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Dom, Dic

Y no es coña | Carlos Gil

Una de las actividades más importantes que se celebran en Madrid desde hace veintiún años es la llamada Noche de Max Estrella, un recorrido, una procesión laica, por los lugares de Madrid por donde transcurren las escenas de la mejor obra del teatro español de todos los tiempos (es una opinión), “Luces de bohemia” de Ramón María del Valle Inclán. Una acción ideada por Ignacio Amestoy Egiguren, que durante los veinte años primeros ha sido el animador, organizador, teorizador y alma de este evento de una trascendencia innegable. Este año ha cedido la gestión a Ainhoa Amestoy y Javier Huertas. 

Este año he vuelto a ser invitado a participar, además, con el honor de hacerlo justo al lado de Ignacio, que ocupamos una parte central de la Puerta del Sol, para recordar una de las escenas cruciales, la sexta, donde Max se encuentra en el calabozo con Mateo, un anarquista revolucionario y existen algunos de los diálogos más incendiarios de la obra. Lo que sucede normalmente con las obras clásicas, es que nos habla de hoy. 

Lo bueno de este evento es que se recuerda un texto fundamental, se hace un recorrido por lugares, algunos demasiado absorbidos por la presión turística, otros desaparecidos o reconvertidos para otras funciones. Se escucha la palabra de Valle en diversas voces y modulaciones. Participan decenas de profesionales de todos los ámbitos del teatro, existe un público que acude de manera fiel, que hace todo o parte del recorrido, que se ha convertido en una cita obligada para los amantes del teatro y de Valle, lo que no se puede considerar nada más como una excelente oportunidad para disfrutar. Larga vida a esta Noche de Max Estrella, disposición absoluta de colaboración con los nuevos organizadores y mi máximo reconocimiento profesional, cultural, intelectual y de a mistad a Ignacio Amestoy con el que tanto seguimos imaginando.  

La desolación es por un asunto séptico. Lo del máster de Cristina Cifuentes me parece una muestra más de la falta de ética en la gestión política, de la superficialidad convertida en manifiesto, la corrupción en todos los grados y estamentos, la contaminación de todo cuanto tocan una serie de políticos insanos para la ciudadanía. Y se trata ahora de algo que sucede en Educación en la Universidad, y nos toca de cerca al mundo de la Cultura. No se sabe qué solución tendrá este asqueroso sainete, pero deberemos esforzarnos en salvar la dignidad de todos, especialmente de algunas instituciones que nos son cercanas. O como dice el preso Mateo: “En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero”. A lo que le contesta Max: “Hay que establecer la guillotina eléctrica en la Puerta del Sol”.

¡Viva Valle!

¡Viva el Teatro!

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