En cartel

Teatro Lagrada ofrece tres funciones de ‘El Schmürz’ de Pere M. Mestre

Es una pieza lúdica y cómica, y un particular homenaje al escritor Boris Vian

El Teatro Lagrada de Madrid (C/ Ercilla, 20) ofrece tres funciones de ‘El Schmürz’, una producción de Antònia Beltran, Pepa Ramón y Estudi Zero Teatre que es un particular homenaje al escritor Boris Vian con ocasión de su centenario. Con traducción, dramaturgia y dirección de Pere M. Mestre, la obra está interpretada por Pere Mestre, Lourdes Erroz, Laura Dalmau, Pepa Ramon, Dominic Hull y Jaume Sastre. Las representaciones tendrán lugar los días 27, 28 y 29 de diciembre, a las 20:00 h.

Boris Vian fue un bohemio inconformista, que generó controversia y creó contra corriente, con un impulso vitalista y heterodoxo, incomprendido en su época y hoy en día recuperado como portador de una lucidez y un lirismo poco convencional. ‘El Schmürz’ es una pieza lúdica y cómica, aunque bajo los diálogos inconexos y aparentemente sin sentido radica la fatalidad y la angustia. Con el espíritu rebelde y revulsivo, con un negro humor lleno de crítica social, con la influencia del teatro del absurdo que entronca con un lenguaje contemporáneo visceral y escandaloso, y políticamente incorrecto.

Sobre el escenario, una habitación casi vacía, una ventana, unas escaleras, seis personajes entre los que la comunicación es imposible, y un ruido ensordecedor que los persigue. Una familia huye de habitación en habitación, siempre hacia un piso superior, mientras las estancias se hacen cada vez más pequeñas y claustrofóbicas.

El patetismo de la incomunicación entre los seres, la sensación de soledad, de la muerte, la angustia ante el paso del tiempo. Humor negro y mordaz, y un constante juego del lenguaje, sin un argumento real que contribuye a remarcar más el absurdo de la existencia de unos seres que se van muriendo.

En ‘Los forjadores de imperio‘, Vian ha conseguido un magnífico retrato del burgués, de su moral digestiva y de su negativa rabiosa a rendirse ante la evidencia que lo condena. Ha descrito la agonía de una conciencia cerrada que, pasado su ciclo histórico, ya no es operativa, y cuya destructividad, falta de aplicación, revierte sobre sí misma.

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