Sangrado semanal | Juana Lor

Execrable Don Juan

Llevamos una semana trabajando el Don Juan Tenorio de Zorrilla a fondo. Lo tenemos incrustado en las mentes e intentamos llevarlo a los cuerpos, estamos estudi√°ndolo para la Escena, aprendiendo a interpretar el verso. En esto, el actor que se sienta a mi lado durante las sesiones de trabajo me dice: Este Don Juan, la verdad, que era un impresentable con patas. No tengo m√°s remedio que asentir y recordar el libreto de mano que acompa√Īaba el Don Juan Tenorio que dirigi√≥ hace ya un a√Īo Blanca Portillo, en el que la actriz manifestaba la intenci√≥n de romper con los halagos y la admiraci√≥n que se profesa a este mito hisp√°nico para presentar al tipo por lo que es: un monstruo que por donde quiera que fue, la raz√≥n atropell√≥, la virtud escarneci√≥, la justicia burl√≥ y a las mujeres vendi√≥.

Hace ya alg√ļn tiempo, Carlos Gil, columnista tambi√©n de esta secci√≥n de Opini√≥n de Artezblai public√≥ una columna que levant√≥ ciertas ampollas al plantear la conveniencia o no de seguir representando ciertos textos cl√°sicos, a pesar de o debido a los contenidos que ensalzaban. La soluci√≥n no creo yo que consista en dejar de contar ciertas historias en Escena. Creo, m√°s bien que los personajes que tejen esas historias se van poniendo solitos en evidencia, a medida que la sociedad avanza (s√≠, creo que en ciertos temas, a pesar de todo, se avanza). Es decir, que la Escena es espejo de realidades y que, a pesar de la innegable existencia de algunos temas universales, la manera que tenemos de juzgar √©ticamente ciertas actitudes y comportamientos, var√≠a con el paso del tiempo.

¬ŅPuede producirse un cambio de paradigma en el inconsciente colectivo de un Pueblo, de una sociedad, haciendo que un mito otrora admirado se convierta en motivo de desprecio, en aquello que una persona no debe ser? Rotundamente s√≠. Hace unos d√≠as, se pudo ver en televisi√≥n un reportaje sobre el admirado y querido F√©lix Rodr√≠guez de la Fuente. En aquel documental contaron c√≥mo logr√≥ F√©lix cambiar un paradigma que estaba firmemente asentado en el acervo cultural peninsular: el odio al lobo como enemigo. Gracias a su trabajo, el cazador de lobos pas√≥ de salvador a verdugo.

En el interior del Tenorio de Zorrilla tambi√©n se produce una metabol√© que explica, quiz√°s, por qu√© es este Tenorio la obra m√°s representada en Spain: Don Juan pasa de ser el seductor para ser el seducido, una suerte de cazador cazado que hace que sintamos, por unos instantes, hasta simpat√≠a por √©l. Y aun as√≠, esa peque√Īa muestra de acercamiento al personaje no nos desv√≠a de lo que sentimos con claridad: un profundo rechazo hacia una actitud criminal que hasta hace bien poco ha sido motivo de ensalzamiento y ejemplo de admirada hombr√≠a tanto por parte de los hombres como de las mujeres tambi√©n. Por eso la raz√≥n de este t√≠tulo, Execrable Don Juan, un Don Juan que merece ser condenado o criticado con severidad por su actitud. Una √ļltima curiosidad tengo tambi√©n respecto a la elecci√≥n de este t√≠tulo. Intuyo que por mucho cambio que se est√© dando en el inconsciente colectivo en torno a lo que es ser hombre, muchos y muchas sentir√°n el cortocircuito de la cruzada de cables cerebral, al ver estas tres palabras juntas y de la mano: execrable Don Juan.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba