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Mar, Jul

sastre-valio_400El dramaturgo español Alfonso Sastre recibió el 19 de marzo en su casa de Hondarribia, el Premio Internacional Raquel Revuelta, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), entregado "en sus 85 años plenos de libertad, honestidad y creatividad", según se expone en la obra plástica acreditativa del premio, elaborada por Eduardo Abela y firmada por Miguel Barnet, presidente de la UNEAC.

Vinculado por siempre al teatro, Sastre es reconocido como uno de los insoslayables autores dramáticos de la segunda mitad del siglo XX, aunque su escritura se ha prodigado también en la narrativa, la poesía y el ensayo. El creador de Escuadra hacia la muerte y Guillermo Tell tiene los ojos tristes, entre decenas de títulos, recibió el premio de manos del crítico teatral Omar Valiño, vicepresidente de la UNEAC, quien fue portador además de sendas misivas dirigidas a Alfonso por Nancy Morejón y Miguel Barnet, ambos Premios Nacionales de Literatura.

La poeta Nancy Morejón, afirma en su mensaje: "Con una ingenua balada en los labios, entre bambalinas y traspuntes, has echado una larga vida, enfrascada en 'una lucha bastante dura a veces', una vida entera apostando por la utopía, por la justa nobleza de acercar a los seres humanos a esa extraña belleza que tu escritura y tu acción plantaron en el siglo XX. Alfonso Sastre, te hayas reproducido milagrosamente o por el misterio de la creación, has ido forjando la magia del porvenir, la razón de ser de multitudes de rostro nuevo, empeñadas en mejorar al mundo. Lírica y auténtica y doméstica, tu obra nos alcanza y nos hace mejores también. Escribo estas líneas cuando ahora, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, se honra al distinguirte con este Premio Raquel Revuelta y quisiera expresar, en nombre de muchos, en especial en el de Miguel Barnet, la admiración, el respeto y el profundo cariño que hemos sentido por ti, gran cazador de primaveras."

El consecuente luchador civil y revolucionario, evocó a Nicolás Guillén, con quien su compañera Eva Forest y él tuvieron intensa relación, y transmitió un agradecimiento a sus muchos amigos en la Isla "por la alegría cubana que acabo de recibir con el Premio Raquel Revuelta, actriz por la que siempre sentí una cálida admiración y sincera amistad". Luego expresó que "algunos amigos españoles y vascos siempre hemos dicho que desde el triunfo de la fase armada y la declaración socialista de su Revolución, Cuba es nuestra Madre Patria, y hoy, ante los nuevos horiontes, renovamos esta lealtad, augurandoos, para el nuevo período histórico, queridos amigos, una nueva etapa del gran triunfo revolucionario de 1959. Mientras tanto, aquí el País Vasco camina certeramente hacia la conquista de su soberanía y el socialismo bajo tan grandes magisterios como el vuestro". Y concluyó con la exclamación "¡Patria y Victoria!".

En la última década, la Editorial Ciencias Sociales, del Instituto Cubano del Libro, y Ediciones Alarcos, del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, han dado a conocer varios libros suyos en distintos géneros.

Mensaje a amigos cubanos

A través de nuestro querido Omar Valiño, deseo transmitir a muchos amigos cubanos –particularmente pienso ahora en mis siempre recordados Nancy Morejón, Yamila Cohen, Abel Prieto y Miguel Barnet– mi agradecimiento por la alegría cubana que acabo de recibir con el Premio Raquel Revuelta, actriz por la que siempre sentí una cálida admiración y sincera amistad. Algunos amigos españoles y vascos siempre hemos dicho que desde el triunfo de la fase armada y la declaración socialista de su Revolución, Cuba es nuestra Madre Patria, y hoy, ante los nuevos horiontes, renovamos esta lealtad, augurandoos, para el nuevo período histórico, queridos amigos, una nueva etapa del gran triunfo revolucionario de 1959. Mientras tanto, aquí el País Vasco camina certeramente hacia la conquista de su soberanía y el socialismo bajo tan grandes magisterios como el vuestro. ¡Patria y Victoria! Os abraza afectuosamente vuestro siempre compañero,

Alfonso Sastre

Hondarribia, marzo 2011

 

Carta de Nancy Morejón

La Habana, 19 de febrero, 2011

Querido Alfonso:

Pocas veces he sido tan feliz como cuando Miguel, hace apenas unas horas, me decía al oído: "Le vamos a otorgar a Alfonso Sastre el Premio Raquel Revuelta". Es una alegría inmensa que cruzará el océano y se apega a tu legendaria historia personal, civil, de artista. Esa dicha trae su propio rumor que el tiempo, en su arbitrariedad acostumbrada, no podrá colocar en ningún sitio que no sea el corazón de muchos cubanos y españoles que te saben merecedor de tantas cosas buenas como este Premio que nos revelará por fin que, en este siglo XXI, hay un poeta, un narrador y un filósofo llamados todos Alfonso Sastre, ocultos todos por la notoriedad que se ha ganado el dramaturgo del mismo nombre. .

Quisiera ser sincera y contarte un sueño de ayer. En una neblina, aparecía un actor pequeñito; y, luego, la sombra de Francois Villon, junto a Eva, acompañaban a Nicolás Guillén en una simpática ceremonia que consistía en darse todos la mano entonando una ronda infantil. Es la justicia y la transparencia de tu vocación que hoy reverenciamos como ellos.

Con una ingenua balada en los labios, entre bambalinas y traspuntes, has echado una larga vida, enfrascada en "una lucha bastante dura a veces", una vida entera apostando por la utopía, por la justa nobleza de acercar a los seres humanos a esa extraña belleza que tu escritura y tu acción plantaron en el siglo XX.

Alfonso Sastre, te hayas reproducido milagrosamente o por el misterio de la creación, has ido forjando la magia del porvenir, la razón de ser de multitudes de rostro nuevo, empeñadas en mejorar al mundo. Lírica y auténtica y doméstica, tu obra nos alcanza y nos hace mejores también. Escribo estas líneas cuando ahora, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, se honra al distinguirte con este Premio Raquel Revuelta y quisiera expresar, en nombre de muchos, en especial en el de Miguel Barnet, la admiración, el respeto y el profundo cariño que hemos sentido por ti, gran cazador de primaveras.

Con toda la felicidad posible, te manda

Mil amores,

Nancy Morejón