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Mié, Nov

¿De qué sexo es la palabra?

La traición es y ha sido alimento de la ficción desde siempre. La traición y sus modalides, o qué y quiénes la definen, muta de acuerdo a las modificaciones ideológicas de cada contexto, de acuerdo a las miradas de época, y los avances humanos en derechos, leyes y prosperidades sociales. Pero el ser humano, ese animalito imperfecto se las ingenia para recomponer y volverse un traidor contemporáneo, en eso debemos reconocer la capacidad de resiliencia y reciclaje.

Un traidor reciclado. Es una imagen contemporánea, hasta podría ser cedida para un aviso publicitario: no importa cuánto traiciones, mientras seas fiel a ti mismo. Podría ser casi un slogan perfecto, entonces, ¿qué será traicionar, fidelidad, lealtad?

La velocidad a la que estamos sometidos, nos mueve el piso tanto que a veces tenemos que reformular no sólo nuestra imagen sino nuestro pensamiento anterior, ¿seguimos siendo los mismos que ayer?

Un repaso en silencio, sí:un poco de silencio.

Eso sería, borrar todas las acciones superfluas, leer lo necesario, escribir lo imprescindible, hablar por necesidad, y escucharse hasta el fondo de uno mismo. Ese fondo que espera ser visitado por nuestra convicción, visitado y amado.

El fondo de uno mismo que espera en silencio que el ruido imperante sea eliminado.

O, ¿será discriminación?¿Podremos eliminar el ruido sin ser asesinos del sistema, del eco sistema cultural que nos devora?

Tomamos( genuinamente )muy pocas decisiones, o podemos decirlo de otra manera: elegimos muy poco, casi nunca, aunque a veces parezca todo lo contrario, ¿quién decide sobre nuestros parámetros culturales, nuestros silencios, ruidos y músicas imperantes?

No se sabe... Una mudez total cubre al planeta artístico. Todos estamos ahí, en el banquete, engordamos, consumimos, hacemos dieta, vamos por calorías, proteínas, nos aburrimos y nos volvemos intolerantes, es difícil la austeridad y ser fieles...¿A qué?

Hace poco realicé una versión libre de Barranca Abajo, un clásico de la dramaturgia rioplatense, de Florencio Sánchez(1875-1910), dejé textos y agregué otros.

Un diálogo entre tiempos, una forma de mirar y hacer un texto en el hoy para un público actual, lo que se dice tanto, eso mismo, pero me resulta poco claro cuando se colocan las cosas en lugares puristas: se es fiel o no al texto original.

Me pierdo bastante en esa línea de comprensión, sobre todo si hablamos de escena, en ese periplo infinito que es el presente, en esa fragilidad temporaria que es el presente de la escena, en esa cualidad efímera que es el estar en vivo con conocidos y desconocidos, en un acto de suprema intimidad y con bordes de promiscuidad.

Pero agradezco que se coloque sobre la mesa las miradas que protegen ciertas formas de conservación, esa dialéctica nos permite la confrontación saludable y la higiene mental de pensar, crear y disentir en el vasto campo de las singularidades y sus lenguajes.

En otros momentosde mi vida, quizá me enojaba o me dolía, hoy recibo el conflicto con alegría y con entusiasmo, porque es lo que nos permite crecer en tolerancia y creatividad.

Claro que no tiene nada que ver con la traición, concepto-valor con el que comienzo este artículo, pero la traición también se me desdibuja, la humanidad y sus debilidades en el plano de lo absoluto, ¿dónde sobrevive esa posiblidad?

No hay realidades puras, se terminó la realidad pura, caducó. La realidad más real se protege en la ficción más bizarra, así estamos, en momentos de caos es cuando nos convertimos en quienes somos: irreales.

Marianella Morena

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