El Chivato

Fallece el investigador Hans-Thies Lehmann, autor del concepto «teatro posdramático»

Contribuyó de manera fundamental a la teorización del teatro contemporáneo internacional y a la práctica interpretativa

Hans-Thies Lehmann, creador del concepto «teatro posdramático», falleció el pasado sábado 16 de julio a la edad de 77 años. Fue uno de los estudiosos de teatro alemán más eminentes y reconocidos internacionalmente. Experto en Bertolt Brecht y Heiner Müller, fue presidente de la Sociedad Internacional Brecht. Su innovador estudio ‘Postdramatic Theatre‘, publicado en 1999, analizaba los desarrollos y cambios en el teatro occidental desde la década de 1960, con su cada vez mayor separación del texto y su marcado carácter performativo. Fue traducido a más de veinte idiomas y supuso una contribución fundamental a la teorización del teatro contemporáneo internacional y a la práctica interpretativa.

Junto con Andrzej Wirth, Lehmann ayudó a desarrollar el programa de estudios de teatro aplicado en la Universidad de Giessen, que Wirth fundó en 1982. De ella surgieron directores de renombre como René Pollesch y Hans-Werner Kroesinger, así como grupos de teatro como She She Pop o Rimini Protokoll. Más tarde, Lehmann se unió a la Cátedra de Teatro Johann-Wolfgang-Goethe en la Universidad de Frankfurt y después al departamento de Estudios de Teatro de la Universidad de Kent en 2012, donde contribuyó regularmente con las actividades de investigación de la Red Europea de Investigación Teatral.

Lehmann sugirió el término de “teatro posdramático” como noción clave para el estudio de las manifestaciones teatrales contemporáneas, inventariando las formas escénicas de vanguardia de principios del siglo XX y su evolución estética hacia un tipo de creación artística que se desarrolló con más fuerza durante los años 80 y 90. El concepto posdramático fue elegido por el autor por su analogía con la estética del posmodernismo, movimiento estético que se difundió en las diferentes esferas artísticas a partir de los 60.

«Pienso que es fundamental que el teórico del teatro en general, no únicamente del posdramático, esté en continuo contacto con la práctica del teatro y detesto aquellos estudios basados únicamente en textos de los cuales el crítico no ha presenciado ningún montaje. La relación entre el texto y la escena ha sido, y continúa siendo, polémica; por eso es imprescindible tener acceso a todos los elementos que conforman la práctica del teatro«, manifestó en una entrevista publicada por (Pausa.).

«Cuando se afirma que todo arte es político, lo que se pierde es justamente su dimensión política» -afirmaba en otra entrevista a Clarín-. Creo que desde el principio el teatro es una práctica muy relacionada con la vida política. En Grecia Antigua, el teatro isabelino con Shakespeare, el Barroco, el teatro del Siglo XVIII y XIX siempre conservó estas preguntas políticas sobre la sociedad. Entonces, la política es una dimensión del teatro, no está confinada a ciertos períodos de tiempo. Pero, por supuesto, el modo en que el teatro se relaciona con la política está cambiando con la historia. El teatro no es político por su contenido, aunque esto es posible, sino que debe ser hecho de un modo político. Esto es lo esencial. Debe estar hecho con un espíritu democrático de colaboración y aceptación mutua, sin un estilo jerárquico y de relaciones de poder».

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