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Estreno de ‘Princesas...’ de Karlik Danza y Javier Leoni Prod.
Cuatro princesas que afrontan el viaje a sus universos íntimos
Obra:Princesas...
Dramaturgia: Itziar Pascual, Cristina D. Silveira a partir del álbum ‘Princesas, olvidadas o desconocidas’ de Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer
Intérpretes: Elena Sánchez, Cristina Pérez, Marina Rubio, Andrea López, Roberto Calle
Espacio Escénico: Susana de Uña
Vestuario: Juan Martínez
Tocados: Lucía Narduzzi
Iluminación: Roberto Cerdá
Coreografía: Cristina D. Silveira
Música: Carlos Ojeda
Dirección: Cristina D. Silveira
Produción: Karlik Danza Teatro, Javier Leoni Producciones
Duración: 60 min
Lugar: Teatro Auditorio Federico García Lorca - Getafe
Fecha / Hora: 18 octubre / 19.00
Lugar: Auditorio Pilar Bardem - Rivas Vaciamadrid
Fecha / Hora: 19 octubre / 18.00
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Tras los satisfactorios resultados obtenidos con ‘Niña Frida’, la Unión Temporal de Empresas creada por Karlik Danza Teatro y Producciones Javier Leoni afronta su segunda coproducción que se estrena en el marco del Festival Madrid Sur y que en noviembre se presentará en el Festival Internacional de Teatro de Portalegre. Esta creación que lleva por título Princesas... sitúa en el escenario la dramaturgia que Itziar Pascual y Cristina D. Silveira han realizado del libro ‘Princesas, olvidadas o desconocidas’ escrito por Philippe Lechermeier y que cuenta con ilustraciones de Rébecca Dautremer, en el que se describe la historia protagonizada por cuatro mujeres y que genera sentimientos que van de la melancolía a la alegría y a la diversión y “en el que también aparecen reflejados sus defectos o sus virtudes”, según destaca Silveira, que además es la directora del espectáculo.
Aunque el álbum publicado por Lechermeier y Dautremer “es muy jugoso” y hace referencia a “un universo del que pueden extraerse infinidad de historias”, Silveira asegura que “tanto Itziar como yo teníamos muy claro desde el principio que había dos conceptos que de ninguna forma se nos podían olvidar: amor y humor”.
Cristina D. Silveira sostiene que “nuestro espectáculo está basado en la
estructura del viaje mítico del héroe”
A partir de esos principios se materializa una propuesta que muestra a “cuatro mujeres adultas que después de muchos años se reencuentran en una cena y, a partir de una serie de circunstancias que ocurren en el restaurante, emprenden un viaje”, porque, tal y como indica Silveira “nuestro espectáculo está basado en la estructura del viaje mítico del héroe”. La pieza pone en escena la historia de cuatro mujeres, cuatro amigas, cuatro vecinas que, ayer, fueron cuatro niñas y que ahora tienen la oportunidad de resolver las cuentas pendientes con el pasado.
Princesas... se desarrolla durante una fresca noche de otoño en el restaurante El Recuerdo, donde la luz de las velas se multiplica en grandes espejos y las mesas de manteles blancos anuncian citas como la fiesta que protagonizarán las cuatro comensales para celebrar el cumpleaños de Remedios que cambia de década. De todos los regalos que le hacen sus amigas Candela, Alba y Consuelo, uno resulta especialmente emocionante: El libro de las ‘Princesas olvidadas o desconocidas’. La tormenta exterior arrecia y se va la luz del restaurante por lo que las cuatro mujeres optan por quedarse un rato a compartir las historias de las princesas a la luz de las velas.
Esta historia de “las princesas que fueron y que son; la historia de las princesas que soñamos ser; las princesas olvidadas y desconocidas”, está basada en algunos de los personajes que se describen en la obra de Lechermeier y Dautremer destacando algunas de las peculiaridades intrínsecas de cada una de ellas.
Para ‘trasladar’ a estas cuatro mujeres a la época de su infancia y hacer que se asemejen a alguna de las princesas de la obra en la que está inspirada la representación, la puesta en escena recurre a ‘flash backs’. Mediante ese salto temporal Alba adquiere las características de la Princesa Blandina, que Silveira describe como “una mujer etérea, es decir, que está siempre intentando huir de la realidad y, a través del viaje que emprende mostrará un mayor compromiso con el mundo y aprenderá a mantener los ojos más abiertos”, mientras que Consuelo, cuyas características son similares a las de la Princesa Zulú Zazú, se muestra como una persona que “tiene la necesidad de acapararlo todo y de hacerlo de inmediato, por lo que hemos optado por hacer que muestre un mayor desapego por la materia e ir hacia la esencia de las cosas”.
Imaginación sin fantasear
Candela, por su parte, muestra las características de Deletrea de Eritrea, una princesa que “nos permite abordar el conocimiento exacerbado, mostrando que el saber sin amor, sin iluminación, sin sentirlo y sin vivirlo es únicamente un deslumbramiento y trabajar con ello nos permite pasar del ego y la superficialidad a la humildad del ser”. Las características de la cuarta mujer que protagoniza la puesta en escena, Remedios, están inspiradas en un personaje que no está incluido en la obra original aunque ha sido ideado por Pascual y Silveira con el nombre de La Princesa Muerta porque responde “a la personalidad de los niños que han sido objeto de abusos o de malos tratos pero que consigue liberarse de los traumas para no dañarse ni dañar a los demás y superar ese calvario”. El dramatis personae se completa con la presencia del maitre del restaurante en el que se sitúa la puesta en escena que será “un compañero de viaje o un mentor que a veces será una sombra que les pone en dificultades y que en otras ocasiones será un aliado, pero que siempre les ayudará a avanzar un peldaño”.
Con esta pieza, cuyo conciso texto ha sido escrito por Pascual en verso, Silveira pretende delimitar con claridad los límites entre creación y fantasía, “porque decimos que sí a la imaginación pero rechazamos lo fantasioso” al tiempo que pretenden incidir en lo concerniente “al aprendizaje que desarrolla el ser humano”. Además, con Princesas..., Karlik ahonda en las señas de identidad de la compañía y, como asegura la propia directora, “nosotros trabajamos mucho con la gestualidad porque no entendemos la danza únicamente desde el punto de vista estético o el bailar por bailar sino como recurso para contar algo”.
Aunque la estética utilizada para la representación “no pretende ser una fotocopia de las ilustraciones realizadas para el libro por Rébecca Dautremer”, Silveira reconoce que tanto la escenografía de Susana de Uña como el vestuario de Juan Martínez siguen la línea de las creaciones de Dautremer que, a su vez, están en la onda de las obras de artistas como Klimt, Warhol o Hopper.
Joseba Gorostiza
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