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Mié, Feb

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Creo que hace demasiado tiempo ya, el bien y lo común no guardan absolutamente ninguna relación con el bien común.De tanto ver el mal del actuar humano, nos comienza a parecer común y por lo tanto el juicio del bien y el mal, pasan a segundo plano ante lo cotidiano de las estafas, los abusos, la pedofilia, las violaciones, los asesinatos y la más amplia gama de comportamientos alguna vez considerados como anormales, y hoy, de lo más normales.

¿Qué nos pasa?

¿Hemos perdido acaso la capacidad de empatizar con los sentimientos del otro?

Esto no se trata de matemáticas duras, aunque las estadísticas avalen mi juicio un tanto pesimista, es más un asunto de sensibilidad.

Todos y cada uno de nosotros, somos capaces de emocionarnos hasta los 2 extremos de reír o llorar.

¿Qué nos pasa entonces?

¿Será que la hiperconectividad contemporánea nos permite conectarnos con el mundo, pero no con nosotros mismos?

¿Será que el tiempo cada vez más escaso no nos da tiempo para estar con nosotros mismos?

¿Será que nos hemos transformado en masa impersonal y hemos dejado de ser nosotros mismos?

¿Será que las razones son todas las anteriores y muchas más?

El ser humano es tan complejo en su comportamiento, lógico y contradictorio a la vez, tan racional como emocional, tan edificante como autodestructivo, que intentar descubrir cuáles son las razones de esta condición abúlica es por decir lo menos, iluso, sobre si quien escribe estas palabras, no tiene ningún título o cartón de especialización en el comportamiento humano que avalen sus juicios.

En mi defensa solo puedo argumentar que escribo desde la praxis y no la teoría, desde el sentimiento irracional y no la razón sin sentimiento.

Creo, sin ánimo de dictar cátedra, que, a todos, en mayor o menor medida, nos falta re encontrarnos con aquel ser interior que estábamos pre determinados a ser y que la vida ha ido enrielando por el deber de actuar de tal o cual manera, de sentir como el sistema dice que se debe sentir y que gradualmente nos ha ido deformando hasta encontrar normal lo anormal y llevarnos al egoísmo máximo de que el bien solo es para cada uno, pero jamás pata todos juntos.

¿Bien común? ¿Qué es eso?

Bajo los parámetros actuales pareciera ser que o es común o está bien pero bien común jamás.

¿Callejón sin salida?

Nunca tan pesimista. Aunque el diagnostico sea lapidario, la solución o al menos un comienzo de solución, lo tenemos todos a nuestro alcance; se llama arte.

Desde siempre el arte ha tocado el intangible de la imaginación, esa capaz de traspasar el límite de la racionalidad para llegar al infinito de los sentimientos.

Un libro, un poema, una fotografía, un cuadro, una danza, la música...

Quizás empecemos con un juicio racional frente a la obra ante nosotros, pero al poco andar, si permitimos que los prejuicios pre fabricados no interfieran, sentiremos una sensación que va mucho más allá de las palabras, los colores, los movimientos o los sonidos; simplemente sentiremos...y de ahí a la empatía para lograr el bien común no quedará mucho.

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