El Hurgón | Germán Jaramillo

Educación Ciudadana

El tema de la Educación Ciudadana parece tener hoy en día cabida en los planes de gobierno de muchas ciudades, bien porque está de moda o porque quienes administran las ciudades consideran que una forma de mitigar las ansiedades producidas por el crecimiento desbordado e incontrolado de éstas es incluyendo en sus planes de desarrollo actividades capaces de hacer crear entre las personas, en medio del caos, relaciones que las ayude a evitar su conversión en parte del mobiliario de la ciudad, y terminen por ello perdiendo la sensatez.

A pesar de la antigüedad de los problemas, pues se nos ocurre pensar que los traumas urbanos no son nada nuevo, la educación ciudadana aún parece estar en período de definición, y por eso no hay claridad acerca de cómo diseñarla para producir los efectos deseados como es el cambio de conducta y hacer del ciudadano un activo personaje en su desarrollo.

La forma como se comportan nuestras ciudades dan la idea de que no existe un proyecto de Educación Ciudadana con los contenidos acertados para emprender la tarea, debido a la diversidad de criterios que manejan quienes se ocupan de promover esta actividad, porque son muchos los casos en los cuales se confunden los actos cuyo objetivo es hacer desarrollo comunitario con los de Educación Ciudadana.

Algunos son de la opinión de que cambiando la disposición de las cosas dentro de la ciudad es suficiente para modificar la conducta del ciudadano y convertirlo en un aliado de su desarrollo, pero las relaciones de poder impiden dichas modificaciones. Esas relaciones de poder se consolidan con el crecimiento desordenado de las urbes, porque quienes las administran no presienten los efectos colaterales del crecimiento, y cuando éstos se ponen de manifiesto es porque ya hay severos problemas de convivencia por la discusión por los espacios.

En América Latina el tema de educación ciudadana es reciente, y los primeros intentos por llevarlo a cabo datan de comienzos de la década del noventa del siglo pasado, cuando en medio de muchos ensayos teóricos la Organización de Estados Iberoamericanos O.E.I. lanzó el proyecto denominado ESTRATEGIAS EDUCATIVAS DE LA CIUDAD, y no ha conseguido cuajar, porque el tema está muy ligado a un elemento fundamental en cualquier proceso educativo, cual es el acuerdo, una expresión con deficiente traducción en nuestro lenguaje político, y por eso hemos querido escribir sobre el tema, para contarles a nuestros lectores que durante esta semana se llevará a cabo en la municipalidad de Carabayllo, distrito de Lima, Perú, el XVII encuentro nacional y X internacional de ciudades educadoras, con el fin de reanudar el debate para diagnosticar el estado actual de nuestras ciudades en materia de comportamiento ciudadano.

Según la Asociación Peruana de Ciudades Educadoras, promotora de este Encuentro, se busca durante las jornadas analizar los cambios provocados por el ritmo de la globalización, caracterizado por la prisa y la competencia, dos elementos que conducen con facilidad a institucionalizar la improvisación y el deficiente planeamiento en cualquier proceso de desarrollo.

Los organizadores de este encuentro esperan que las ponencias que se van a presentar durante el evento tengan la fuerza argumental suficiente para demostrar que cuando las ciudades crecen sin control y son objeto de competencia, pierden su esencia, terminan huérfanas de identidad cultural y se convierten en espacios invivibles.

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