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Jue, Jul

Y no es coña | Carlos Gil

Un año más en Valladolid, en su TAC, un festival que empezó siendo de Artes de Calle y que desde hace dos ediciones ha incorporado de manera estructural el teatro de sala. Este año con una responsabilidad añadida: ser miembro del jurado. Una experiencia de la que tengo demasiados antecedentes penales, pero que en esta ocasión por su composición y por la tarea encomendada me ha producido un cúmulo de nuevas sensaciones y, sobre todo, la satisfacción de conocer a personas que aportaban su amplio conocimiento no estrictamente teatral o dancístico, pero sí ampliando el horizonte de interpretación y análisis de los espectáculos con otras miradas, otras disciplinas, aplicando parámetros diferentes de otras ciencias sociales o incluso matemáticas.

Es decir que el simple hecho de compartir horas de salas, teatros, espacios abiertos, intemperie, lluvia y manteles, me han ayudado que esta primera salida desde hace seis meses a un festival, haya sido muy gratificante. Por esta compañía, por esta incorporación de personas a mis amistades, a mis admiraciones, a mis ganas de discutir y compartir experiencias artísticas por todo el globo, por varias razones tan importantes como las explicadas. En primer lugar, como ya señalé la semana pasada, el recoger el premio otorgado por el TAC a Salvador Távora, pero es que pude ver “Quejío” de nuevo, con un público variopinto, muchos jóvenes y el espectáculo entró como una ola de sensibilidad y emoción. Funcionó de manera increíble. Las lágrimas cubrían muchos rostros. La ovación fue sacrosanta. Todos muy satisfechos. El director del festival, que por lógica estaba nervioso, no sabía cómo sería recibido un trabajo estrenado originariamente hace 45 años, respiró ilusionado, feliz. Y quienes le habíamos recomendado la experiencia, más.

Como proclamaba orgulloso Javier Martínez, “Varillas”, el director artístico, en esta edición hemos visto una docena larga de espectáculos de primera categoría. En los festivales, normalmente, se ven uno o dos espectáculos muy buenos, varios buenos y muchos regulares. Aquí hemos visto todos entre buenos o muy buenos. Y eso se agradece. El jurado tuvo claro, casi por unanimidad, varios rubros. Hubo alguna discusión en dos, y es que había mucho material excelente para elegir. Como muchos saben tengo larga experiencia en jurados de esta índole. Siempre salgo con la misma sensación: se ha argumentado y votado con libertad y argumentos profundos. El resultado de estos premios no solamente lo asumo, sino que estoy completamente de acuerdo. Si hubiera sido un jurado único, yo mismo, hubiera salido este mismo palmarés, quizás hubiera dudado más, en el espectáculo de sala y hubiera premiado al que quedó a punto, por un voto, de ganar. El que ganó se lo merece. El que hubo podido ganar, también. Y alguno más. Pero coincidió en una edición muy completa.

Por ello satisfacción y aplauso. 

Este festival cumple 20 años el año próximo y seguramente darán otro aldabonazo. Además de las obras elegidas para la sección oficial, hay premios para el teatro off, y Estación norte, para los proyectos locales. 

Pero además de esto que es vida interna, existe el Festival, para la ciudad, para los ciudadanos. Y ahí, la complejidad metafísica del paseante es saber qué elegir en cada instante. Algo bueno se debía perder, porque se concentra todo lo fuerte en tres días, con las calles, plazas, esquinas repletas de propuestas escénicas de todo formato y calidad. Una magnífica locura.

De todo lo visto, por circunstancias especiales, me sorprendió para muy bien de nuevo Kukai, con “Erritu”, magnífica propuesta que viene a demostrar el crecimiento de esta compañía vasca. Perfecta su gestión artística. Un proyecto de categoría internacional.

Admiro al dramaturgo canadiense-libanés, Wadji Mouawad, pero nunca lo había visto actuar. Llegó con “Seuls”. Una barbaridad. Un espectáculo impresionante. Un actor inconmensurable, con un texto lleno de sabiduría y una puesta en escena auténticamente remarcable. Con la simple presencia de este trabajo ya se justificaría esta edición. Al menos para mí, que tengo la gran suerte de haber visto previamente varios de los magníficos espectáculos presentados.

Gracias a todos. Debatir sobre teatro, sobre todo en el nivel que se logró en ocasiones, me ha dado nuevas energías. He salido de una zona de pasividad inducida por mis cuitas médicas. Una semana sin ver batas blancas, ni maquinaria exploratoria me han devuelto el ánimo.

Seguiremos. 

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€