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Lun, Oct

'Autodestrucción', nueva obra de La Compañía del Krisol, está basada en parte de la trilogía de Esteve Soler: 'Contra el progreso' y 'Contra el amor'. Estos textos han sido traducidos a nueve idiomas y han sido trabajados por más de 50 directores en distintos países. El espectáculo se podrá ver en la Sala AZarte de Madrid el 14, 21 y 28 de julio.

 

El montaje se configura a partir de ocho obritas-espejo de un universo espeluznante que muestra sin tapujos cómo en nombre del progreso y del amor, el hombre ha cometido las mayores atrocidades, condenándose a sí mismo y despojándose de su condición más primigenia: su propia humanidad. Dando la vuelta a estos conceptos, se disparan las siguientes cuestiones: ¿nos ha hecho el progreso mejores personas? ¿A costa de qué se llega a él y a quién beneficia realmente? ¿Es el amor, tal y como lo entendemos y experimentamos en la actualidad, enriquecedor para el ser humano?

Sinopsis

Cierren los ojos y traten de trasladarse al año 2050. ¿Cómo es el mundo que ven? ¿Les gusta? 'Autodestrucción' les sumerge en un universo-espejo donde responder a esta pregunta se convierte en algo, cuanto menos, doloroso. La realidad que nos dibuja, cuyas semillas se encuentran en la actualidad, sacude y estremece por igual. Un universo pérfido y espeluznante se apodera del escenario durante 70 minutos de infarto a través de ocho cuadros u obritas independientes entre sí que desprenden mala leche e incorrección política, combinando humor, ironía y horror. Todas ellas vienen a demostrar cómo el ser humano, en nombre del progreso y el amor, se ha condenado a sí mismo, e invitan a dar una vuelta de tuerca a estos conceptos.

Este montaje no es solo la crónica de una muerte anunciada o el viaje por un proceso de agonía y deshumanización. Es, también, un llamamiento a la acción, al despertar. A la toma de conciencia de quiénes somos los seres humanos y qué realidad estamos creando. Siempre bajo el amparo de la comedia dramática e hiriente, 'Autodestrucción' sumerge al espectador en una extraña y fascinante esfera que muestra la cara más reprochable de una de las especies más desconcertantes y asombrosas que divagan por la corteza terrestre: el ser humano.