Críticas de espectáculos

‘La ventana de Chygrynskiy’/Teatro El Zurdo

Para que no dejemos de soñar

Dmytro Chygrynskiy es un jugador de futbol ucraniano fichado por el Barcelona, que tras 25 millones de Euros y apenas una docena de partidos, fue devuelto a su club de origen, el Shajtar Donetsk. En la propuesta de Teatro el Zurdo, el futbolista abre ilegalmente una ventana en su apartamento de Barcelona y es denunciado por los vecinos. Pero Dimo no puede cerrarla, porque cada día, mirando por ella a las tres en punto de la tarde, ve a su madre barriendo la nieve en la parte trasera de su casa de Ucrania. En su inmueble vive un vecino que todas las noches se duerme en su cama y despierta por la mañana en otro sitio, una joven intérprete que oye lo que piensa la gente, una chica experta en colchones y en encontrar cosas y otro vecino al que sorprende el amor mientras piensa en el suicidio.

Las historias de todos ellos se entrecruzan en ‘La ventana de Chygrynskiy’, un texto de José Ramón Fernández que nos habla de la nostalgia del emigrante, de la soledad presente en las grandes ciudades y del contacto humano como bálsamo para la una y la otra. Hay un algo de onírico, de poesía, de extrañeza y al mismo tiempo, de esa calidez que nos dejan los músicos callejeros. Luis Bermejo, buen creador de climas, de mundos teatrales donde evolucionan personajes definidos con pocas pinceladas pero muy acusadas y particulares (‘La ruleta rusa’ o ‘Una historia de fantasmas’), construye nuevamente aquí una ficción sofisticada y original, casi surrealista, que nos conduce a una especie de realismo mágico.

Hay lirismo, emotividad, humor y también música. Espléndido el trío de músicos que funciona como un personaje más y nos deja magníficos momentos. La puesta en escena tiene tres protagonistas esenciales: el trabajo interpretativo, el espacio y los ojos del público. En realidad es este quien construye un espacio roto, a la vez limitado e infinito. Sólo una puerta de ascensor y unas alfombras. Y la ventana, que no existe más que para la mirada del espectador. Y el juego dentro-fuera, determinante en el ritmo y el planteamiento escénico. Muy destacado es también el trabajo interpretativo. Sobresaliente, hermosamente exagerado y farsesco. De esos que convierten el texto en cuerpo, movimiento y gesto. Y ese final verdaderamente sublime, de enorme belleza, de los que te pellizcan el corazón y las entrañas.

Obra: La ventana de Chygrynskiy Autor: José Ramón Fernández. Compañía: Teatro El Zurdo. Intérpretes: Miguel Barderas, Beatrice Binotti, Luis Crespo, Eugenio Gómez y Rebeca Media. Músicos: Nando Lago, Tozo y Jorge Vistel. Escenografía y vestuario: Mónica Boromello. Iluminación: Víctor Cadenas. Dirección: Luis Bermejo. Teatro de la Estación (Zaragoza) 5 de noviembre de 2011 Un cuarto del aforo.

Joaquín Melguizo

Publicado en Heraldo de Aragón 7 de noviembre de 2011

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