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Vie, Sep

La compañía catalana Ponten Pie celebra 10 años de trayectoria volviendo a representar su segundo espectáculo, 'Ârtica', los días 31 de enero y 1 de febrero en el Teatro Sagarra de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). En palabras de su director artístico, Sergi Ots: "Muy pocos programadores o promotores apuestan por unos formatos tan peculiares como el nuestro".

 

Entrevista a Sergi Ots, director artístico de Ponten Pie

Este 2020 celebráis los 10 años de tu compañía, Ponten Pie. ¿Qué destacarías de estos primeros diez años?

Como podrás imaginar empezar un proyecto desde la nada y siendo nadie nos ha dejado un sinfín de momentos para destacar y recordar. No podemos evitar remarcar lo duro que fue iniciar un proyecto joven y singular en plena crisis económica, era casi una muerte anunciada. Pero nada puede parar la ambición de unos jóvenes que tenían muy claro hacia dónde querían ir y el proyecto que querían fundar. Más allá de este turbulento inicio, sólo hay buenos recuerdos a destacar. Desde nuestro segundo año de fundación, nuestras propuestas escénicas nos han llevado a viajar por más de 21 países de todo el mundo, así que no cuesta imaginar cómo hemos ensanchado nuestros corazones al ver que nuestro proyecto idílico se hacia realidad. Nos consideramos unos afortunados, claro que hemos trabajado muy duro para conseguirlo, pero hemos tenido suerte de encontrar por el camino gente que ha confiado en nosotros y que nos ha acompañado y lo sigue haciendo.

¿Qué crees que os define más como compañía y hace que tengáis un sello tan singular y diferencial?

Creo que nos define mucho el riesgo en la puesta en escena. No porque en nuestra dramaturgia se hable sobre temas controvertidos o similar. Nuestro riesgo recae en que, hasta ahora, las propuestas se han centrado en espectáculos de aforo reducido y donde el público se instala en la misma escenografía, no tenemos cuarta pared, creamos montajes escenográficos muy grandes y costosos de ejecutar. El riesgo es la tozudez de crear piezas para poco público e intentar vivir de ello. Siempre que hemos ido a presentar un proyecto, quien nos ha recibido se ha echado las manos a la cabeza: “¡Con tan poco público esto no lo va a comprar nadie!”. Pero para nosotros prevalece siempre la propuesta artística sobre el plan de marketing o de venta.

Por supuesto pensar y trabajar de este modo te da como resultado piezas únicas, ¿te imaginas entrar en una casa a 5ºC de temperatura y convivir con los actores y otras 19 personas más durante una hora? Las emociones que fluyen en este espacio sin duda alguna són más intensas y puras que si te sientas en la fila 20 de un teatro de 600 localidades. Tomar el riesgo de llevar acabo una producción así nos ha dado la ventaja de ser los pocos que apuestan fuerte por estos formatos y dan la oportunidad al espectador de vivir experiencias escénicas únicas. Y la confirmación de que a veces arriesgar merece la pena, es que después de 10 años aún seguimos en activo.

Con motivo de la celebración de vuestro décimo aniversario, reponéis una de vuestras obras más representativas, ‘Ârtica’, en el Teatre Sagarra de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). ¿Te hace ilusión celebrarlo en tu ciudad natal? ¿Qué destacarías del montaje para animar a la gente a que no se lo pierda?

Por supuesto trabajar en casa es de las cosas más bonitas que podemos hacer. Que la gente cercana a ti como la familia, vecinos o amigos, los cuales finalmente son los que siempre nos han apoyado incondicionalmente, venga a verte, es un regalo mutuo que nos hacemos como agradecimiento.

Lamentablemente hemos trabajado muy poco en nuestro país. Y por ese motivo hemos querido volver al Teatro Sagarra, el cual durante muchos años ha sido nuestra sede, para que la gente que no haya podido disfrutar aún con 'Ârtica', después de 7 años de su estreno, tenga una nueva oportunidad para hacerlo.

Animaría al público a venir porque, aunque incluso si no le gusta el espectáculo, sin duda experimentarán el teatro desde otro punto de vista muy excepcional. Sólo por eso merece la pena. Como hemos contado antes, ¿te imaginas adentrarte con otras 20 personas en una casa de madera donde hace un frío tremendo? Eso sí, bien abrigados por unos cálidos abrigos y poder ver cómo respiran los actores, mirarles a los ojos o tocar sus pieles. Es una oportunidad para dejarse llevar por una propuesta íntima y muy poética y ver que el teatro no es sólo declamar un texto, que hay muchas más formas de emocionarse, incluso en un espectáculo como 'Ârtica' donde no se pronuncia ni una palabra.

