Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Noticia de Primera Plana

Pocos días después de cumplir sus 18, como auto regalo de cumpleaños, Salvador Ramos compró legalmente en el comercio establecido, un chaleco antibalas utilizado por equipos tácticos, como los SWAT, una pistola, un rifle de asalto AR-15 y cargadores de municiones de alta capacidad, subió sus regalos nuevos a un vehículo, condujo tranquilamente hasta una escuela, no sin antes dispararle a su abuela en la cara y allí asesinó sin miramientos, a 19 niños, todos menores de edad, entre 7 y 10 años.
Esta fue la noticia de primera plana en todos los medios de comunicación.
¿Qué pasó en el país autodenominado como garante de la democracia mundial?
¿Será que el colesterol auspiciado por McDonald´s, Pizza Hut y el general de Kentucky fried chiken les está tapando las arterias impidiéndoles pensar?
Salvador Ramos no parece un nombre norteamericano, aunque la verdad, es tan norteamericano como cualquiera, porque Estados Unidos de Norteamérica es un país formado por inmigrantes de la más variada procedencia.
No fue una masacre motivada por un racismo estúpido o un antisemitismo ciego, tampoco por política o delincuencia, no responde a las características de un fanatismo religioso o terrorismo. Simplemente fue.
¿Entonces por qué?
Mientras la noticia estuvo fresca y vendía periódicos o minutos de audiencia, se multiplicaron los análisis hechos por eruditos en la tragedia ajena, claro está que en cuanto surgió un nuevo hecho noticioso, generalmente peor en cuanto a violencia, la masacre de Robb Elementary School de Uvalde, una pequeña localidad del sudoeste texano, a medio camino entre la ciudad de San Antonio y la frontera mexicana, pasó rápidamente a los archivos del olvido.
Es que la violencia en ese país del norte ya está tan normalizada que, gracias a la legislación vigente, todo ciudadano de más de 18 años, al alero de una supuesta auto defensa, puede comprar un arma sin mayores trabas, incluso en un supermercado local.
Ese argumento de la autodefensa, ha producido demasiadas muertes de niños inocentes sin autodefensa posible.
Insisto ¿entonces por qué?
¿Cuál puede ser la motivación para que un joven, con toda una vida por delante, conciba el asesinar a niños?
Son mentes enfermas producto de una sociedad enferma.
¿Enferma de qué?
Enferma de demasiados derechos adquiridos sin deberes por cumplir, enferma de vidas vacías por no tener motivaciones para vencer nuevos desafíos, enferma de apatía para con quien puede compartir toda una vida, enferma de ausencia de valores positivos entregados en el seno de un hogar, enferma de siempre justificar lo injustificable, enferma, enferma, enferma.
Estamos llegando a un estado de coma y quizás logremos desarrollar los métodos como para paliar los síntomas de esta enfermedad social generalizada, pero no existe verdadero interés por curar las causas que nos han llevado hasta este punto crítico, quizás sin retorno.
Según un mito urbano chileno, una frase célebre de nuestro dictador fue; “hoy estamos al borde del abismo, pero hemos dado un paso adelante”.
Muchos de nuestros antecesores pregonaban eso de que todo tiempo pasado fue mejor, y ahora les encuentro toda la razón.
La violencia siempre ha existido y las atrocidades producto de mentes enfermas también, lo malo es que nosotros, los seres humanos imperfectos, pero perfectibles, hacemos caso omiso de las evidencias y preferimos hacer la vista gorda porque esas cosas tan terribles no nos pasan a nosotros.
Ahora puede que no nos estén pasando, pero si nos quedamos dormidos como pareciera que lo estamos haciendo, ya nos pasarán…ya nos pasarán.
Tratemos de no ser noticia de primera plana.

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