Velaí! Voici! | Afonso Becerra

Espacios y danza. SóLODOS en la Cidade da Cultura

Hay algunos edificios emblemáticos que resultan arquitecturas difíciles de habitar. Obras, casi escultóricas, de arquitectos de renombre internacional, que se construyen como un reclamo turístico. En esa situación se encuentran grandes museos y también enormes teatros y auditorios.

Pienso que forma parte del reclamo no solo la firma prestigiosa, del estudio de arquitectura que gana el concurso internacional, y la forma y diseño del edificio, sino también sus dimensiones y carestía. O sea, cuanto más grande y más caro, más motivos para el reclamo turístico. Ande o no ande, burro grande, como decía el refrán popular. Lujo y megalomanía también asoman la nariz en estos proyectos. Sin embargo, también pienso, que eso, en muchas ocasiones, no está reñido con la belleza de la obra, aunque, después resulte difícil habitarla o dotarla de contenidos que no rivalicen con el fuerte carácter del continente.

En este sentido, me llama mucho la atención cómo la danza contemporánea, sin necesidad de que se trate de piezas de gran formato, tiene la capacidad para llenar y redimensionar espacios. Algunos tan difíciles como pueden ser las enormes salas del Museo Centro Gaiás de la Cidade da Cultura de Galicia.

Quizás porque la danza, en si misma, es espacio en movimiento, lo crea, lo modela, lo transforma.

El verano de 2021, por ejemplo, la AGADIC (Axencia Galega das Industrias Culturais) de la Consellería de Cultura, dentro de la programación del Xacobeo, en colaboración con veintisiete ayuntamientos, organizó un ciclo titulado: Propulsa Danza + Paisaje + Patrimonio, en el que danza y entorno se retroalimentaron para asombro y placer del público. Una experiencia artística inaudita, con setenta y dos funciones de 30 espectáculos en veintisiete localidades gallegas, en las que la danza resignificó y animó espacios arquitectónicos y naturales. Recomiendo leer el informe que Manu Lago publicó en la erregueté | Revista Galega de Teatro, número 102 de 2021, donde recoge la información de este evento sin precedentes a nivel de expansión en el territorio gallego.

Porque precedentes sí que hay en algunos festivales como el En Pé de Pedra (1995-2007) en Compostela, organizado por el Teatro Galán y Matarile o el Corpo (a) terra, que nace en Ourense en 2011 y que en su décimo primera edición de 2021 ha pasado a ser acogido por Gondomar (Pontevedra) y Allariz (Ourense), organizado por el colectivo Traspediante. Por citar dos ejemplos, aunque hay más.

Pero volviendo a la dificultad de habitar algunos espacios, me gustaría resaltar el especial trabajo de SóLODOS en Danza (desde 2016) y el Danza no Claustro (desde 2013), organizados por la plataforma cultural SóLODOS en Danza, que dirigen Maruxa Salas y Erick Jiménez.

Danza no Claustro se celebra en claustros de monasterios emblemáticos de la provincia de Ourense. Yo pude disfrutarlo, por primera vez, el pasado verano, a finales de agosto. Fue como una intensificación de la experiencia contemplativa y mágica, que ofrecen lugares tan bellos como las ruinas del monasterio de Santa María de Melón. Allí el Efecto Siam de Lara Misó y Wilma Puentes (Andalucía) tornó acuosa y sensual la piedra. El Single, de Arnau Pérez (Catalunya), rompió las melodías rítmicas de la arquitectura del claustro con los juegos de su cuerpo y de su voz. Clara Ferrão (Galicia) dejó de ser Miñaxoia (“pobrecita” en castellano), para transformarse en una meiga con súper poderes, en un ave del monasterio. Y Lo Invisible, de Katia Humenyuk y Rolando Salamé, Cía. No Bautizados (Madrid), generó una fascinación que nos llevó casi al ámbito de lo mítico, atravesado por lo fantástico.

El paisaje y las ruinas históricas, de repente, con la danza, se volvieron sorpresa y latido. El vestuario de Adolfo Domínguez acompañó los movimientos, multiplicando, en algunas ocasiones, su belleza y aumentando los efectos sensoriales y emotivos. Fue una experiencia literalmente maravillosa. Una «mirabilia».

Más reto aún, si cabe, asumieron con la gala del quinto aniversario de SóLODOS en Danza 2021 en la Cidade da Cultura de Galicia. De hecho, mi colega Ánxela Doval, en un artículo para la edición digital de la Revista Galega de Teatrowww.erreguete.gal, comienza así:

“En el Gaiás todo es demasiado grande, mire a donde mire, me doy cuenta de mi pequeñez. Nunca me encuentro cómoda en espacios tan grandes, pero el otro día, el sábado 18 de diciembre, me percaté de que los prejuicios siempre nos limitan. A pesar de mis recelos contra la Cidade da Cultura, tengo que admitir que la grandiosidad del edificio tiene mucho que ver con el placer que me causó este espectáculo de danza, quizás porque le otorgaba a los movimientos una calidad intangible, como incorpórea”.

Siempre siento que en el hecho escénico, en el teatro (aunque sea fuera de los teatros), es donde el mundo, por fin, tiene algún sentido. Quizás también hay algo de esto en lo que acontece con la danza cuando le da sentido, dinámico y pleno, a un espacio. Y eso es lo que, desde mi punto de vista, pasó en la gigante sala del Museo Centro Gaiás de la Cidade da Cultura de Galicia, donde se celebró la gala del quinto aniversario de SóLODOS en Danza.

En el contemporáneo coge el mundo, desde los tics y danzas de Rafa Nadal en el tenis, que inspiraron el teatral solo titulado Vamos, de Ángel Garcés; hasta el humor que se desprende de las dualidades en las que ondula Arnau Pérez en Single, en ese juego con el disco de vinilo y el canto. También en esa fuerza electrizante del movimiento de Alba Fdez. Cotelo, de la Cía. Exire, en ON, que se nos figura una guerrera que nos salva con la danza. Y también en lo femenino en baile de zapatos de tacón y en las combinaciones preciosas de los cuerpos de Marina y Laura, en Dosis. Ellas nos muestran que la vida, siendo UnaiUna, así se llama a su Cía., también es la relación de las dos, que es una.

Y así, en lo pequeño de estas piezas se humaniza lo ciclópeo del edificio. Y en la enormidad del edificio se espejea y reverbera lo diminuto, el gesto, el movimiento, la mirada.

Afonso Becerra de Becerreá.

P.S. – Otros artículos relacionados:

Corpo (a) terra”, publicado el 30 de agosto de 2020.

Corpo(a)terra 21. Gondomar. Allariz”, publicado el 12 de septiembre de 2021.

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