Además de tu trabajo como director de tu compañía, eres artista y creador para múltiples proyectos artísticos, ¿cómo lo combinas y qué piensas que te aporta como creador el hecho de hacer encargos fuera de la compañía?

Pues lo combino como un auténtico malabarista. Como cualquier otro artista, vivir absolutamente de un proyecto no es muy fácil, así que sacar tiempo de donde no hay para abarcar varios trabajos al mismo tiempo forma parte de nuestra rutina. En mi caso trabajar como director artístico para grandes eventos u otras compañías me enriquece mucho y me hace recordar por qué Ponten Pie trabaja en pequeño. Son formas de expresar muy diferentes, las texturas de la música, vestuarios, la narrativa... en definitiva todos los componentes de un espectáculo juegan de formas casi antagónicas entre los proyectos no convencionales y los de gran formato. Para mí ambos territorios son un juego donde poder experimentar sin límite las posibilidades que me ofrece cada uno, y sin duda me da bocanadas de aire fresco e inspirador para evolucionar en las siguientes creaciones. Me divierto muchísimo respetando cada propuesta y su naturaleza, y he de confesar que en el caso de los macro espectáculos me apasiona dirigir grandes equipos de gente.

¿Vais a estrenar nuevo montaje de Ponten Pie este año? ¿En qué consistirá?

Pues seguramente no en 2020 pero empiezan a tomar forma sobre papel dos nuevos proyectos que próximamente estrenaremos. No puedo avanzar mucho, porque soy muy discreto durante la creación, pero puedo asegurar que tienen mucho riesgo, del que hemos hablado antes, y que sin duda reafirmarán el sello que hemos estado forjando desde la compañía. Seguidnos la pista en la redes y tendréis noticias muy pronto.

Vas a llevar a cabo un gran proyecto europeo, ¿es público y nos puedes avanzar el encargo?

Sí, es público. Mientras voy embastando los nuevos proyectos de Ponten Pie, me marcho intermitentemente a crear y dirigir junto a Mariona Moya, otra artista del territorio, un proyecto transeuropeo de grandes dimensiones, liderado por Bélgica, Irlanda y Rumania y que hasta el 2021 nos permitirá formar una Troupe Europea de Funambilistas y llevar esta disciplina a un nuevo nivel en la experimentación en su puesta en escena. Este espectáculo será cabeza de cartel de la programación de GALWAY 2020 y TIMISOARA 2021 para su capitalidad cultural europea. Sin duda un nuevo reto muy suculento que tenemos entre manos.

Ponten Pie es una compañía con un enorme prestigio a nivel internacional (os avalan giras y haber estrenado en muchos teatros y festivales a nivel mundial). ¿Cómo ves que creadores catalanes y españoles actuéis tanto fuera y en casa siempre cueste más? ¿Por qué crees que pasa esto?

Creo que la respuesta va mucho más allá de la conocida “nadie es profeta en su tierra”. Lamentablemente es una realidad demasiado extendida y frecuente. En nuestro caso particular se debe a que muy pocos programadores o promotores apuestan por unos formatos tan peculiares como el nuestro. La respuesta mayoritaria es que el presupuesto no alcanza para este tipo de propuestas. Yo me reservo mi particular visión que en la mayoría de casos es una falta de interés en trabajar para generar nuevos públicos y ofrecer nuevas creaciones no convencionales, o eso es lo que interpreto después de escuchar las banales respuestas que a menudo recibimos.

Tenemos una gran falta de política cultural donde una variedad de programación y el riesgo de ésta, sea una base fundamental para la educación y el conocimiento. A mayor variedad artística y cultural, mayor es el entreno del razonamiento, de la comunicación, de la convivencia en definitiva. Hace falta poder ofrecer más visibilidad a los ciudadanos de la valiosa variedad cultural y expresiva que tenemos en este planeta. Pero más allá de esta terrible realidad cabe agradecer a todos aquellos teatros, festivales y las distribuidoras que han luchado y lo siguen haciendo para romper este costumbrismo teatral y han incluido valientemente alguna de nuestras piezas en su programación, les estoy eternamente agradecido. Y por supuesto el deseo profundo es trabajar más en casa que en otro sitio.

La Costa Comunicació