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Mar, Nov

© Jordi Pla

La compañía Wichita Co presenta su primera coproducción con a+ Soluciones Culturales, una versión libre de ‘Ivánov’ de Antón Chéjov que dirige Víctor Sánchez y que inicia el 24 octubre en el Teatro Romea de Murcia una gira que hasta finales de año le llevará a Carcaixent (25 octubre), Sagunto (26 octubre), Badajoz (30 octubre), Aldaia (8 noviembre), Alzira (15 noviembre) y el Teatre Principal de Valencia, donde recalará del 28 de noviembre al 1 de diciembre.

 

‘What is love? Baby don´t hurt me’, título de la pieza, da comienzo al proyecto “Provincia Chéjov”, con el que la compañía se propone realizar, en orden cronológico, unas “radicales adaptaciones” de las obras escritas por el dramaturgo ruso desde ‘Ivánov’ hasta ‘El jardín de los cerezos’. El objetivo es investigar sobre un tema en cada una de ellas, un eje que en este caso ha sido la melancolía. “La única companía que encuentra una mente neurótica es el suave manto de la melancolía, la herida del pensamiento, la tristeza congénita del pensar. Pero es fácil perderse en el exceso de melancolía. El final de esa vía es la depresión. La depresión es lo que atenaza a Ivánov. Una depresión de bilis negra. Una honda melancolía”, expresa el director del montaje.

Víctor Sánchez resalta de la obra de Chéjov el hecho de que fuera escrita antes de grandes acontecimientos del siglo XX como la Revolución o la Primera Guerra Mundial, en una especie de “calma chicha que precede a la tormenta social”, lo que en su opinión resulta de interés para plasmar el universo de los personajes de Ivánov, quienes continúan con su rutinaria y decadente vida hasta que estalla la guerra. Es por ello que el director ha actualizado la obra situándola en la España actual, antes de un hipotético desastre. Y es que según explica, vivimos en un momento de “melancolía latente”, en el que a pesar de que hay una voluntad de acción, finalmente se queda en nada, “y no hay nada más chejoviano que una voluntad que no llega a realizarse”.

Puesta en escena

El montaje parte de un largo trabajo de investigación, tanto teórico como práctico, que el director ha realizado junto con los intérpretes, con el objetivo de que todo el equipo partiera del mismo punto y estuviera en sintonía con esta propuesta que se presenta como una pieza interdisciplinar, valiéndose, además de la palabra, de coreografías y música en directo para transmitir “una atmósfera de soledades compartidas”. La acción dramática se sitúa en la fiesta de la boda, que en esta versión sí llega a celebrarse. “Durante la fiesta, pasado y presente convergen. La historia de los personajes, de sus deseos, se cuenta a través de flashbacks que conviven con el presente de la historia, apelando a la capacidad del teatro de hacer que los tiempos convivan, de traer el pasado al presente, incluso de resucitar a los muertos”.

Los intérpretes que dan vida a estos personajes son Antonio Escámez, Cristina Fernández, Julian Hackenberg, Román Méndez de Hevia, Laura Romero y Silvia Valero. “Nuestra voluntad es crear un dispositivo escénico en el que el espectador no se abandone en su butaca inmerso en la historia, deseamos que la compartan”, finaliza Sánchez.