Foro fugaz | Enrique Atonal

Molière 400 años

Nació a principios de enero del año 1622 que tan lejano nos parece y tan cercano está en el fluir del tiempo: Molière, hijo de su época y de sus contradicciones. Él pertenece a esta cercanía-lejanía que infunde el teatro en la escena: los clásicos tan lejos de nosotros, tan cercanos en temática y humanidad, presentes cuando los encarnamos en sus obras, lejanos cuando los consideramos monumentos nacionales. El 15 de enero se celebra su aniversario, fecha en que fue bautizado en la iglesia de Saint-Eustache de París. 

Hombre de teatro total: actor de talento que creó para sí mismo sus grandes personajes; director de escena capaz de aglutinar a un grupo de talentosos actores dispuestos a defender con brío a sus personajes. Creador de una compañía que realizo un tour de Francia antes de instalarse de nuevo en París (su primer intento terminó en la cárcel de Châtelet). Y sobre todo dramaturgo, escritor de genio que supo divertir a su sociedad exhibiendo los defectos de ella misma. 

La comedia, ay la comedia, que hasta nuestros días sufre del desdén de la crítica, aunque sea el mejor antídoto contra la soberbia dominante. Considerada un género por debajo de la tragedia en un juicio inexacto, porque la risa hiere hasta el fondo de nuestra conciencia, y no se le perdona esta cualidad de reírse de todo. La comedia, la devastadora comedia. 

Los ricos ya no esconden sus tesoros en cofres o bajo el colchón, para eso tienen sus bancos, sus sociedades offshore, y son insaciables, y quieren más, más, más (El Avaro)… Los integristas religiosos o sociales quieren imponer sus ideas para disfrutar de su poder, son los talibanes que en Afganistán destruyen los instrumentos musicales o los biempensantes que en nuestras sociedades deciden prohibir los que no les gusta como los animales en escena o las corridas de toros, los nuevos sectarios que se prohíben la leche y la miel (Tartufo)… Sociedad de hipócritas, tartufos asociados, ridículos del lenguaje que buscan imponer la neutralidad a toda cosa, so pretexto de igualdad (Las Preciosas Ridículas). Todos están en la mira de Molière que se ríe de ellos a conveniencia, los nuevos ricos y sus extravagancias, (El Burgués Gentilhombre), los hipocondríacos y sus míseros temores, los crédulos que ahora cuentan con internet para rezar sus ignorantes credos. Todos entran en la cuenta, hasta el propio Jean-Batiste Poquelin alias Molière, que muere una noche de teatro interpretando El Enfermo Imaginario, porque en el teatro hasta la verdadera muerte es representación…  Cuatrocientos años, tan lejanos de nuestro efímero presente, tan cercanos que una escena de teatro puede revivirlos cada noche. 

Lo mejor, lo más notable, lo extraordinario es que Molière es celebrado este 15 de enero en la compañía que él inspiró: La Comedia Francesa, institución de actores que sigue siendo uno de los principales grupos teatrales europeos y que hasta ahora se conoce también como La Maison de Molière, la casa de Molière. La Comedia francesa fue creada en 1680 (siete años después de la muerte de Molière) por orden de Luis XIV quien decidió unificar las dos compañías competidoras que trabajaban en París. Como parte de la celebración, la compañía se reúne en torno a sillón en el que Molière representó El Enfermo Imaginario en la noche de su agonía. Este sillón se expone en el vestíbulo de la sala Richelieu sede de la Comedia Francesa. ¡Qué mejor manera de recordar que Molière sigue vivo riéndose de pedantes, hipócritas y estultos!  

Enrique Atonal

París enero 2022

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