Negro & negro | Norka Chiapusso

En el camino del Arte, TODO está en ti

Escribí hace unos meses cómo el camino del Arte, cómo las rutas de las artes escénicas me han llevado a territorios cuando menos insospechados, muchas veces sorprendentes, acaso inusuales. Territorios como mínimo diferentes y siempre, siempre apasionantes. El otro día viajando a Burgos comencé a recapitular y a recordar algunos de esos momentos que fueron la causa de una gran afición, de una pasión, y a la postre, poco a poco, de una profesión de largo recorrido, de una carrera de fondo, de un maratón sin fin, sin destino determinado, con una incertidumbre iluminada por una LUZ al final de cada túnel.  

Escribí también que el Arte en vivo es el último bastión que nos queda a los adictos a la belleza, a los dependientes del pensamiento crítico, a los abducidos por la creación y por la magia. Eso que sustenta a los soñadores impenitentes, a los creyentes inmaculados de lo efímero, de lo fatuo, de lo imperceptible, de la energía. A los enloquecidos por la sutileza, el susurro y la delicadeza. Funambulistas de la vida, sin arnés y sin red.

Y comencé a recordar espectáculos… como “Chiquilladas”, interpretado por Santiago Sánchez, dirigido por Raymond Couse. Chiquilladas lo recuerdo como la mirada tierna de un niñ@.

“Novecento. El pianista del océano” de Alessandro Baricco. Producción de Tanttaka bajo la dirección de Fernando Bernués. Novecento me trajo a la memoria o elegir vivir la vida, sus riesgos, sus emociones, sus miedos, sus éxitos y sus fracasos; o elegir quedarse en un barco viviendo una vida imaginaria y soñada a través de las teclas de un piano.  

Y la sensación de volar lejos, muy lejos, de soñar en voz alta, la tuve con “¡Nasdrovia Chejov!”, espectáculo producido por Vaivén basado en los cuentos de Antón Chéjov, dirección de Fernando Bernués.

Y el amor incondicional lo sentí con “Amour” de Marie de Jongh, porque el amor siempre nos da una oportunidad.

La poesía en “André & Dorine” de Kulunka caminando “entre el drama y la comedia, entre la vida y la muerte, entre el amor y el olvido”.

Morfeo Teatro presentó El Coloquio de los Perros “más humano” de Miguel de Cervantes, dirección de Paco Negro. Una historia de personas, “pues hay perros que como nobles personas proceden, y personas que como perros se comportan”.

Y recordé la identidad, los mitos y la cultura en “Oskara” de Kukai dantza.

Me quedo con los tres minutos de belleza excelsior de Alberto Jo Lee en una magnífica interpretación de una coreografía extrema dentro del trasgesor espectáculo de Teatro En Vilo titulado “Man Up”.

La carne y la pulsión sexual salvaje e insaciable en “Celestina infernal” de Corsario Teatro.

La personalidad, la determinación, la valentía de la “Antígona oriental” de Volker Lösch marcan una época escrita con la sangre del dolor.

Época superada por el elixir de la poesía de “El desguace de las musas” de La Zaranda o por la magia y el duende de “El sueño de una noche de verano” en el Parque Cristina Enea en el marco de la Capital Cultural Europa Donostia 2016.

Porque ser felices depende de nosotros mismos, de superar nuestros miedos y nuestras limitaciones nos cuentan en “Losers” Aitziber Garmendia y Jon Plazaola. Al fin y al cabo, una comedia no deja de ser una tragedia con más tiempo, parafraseando a Woody Allen. Y citando a Chejov: “el humor, la risa pueden brotar del más oscuro y triste fango, coloreando la existencia y llenándola de luz”. Que no falte la risa, sigamos riéndonos.  

Cada momento que rememoré a lo largo de ese viaje, cada píldora artística, cada territorio descubierto a lo largo de esta carrera sin parangón, cada uno de ellos, por sí mismos, por sí solos justifican una sonrisa, una reflexión, una vocación, una pasión y una vida.

Y todo ello, TODO está en ti.

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