de esta compañía canadiense; los mejores del mundo, en mi opinión. Yo acabo de ver Corteo en Madrid y hubiera detenido el tiempo en el goce de singular experiencia sensorial y poética. Detener la impresión de que todo lo imposible se hace posible en la contemplación del espectáculo total; lo multidisciplinar al servicio del goce y experiencia de espectadores unidos por la mágica experiencia del circo y su elemental componente de riesgo; lo humano tratando de trascender sus propios límites. El Cirque Du Soleil consigue con las mejores innovaciones técnicas y un lenguaje semiótico complejísimo, algo tan sencillo como viejo: creer. No es mística, es belleza. Cuando has visto espectáculos anteriores, piensas que, como gran marca, vas a adivinar lo que vas a contemplar; te inquieta pensar que ya no te van a sorprender; que ya no hay más seducción posible; que ya conoces los trucos (como en el televisivo House). Ay, de ti!

En Corteo –cortejo en italiano- un payaso representa su propio funeral a partir de la representación de un desfile en el que participan todos los personajes de un viejo circo mientras unos ángeles de la guarda vigilan en silencio, desde las alturas, colgados de arneses. Son 40 ángeles de 4 tipos: ángeles de arco, ángeles pequeños, ángeles grandes y ángeles Auguste. Así contado, suena a kisch, pero no lo es; es felliniano. Conserva ese aroma estético italiano de Comedia del Arte con combinaciones barrocas increíbles: un mundo lírico, una zona extraña entre el cielo y la tierra, ideado por el creador Daniele Finzi Pasca. Este director es el fundador en Suiza, en 1983 del Teatro Sunil, una compañía de teatro y danza. Motivado por un profundo compromiso con los principios humanitarios, Daniele ha colocado la figura tragicómica del payaso en el centro de las producciones de Teatro Sunil, como Rituale, Icaro, Aittestás, Visitatio, Te Amo y Tres Tristes Tangos, para expresar un amplio abanico de experiencias y emociones humanas. Ha denominado el énfasis que pone Sunil en la sensibilidad y el sentido del tacto como «teatro de la caricia». La música, lírica y pícara sucesivamente, lleva a Corteo a través de una celebración atemporal en la que la ilusión se burla de la realidad. Los personajes conservan la apariencia añeja de los protagonistas de una feria ambulante de finales del siglo XIX, vestidos por Dominique Lemieux: el payaso soñador, el jefe de pista, el payaso blanco, el gigante, la actriz-acróbata enana, el pasayo enano…

Entre las novedades escénicas destaca el escenario giratorio en dos, creado por el escenógrafo Jean Rabasse, -nominado al Óscar y ganador de un César- con la mitad del público frente a la otra mitad, por lo que no sólo ven el espectáculo, sino que también ven al público desde la visión de los actores. Se han incorporado dos plataformas giratorias en el escenario, que mide cerca de 31,6 m de largo, con una pista de casi 12,5 m de largo. En el centro del escenario circular hay un laberinto que reproduce exactamente las proporciones y el tamaño del diseño clásico del suelo del pasillo de la catedral de Chartres. El laberinto incorpora una cinta de Moebius de 20 cm pintada en el centro como un símbolo del infinito y la continuidad. Una visita a la exposición «The Great Parade: Portrait of the Artist as Clown» en la Galería Nacional de Canadá inspiró a Jean Rabasse a pintar la procesión de Corteo en las cortinas. Su diseño estuvo influenciado por la obra de pintores como Willette, Picasso, Tiepolo, Pelez o Knight; las cortinas del espectáculo están inspiradas en una pintura de 1885 del artista parisino Adolphe Willette. Las dos cortinas «Roll Drop» enormes de estilo barroco y las cuatro cortinas de estilo italiano con apertura lateral se cosieron en Canadá y se enviaron a Francia para ser pintadas. Se tardó más de dos semanas en pintar cada una de las cortinas centrales con acuarelas.

Corteo ofrece una variedad de elementos de equipamiento acrobático innovadores que se inventaron en Cirque du Soleil y se diseñaron para acoplarse perfectamente a la escenografía. En el primer número, tenemos los «Lustres», candelabros gigantes que flotan en el aire por encima del escenario. Están decorados con unas 4.000 joyas brillantes y guirnaldas de esferas acrílicas reflejantes. El número «Paraíso» aúna dos habilidades circenses que no se habían combinado nunca antes: el bastidor coreano y el tramponet (una combinación de trampolín y red de seguridad). Los artistas son lanzados entre los tres bastidores coreanos a una distancia sin precedentes entre sí y rebotan del tramponet, que tiene 30 m de largo. El «Portiks» consiste en una estructura de acero y dos barras altas iguales montadas en las plataformas giratorias del escenario.

Corteo se estrenó en Montreal en abril de 2005. Desde entonces ha visitado 34 ciudades en cuatro países diferentes, y ha sido visto por más de cinco millones de espectadores. Pocas veces una marca artística mundial combina perfecta y equilibradamente lo comercial con la magia del espectáculo total, la poesía y belleza escénica.

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