Sud Aca Opina | Patricio Sancha

La paz no es posible

Para muchos la afirmación con la que comienza este artículo, es una aberración, un atentado contra la convivencia humana, un descaro de solo pensarlo, pero siendo honestos con nosotros mismos ¿alguna vez la humanidad ha estado en paz? No me refiero a un grupúsculo minoritario sin ambiciones de poder, restringido a una condición geográfica especifica donde la tierra provea todo lo necesario como para una convivencia idílica, sino a la humanidad como un todo.

Esas islas paradisiacas de armonía total entre los hombres y con la naturaleza, ya ni siquiera existen en el cine.

De manera local puede que hayan existido algunos momentos fugaces de relativa paz, aunque de manera global, la paz total nunca ha existido.

¿Por qué?

La explicación no es tan compleja, simplemente porque somos humanos con virtudes y defectos incapaces de mantenernos de manera constante en el área positiva de nuestro ser.

Somos capaces de crear la más hermosa de las melodías y tenemos el contrasentido de musicalizar con ellas la más atroz de las masacres.

El compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski, hacia el final de su Obertura 1812 utiliza cañones, el arma más poderosa de su época, como un instrumento espectacular. Está de más el señalar su genialidad como para lograr un grandioso efecto, aunque no pasa de ser una anécdota dentro del historial humano de destrucción.

Según información de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación, FAO, un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o desperdicia en el mundo, lo que representa unos 1.300 millones de toneladas de alimentos al año.

¿Por qué el desperdicio? No se supone que existe hambruna en el mundo.

En el Global Wealth Report del año 2018, que elabora Credit Suisse Research Institute, se da la relación 1/50, es decir, el 1% de la población mundial posee el 50% de la riqueza, mientras el otro 50% de la riqueza, debe ser dividido en el otro 99%. Para llevarlo a niveles más comprensibles, si la población mundial fuese de 100 personas y la riqueza mundial fuese de 100 manzanas, una sola persona tendría 99 manzanas y las otras 99 personas tendrían que repartirse una sola manzana.

No dudo en que esta distribución poco equitativa se haya incrementado por efectos de la pandemia. Al menos en mi país, las grandes fortunas se multiplicaron de manera escandalosa, en desmedro de quienes apenas llegan a fin de mes.

¿Por qué 

Según un informe quinquenal del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, Sipri por sus siglas en inglés, el año 2019, Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania y China, eran los 5 países con mayor producción de armamento, y hasta donde sé, no son los que más los utilizan.

Libertad, igualdad y fraternidad, el casi jingle de la revolución francesa, no me suena acorde a eso de la industria armamentista.

¿Por qué?

Porque el hombre es hombre y punto.

Somos pequeños dioses, con la capacidad de dar vida y también la de destruirla. Nunca estaremos exentos de potenciar una u otra de las posibilidades.

Mostrar más

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba