El Hurgón | Germán Jaramillo

La revista oral

Se pierde mucho con las formas simultáneas actuales de compartir noticias, comentarios, conocimientos, opiniones, relatos, etc, porque la oferta en tumulto disminuye la capacidad de selección del receptor, no porque este carezca de criterios para decidir, sino porque cuando la oferta es en tumulto, quienes la hacen procuran presentarla con la mayor apariencia posible, para capturar con las formas a su objetivo.

La oferta en tumulto hace que el producto de calidad, que no goza de visualidad suficiente se quede en mitad de camino y no sea utilizado como conocimiento en el diseño para el desarrollo de una actividad cualquiera, y es por ello que cada día existe menos cuidado en el proceso y más atención en el resultado.

La oferta en tumulto es una característica de la contemporaneidad, basada en la necesidad de crear dispersión, y debe su incremento a la necesidad de despejar el camino de conductas analíticas y de consideraciones morales que puedan entorpecer la velocidad de percepción y decisión que exigen los métodos actuales de acceso al conocimiento.

Tomando en cuenta estos conceptos, en algunas oportunidades hemos recalcado la desprotección teórica en la que se encuentra el tema de la narración oral, no por falta de criterios analíticos de quienes se dedican a esta actividad, porque un importante número de quienes la ejercen vienen del teatro, son poseedores de una eficiente formación académica y tienen el suficiente bagaje para discernir sobre su trabajo, sino por la dispersión, y el carácter competitivo a que se haya expuesta la misma.

La narración oral, hemos dicho también, es una actividad en boga con alto riesgo de trivialización y de ser sometida a simples esquemas de entretenimiento y es por ello que ha caído en las redes de la estrategia global de ser ofrecida en tumulto, y por lo cual tiende a garantizar su vigencia más a través de la forma que del contenido, razón por la cual es más tenida en cuenta como entretenimiento que como disciplina artística orientada a confrontar la realidad, como ha sido por lo general el papel asumido por el arte, sin que ello quiera decir necesariamente que deba tener un nexo político.

Las redes han contribuido en forma notable a fomentar dicha dispersión, porque existe la idea de que si una actividad abre su espacio en ellas, ésta será difundida con facilitad y además gozará de la forma automática del conocimiento colectivo, porque muchos creen en la magia informativa de la red por el solo hecho de introducirse dentro de ella, pero sin lugar a dudas el exceso de nichos abiertos en la red para promover una actividad produce el mismo efecto de la proliferación de medios y es la dispersión informativa.

En facebook, que es la red, por cuya dinámica, más usada para promover las actividades culturales en general, aparecen con frecuencia nuevos espacios dedicados a la narración oral, y por eso se nos ocurre hacer la pregunta relacionada con las consecuencias comunicativas de dicha práctica, pues la sola mención de la actividad acompañada de algunas gráficas no responde a las necesidades de la misma de ser sujeto de análisis para garantizar su desarrollo, porque en la red todo se vuelve una conversación informal y se cambia de tema sin haber agotado el anterior.

Como las grandes disciplinas escénicas, caso el teatro, la narración oral, cuya expresión ha alcanzado la notoriedad que en su momento tuvo el teatro, necesita un medio de comunicación capaz de protegerla de la dispersión y de convertirla en una actividad con identidad y objetivo social.

Ya viene ese medio y será la revista digital de la narración oral.

Mostrar más

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba