Críticas de espectáculos

Locos y agonizantes

Los relatos que tienen como escenario el mar, no tienen escenario. Tienen otro protagonista. La playa, la arena, la humedad, el viento, se imponen con su temperamento y dominio para arrastrar a sus ocupantes hacia un florecimiento de sus emociones. Se potencializa la atracción, se suaviza el resentimiento, sobrevive la esperanza; la locura y la muerte se van como las palabras: con el viento.

Es así que la obra “Vientos de levante” tiene como su aliada a la región costera de San Fernando, Cádiz. Aquí se produce el encuentro de las vidas de sus protagonistas como usualmente sucede, a través de viajes, amistades, secretos y buenas intenciones. Y aparece el viento del este para trastocarlo todo, como un hechizo sutil que cambia el curso de cada experiencia en un vínculo personal, íntimo, cargado de trascendencia. 

Bajo la dirección de Carolina África, todos y cada uno de los elementos de esta obra están pensados para construir la narrativa. La musicalización, el alumbrado, la escenografía son adecuados para abrir los sitios donde las acciones surgen de forma espontánea. La interpretación es tan cálida y natural que el espectador tiene la sensación de sumergirse en cada escena, no es observarlo, es sentirlo. Con habilidad se crean espacios concisos sobre el escenario, usando poco mobiliario; sillas, mesas y otros; y una iluminación precisa para dirigir la atención del observador, y transformar el tablado, mediante la imaginación, en diversos sitios: el tren, un restaurante, un manicomio, una sala de consulta. La poética y ejecución de las voces es magnífica y muy rica en contrastes; conmueve, sobresalta, divierte, emociona, ensueña. La actuación está maravillosamente bien ejecutada, la expresión corporal, la conexión con el ambiente, y en general la representación de cada papel, es cuidadosa, bien elaborada; sobre todo la de Jorge Kent, que es capaz de personificar caracteres opuestos y difíciles en una súbita transformación. El vestuario no es solo representativo, crea y convierte a los personajes y las atmósferas. Los pequeños elementos: la arena, una fruta, una botella e incluso una bolsa de plástico se convierten en símbolos significativos que nos atrapan en la profundidad de la historia. 

Tenemos aquí una obra estupenda que nos lleva suavemente de la mano, en plan de amigos, a esa cena, ese día en la playa, esa fiesta casual que se convierte de forma repentina en ese diálogo trascendente que nos enfrenta con nuestro tiempo y existencia. Dentro de ese juego que deriva del humor a la amargura, del amor al desengaño, todos nos encontramos al fin, un poco locos, un poco agonizantes. Hay que recordar que los vientos de levante son caprichosos, cambian de repente y cuando nos enfrentamos a la ausencia nos damos cuenta de que la vida hay que disfrutarla al máximo en aquellos breves momentos compartidos.

Paulina Soto-Aymar

Ficha artística

  • Espectáculo: Vientos de levante – Directora y dramaturga: Carolina África – Espacio sonoro: Nacho Bilbao – Producción: La Belloch Teatro S.L. – Escenografía: Almudena Mestre – Iluminación: Tomás Ezquerra + Luz E.T – Vestuario: Carmen Mestre – Elenco: Sebas/Antonio: Jorge Kent; Carmen: Pilar Manso; Juan/Maxi: Jorge Mayor; Pepa: Carolina África; Ainhoa: Laura Cortón – Fotografía: FB del Festival Internacional de las Artes Vivas de Loja – Lugar: Teatro Nacional Benjamín Carrión Mora – Fecha: 24 de noviembre – Hora: 20:00.

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