Velaí! Voici!

Se abre el telón y se abre un libro.

Quién lee sobre artes escénicas? ¿A quién le interesa?
(Pausa)
Entonces también estaría la pregunta de quién lee literatura dramática y a quién podría interesarle.
(Pausa)
Pensémoslo un poco.
(Pausa)
Voy a dejar las pausas, ¡porque esto no es una obra de teatro! Es simplemente un pensar a partir de un escozor y, seguramente, desde una necesidad insatisfecha.
(Pausa)
¿Son necesarias las pausas en un artículo de opinión para leer rápido en línea?
(Pausa)
Parece que el cuerpo me las pide, las pausas, cuando escribo sin saber con certeza adónde voy.
(Pausa)
Certezas, pocas.
(Pausa)
Las pausas son una paradoja o una contradicción, incluso un obstáculo, en un artículo destinado a la prisa de todo lo que se puede leer en una pantalla.
(Pausa)
Pero pensar requiere pausas.
(Pausa)
Pausas aparte, casi el noventa por ciento de mi alumnado, en educación superior universitaria, confiesan no leer.

Un libro es un objeto de lujo. Un smartphone no lo es. Incluso quienes supuestamente no tienen dinero lo tienen para un teléfono de última generación o casi, porque estar al día con la tecnología es una carrera de consumo sin fondo. Pero comprar un libro o suscribirse a una publicación de artes escénicas, incluso si estudias artes escénicas o te dedicas a ellas, como aficionado o profesional, parece mucho más difícil.

Nos interesa la vida y luego leemos sobre ella, a través de las historias de novelas o libros de ensayo sobre los más diversos aspectos. Sin embargo, leemos poco, según las estadísticas. Quizás ya no nos interesa tanto la vida y preferimos su sustituto digital a través del “scroll”. Si este fuera el caso, las artes vivas y los teatros quedarían para una minoría selecta y muy respetable.

Para mí, otra pregunta clave es si existe una reflexión en torno a las artes escénicas. Incluso me atrevería a preguntar si es necesario un pensamiento, una teoría (una visión bien articulada y fundamentada) en torno a las artes escénicas. De ser así, ¿dónde podemos encontrarla formulada?

Antes de hacer un espectáculo (digo hacer en lugar de crear, y recuerdo lo que Boadella decía con cierto sarcasmo en sus clases: crear solo crea Dios), ¿es necesario pensar, buscar, formular…? ¿Y después de asistir a un espectáculo? ¿Da para pensar o simplemente para el me ha gustado/no me ha gustado?
(Pausa)

¿Hacer sin saber, sabiendo? ¿O hacer sabiendo sin saber qué vamos a hacer?
Hacer espectáculos también podría ser pensar en acción.
(Pausa)

Me parece que las publicaciones sobre artes escénicas, los libros de ensayo al respecto, los artículos en revistas científicas, en revistas especializadas del sector o en revistas culturales, deberían cumplir este propósito: ofrecer un espacio para el pensamiento, la teoría (una visión bien articulada y fundamentada) y la crítica. Me parece que un sistema cultural y un sector de las artes escénicas que no se acompañen ni se retroalimenten desde ese espacio solo pueden dar un resultado reducido, pobre, desnutrido y analfabeto.
(Pausa)

Tendremos que intentar, en este 2026, abrir más pausas para leer, pensar y debatir sobre lo que más nos gusta: las artes escénicas.
(Se abre el telón, como se abre un libro).

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