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Dom, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz
Acabada tu etapa de formación, con tantas ideas, ilusiones y miedos acumulados detrás de ti, llega el momento de buscar un espacio donde verter lo aprendido. Y pronto tendrás que tomar una decisión importante: si deseas acceder al circuito amateur o profesional. Tal opción no es sólo una cuestión de compromiso y calidad. No es extraño ver propuestas amateur que demuestran un compromiso y una calidad que algunas profesionales no tienen. La decisión se relaciona más bien con el status material en el que deseas vivir. La rama profesional, salvo excepciones, aboca a una forma de vida por debajo del umbral de la comodidad económica. O dicho de otro modo: el teatro profesional es uno de los caminos más largos para colmar cualquier expectativa de riqueza material. Dedicándote en exclusiva a la escena podrás obtener un gran rédito canjeable en valores humanos, pero no esperes la solvencia monetaria que ofrecen otros oficios social y económicamente mejor remunerados. El llamado estado del bienestar es un estado que suena lejano en la profesión de la escena. Sin embargo, en el ámbito amateur la situación es diferente. Siendo la fuente de ingresos otra, podrás saciar tu proyección artística –eso sí, con menos tiempo y recursos– sin renunciar a ese bienvivir tan en boga que se mide sólo en términos materiales.

 

Te he expuesto dos opciones extremas, pero entre lo amateur y lo profesional hay también posibilidades intermedias que pueden darte una buena salida. Aquí habrás de poner en juego tu astucia para hallar un equilibrio entre el arte y el sustento. Aprender a hacer malabares con el tiempo y el dinero será entonces parte de tu rutina. No creo que haya ecuaciones matemáticas para resolver estas situaciones, la solución depende de las circunstancias y del instinto de cada uno.

 

Si guiado por ese temperamento que mezcla valentía e imprudencia, optas por la vía profesional, tienes que hacer otra elección fundamental: trabajar por libre o dentro de una compañía de teatro que defiende unos determinados valores éticos y estéticos. El hecho de trabajar por tu cuenta y riesgo, te obligará a abarcar todo el abanico del oficio actoral que va del teatro a lo audiovisual. Aquí probablemente la clave es no encasillarse y guardar el potencial para que no se te cierre ninguna puerta. En teatro prepárate para participar en espectáculos para adultos o para público familiar, de calle o de interior, y también para proyectos con criterios artísticos más flácidos como animaciones y otros servicios escénicos para eventos puntuales. Los trabajos en televisión y en cine generalmente permiten inyecciones económicas más consistentes y puntualmente son benditos salvavidas. Teleseries, películas y spots publicitarios pueden alimentar eficazmente tu imagen y tu bolsillo. Ahora bien, hay una norma no escrita que casi siempre juega en contra: el interés artístico pocas veces va acorde con el interés económico. Cuando lo uno es atractivo, lo otro no lo es, y viceversa. Si ambos intereses coinciden, es una excepción a celebrar. Por tanto para ser actor sin números rojos en la cuenta, debes preparar el estómago para tragar trabajos que no tienen ningún gusto artístico.

 

En caso de elegir integrarte en una compañía de teatro o crear una nueva, te darás cuenta de que el compromiso y la ideología que nutren la propuesta son tanto o más importantes que la estética que defiende. Esto es, la solidez y la proyección futura del trabajo colectivo dependen más del "cómo" se hace que del "qué" se hace. Desde una perspectiva más pragmática, una de las grandes dificultades es la financiación. Obtener una ayuda económica, bien en forma de subvención, bien en forma de coproducción es siempre difícil, y más aún cuando se empieza. Lo más aconsejable es por tanto comenzar con proyectos más pequeños y humildes que puedan ser auto-sufragados para evolucionar paulatinamente a proyectos más ambiciosos que tengan la posibilidad de ser respaldados por ayudas externas. En cualquier caso, sea cual sea el tamaño o la fuente financiera de la propuesta, el fundamento de un colectivo está en su manera de acometer el hecho artístico. Mima el proceso por encima de cualquier otra cosa.

 

El otro gran escollo está en la distribución de los espectáculos. Quienes programan, con valiosas excepciones, se mostrarán conservadores y huidizos ante las nuevas propuestas. Enfrentarte al permanente rechazo de tus proyectos, frecuentemente esgrimiendo razones sustentadas en prejuicios, y donde hay criterios más determinantes que el artístico, es una de las maneras más eficaces de minar tu resistencia e ilusión. A pesar de las dificultades, guarda la esperanza de que la calidad y el rigor, tarde o temprano, pueden abrirte hueco.

 

Como ves, la formación y la profesionalización en el arte escénico es un laberinto lleno de trampillas y falsas puertas, con múltiples itinerarios posibles y muy pocas salidas de éxito. Nadie sensato te aconsejaría que perdieses el tiempo en el empeño. Y sin embargo, algo tendrá este arte para que ante tanto impedimento algunos sigamos obstinados en vivir y disfrutar con ello. Algo tendrá. Algo.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€