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Lun, Dic

@Virginia Rota

Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid presentan del 13 al 16 de noviembre el estreno de 'Bekristen / Cristianos. Capítulo 1. La domesticación', una pieza de Luz Arcas y La Phármaco que reflexiona sobre la compasión como necesidad humana, trauma social y fracaso colectivo.

 

"El neoliberalismo es un nuevo sistema de colonización: impone su programa de costumbres y creencias con una violencia radical, y condena al cuerpo a una vida orientada a alcanzar sus modelos: su juventud, su éxito, su asepsia y su desterritorialización". La bailarina y coreógrafa Luz Arcas y el autor y dramaturgo Abraham Gragera, al frente de la compañía La Phármaco desde 2009, se acercan con estas palabras a su último trabajo 'Bekristen / Cristianos'. Se trata de una trilogía que resulta de un proyecto iniciado en 2016 en Guinea Ecuatorial y que reflexiona sobre la compasión como necesidad humana, trauma social y fracaso colectivo. 
 
Luz Arcas, Marcos Matus Ramírez, Danielle Mesquita, Paula Montoya y Papa de Zez bailan este espectáculo en el que lo individual y lo colectivo se entrelazan en una reflexión comprometida que se asoma al cuerpo como sujeto y objeto de lo político. David Azurza y Luz Prado se encargan de la interpretación musical y Celso Jiménez, de La Tristura, colabora en el concepto artístico. Tras 'Una gran emoción política' -su anterior pieza, coproducida por el Centro Dramático Nacional y en la que la compañía indagaba sobre la guerra civil y la memoria a través de la figura de María Teresa León-, La Phármaco se posiciona ahora sobre el neoliberalismo, sistema al que califica de "ficción perfecta, la aplicación impecable de la verosimilitud aristotélica". Así, en 'La domesticación', "unos cuerpos compiten por alcanzar el modelo que les salve de su propio cuerpo: del hambre, la muerte, el miedo, la memoria o la enfermedad. Cuerpos convencidos de que deben convertirse en 'verosímiles' y diluirse en el estilo internacional a cambio de sufrir la más actual de las tragedias: la conciencia de protagonizar una cotidianidad construida a base de gestos que destruyen el mundo".