Escritorios y escenarios | Manuela Vera

Ir a teatro como si fuera la primera vez

Ir a teatro como si fuera la primera vez, y encontrar algún aliado que comparta ese mismo interés por contemplar historias. Entonces elegir una obra, un momento y un lugar, porque ir a teatro es una elección de personas libres.
Y hacer una fila, ya sé que todas las filas son odiosas, pero el objetivo de esta parece soportable porque en su final se podrá adquirir la llave que permitirá un viaje a otro mundo, el boleto, y el asiento en el cual descargar el peso del cuerpo y, al fin, anidar por varios minutos.
Ir a teatro como si fuera la primera vez, y esperar que las sillas sean cómodas, que no estén torcidas, que las rodillas no se choquen con el espaldar del asiento de adelante, que no vaya a hacer frío, que la obra sea agradable, que no sea tan larga, que sea muy larga, que los actores sean magistrales y que no se engolosinen consigo mismos y todas sus virtudes. Que la dirección haya pensado en uno y que el dramaturgo también. Pensar que no se vaya la luz, que no haya un terremoto, que el ruido de la calle, o del edificio de al lado, no invada a las malas la puesta en escena. Que nadie se equivoque, que no hayan accidentes, que el tiempo pase rápido, que el público se comporte, que el tiempo se detenga, que nadie se duerma, que yo no me duerma.
Ir a teatro como si fuera la primera vez, como si no supiera que debes permanecer en silencio, y permanecer en silencio cuando viene la oscuridad. Como si no supieras que se trata de un juego, y entregarte al juego como si fueras un niño de colegio en el recreo de las nueve. Como si no supieras que es mejor ir al baño antes de la función, para no tener que angustiarte resolviendo un problema que no has venido a resolver. Como si no supieras que hay que apagar el teléfono y apagarlo aunque nadie te lo pida.
Ir a teatro como si fuera la primera vez, y tener los sentidos dispuestos para percibir lo que ocurrirá frente a ti, a tu lado y a tus espaldas. Aquello que está ensayado y aquello que es pura improvisación. Incluso lo que podría ocurrir por encima o por debajo de ti. Y estar derecho, encorvado, atento, disperso, tenso y relajado.
Ir a teatro como si fuera la primera vez, y entonces deleitarse con un público diverso que acude, igual que tú, a permitirse una experiencia milenaria. Ir con expectativas y sin expectativas. Ir, llegar y “estar”. Permitirse “ser” mientras la vida pasa como si fuera la primera vez.

Domingo 18 de septiembre del 2022

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