Críticas de espectáculos

La maravillosa familia Hardwicke llega a Barcelona

Da gusto ver que una misma sala y obra acojan a personas tan distintas (edades, estilos, profesiones, fijarse mientras se va llenando la sala es todo un buen ejercicio de distracción y asombro). Acuden al teatro muchos perfiles diferentes.  Y es que la cia. T de Teatre (en este caso junto a Bitó y a la Brutal) cuenta con más de treinta años en su haber profesional siempre vivo y verdadero. Bajo la etiqueta de comedia esconden y aparecen grandes críticas de actualidad.

Anécdota previa: acudo al segundo pase, es sábado, e intento no fijarme (pero soy así!) en que quizás los actores estarán sin pilas o con el modo automático, ¿qué tontería no?, y realmente:  la profesionalidad del equipo es absoluta, la entrega eficaz y los sentimientos se vierten en un remolino de risas, sonrisas y alguna lágrima (externa o no). El ritmo de la obra se mece ante la dirección exquisita de David Selvas, que acude a la personalidad de cada personaje acogiendo a cada actor que le da vida.

Los primeros veinte minutos de la obra son desconcertantes, creo que se pueden trabajar mejor, si bien ya irán caminando cuando lleven más funciones a cuestas, seguro. Y algunas frases te van entrando de manera sutil en el contexto que se van dando: “Yo también caigo de la cama cuando duermo profundamente”, “el silencio verdadero es alimento para el cerebro”…

David Selvas no cae en el ritmo frenético para que hablemos de una obra viva, sinó que se atreve con los silencios necesarios para respirar momentos ahora de aire cómico y ahora aire sutil, que transcurren durante el espectáculo. No cae en la excentricidad de los contrastes sino en la armonía de ellos.

Marta Pérez y Carme Pla bailan el teatro de la verdad, moviéndose entre el drama y la comedia (fijaros en el  momento que regresan de la fiesta), un registro excelente de estas dos grandes actrices que llevan el clown a los límites, pinchando en la verdad de lo que llega al estómago, si bien otro fuerte derechazo os lo dará Albert Rivalta con su monólogo último, donde los nacidos entre los 60 y 70 se encogen ante el dolor mordaz de lo que se nos planta en las narices (llevad pañuelo si tenéis un día sensiblón)(silencio intenso en el público). Los tres viajan entre los rencores de la vida real, sosteniendo todo ello la madurez del buen quehacer teatral. Ante el resto del reparto, en todo caso, perfilar que Paula Jornet ya domina desprendr tal dulzura natural para su personaje, que no haría falta que la subrallara tanto, estaría bien que ella se lanze sin vértigo a la experiencia de su personaje. Alejandro Bordanove y Lide Uranga irán cogiendo ritmo a medida que vayan haciendo más bolos, sabrán frenar y acelerar allí donde los ritmos no los tienen ahora asegurados para disfrutarlo del todo. En fin, que David Selvas ha sabido dirigir a cada persona, conduciendo, acompañando, atando corto, soltando lastre, según cada persona que tiene delante.

La música ha sido una buena elección, el diseño de iluminación podría haberse arriesgado un poco más, como bien lo ha hecho el vestuario. La escenografía es totalmente acertada para la obra y el espacio, que el movimiento escéncio podría usar mejor y con más imaginación.

No siendo una obra de teatro clásico, este espectáculo puede devenir teatro de culto, un reto que consigue el equipo. Es decir, no siendo una obra seria, estamos seriamente ante una gran obra para ir revisando y viendo de vez en cuando.

Anna Jarque

Ficha artísitica: 

Obra: La meravellosa família Hardwicke – Autor: Christopher Durang -Traducción: Cristina Genebat – Dirección: David Selvas – Intérpretes: Alejandro Bordanove, Paula Jornet, Marta Pérez, Carme Pla, Albert Ribalta y Lide Uranga – Escenografía: Alejandro Andújar – Vestuario: Alejandro Andújar y Núria Cardoner – Iluminación: Jaume Ventura – Sonido: Marcel Ferrer – Caracterización: Eva Fernández – En Teatro Villarroel (en catalán), Barcelona hasta el 27 noviembre 2022.

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