Sangrado semanal | Juana Lor

No hay clase media

Acarreo la maleta escaleras arriba. Vivo en un segundo piso sin ascensor. La escalera es jodida. Una casa antigua, 100 a√Īos de polvos e historia. Acarreo la maleta, digo, escaleras arriba. Lleva todo lo que cabe en uno de mis espect√°culos. Un t√≠pico solo con silla y mesita. Seguro que sab√©is de lo que os hablo. Acarreo, digo, la maleta, despu√©s de la funci√≥n, escaleras arriba y me digo que en este oficio del arte esc√©nico, no hay clase media. Pienso en Beyonc√©: A √©sa, seguro que le llevan las maletas. Pienso en mis compa√Īeros y compa√Īeras de oficio. En c√≥mo anunciamos nuestras funciones en Facebook. En los momentos de brillo y en los momentos furgoneta. Pienso tambi√©n en las maletas, mientras mis pies siguen subiendo escaleras arriba, tel√≥n abajo, sue√Īos despiertos, enfoque eterno.

No hay clase media en esto del teatro.

Escucho a Leonard Cohen en una entrevista hablar del hard work y de lo importante que fue para √©l el hecho de necesitar dinero para vivir. La pasta puede ser buen aliciente para hacer m√°s y mejor lo que haces. Es apasionante y trabajo duro. Hace falta creer que se puede hacer dinero con ello. 

Tambi√©n habla Cohen de lo importante que es, al escribir tu canci√≥n, encontrar aquellas cosas que te suscitan un inter√©s profundo. Y para eso explica toda la morralla que sale primero de la cabeza de una escritora o artista: pensamientos burocr√°ticos, aprendidos, encajonados, producto del borboteo infame de palabras y pensamientos que pueblan el come-come habitual de nuestra actividad cerebral. Purgar todo eso primero, vertiendo sobre el papel o en el propio cuerpo si danzas o en la palabra si act√ļas, aquello que sale de dentro, haciendo mil versiones, hasta que aparezca una gema y, despu√©s, cortarla entera, para ver si brilla realmente. Y as√≠, todo el rato sin parar.

Lo que queda despu√©s de toda esa purga, cabe en una maleta. Esa que acarrean los artistas y m√ļsicos que caminan sol@s a las 11 de la noche o a las tres de la ma√Īana, cuesta arriba o cuesta abajo, despu√©s de la funci√≥n, camino a casa. Los ojos encendidos, como platos. La maleta pesa menos de lo que deber√≠a, en realidad. Porque volvemos enchufados. A pesar de las penurias econ√≥micas, volvemos enchufados. Y no nos vendemos al mejor postor. A no ser, claro est√°, que nos lleven las maletas. [Gui√Īo c√≥mplice de fin de asunto]

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