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Mié, Jun

Y no es coña | Carlos Gil

Los resultados electorales a la presidencia de Francia nos traen espejismos desdibujados en las emociones provocadas con la necesidad de que todo se ordene por arte de birlibirloque. Respiramos hondo, pero debemos seguir en alerta máxima. Por ejemplo atendiendo a los movimientos de nuevas generaciones de dramaturgas. En la AAT, antes Asociación de Autores de Teatro, han logrado en asamblea extraordinaria cambiar su nombre por el de Autoras y Autores de Teatro. Se mantiene el acrónimo. Estuve en esa asamblea, voté a favor, no por convencimiento gramático, sino por intuición contemporánea.

Las cosas deben irse cambiando poco a poco y ningún gesto será superfluo. Lo importante es el funcionamiento interno de las organizaciones, la igualdad llevada a sus últimas consecuencias. Parece ser que en los ámbitos teatrales, culturales en general, no existe la discriminación. Es lo que decimos automáticamente sin pensarlo demasiado. Porque la realidad es que en los puestos cruciales de dirección y decisión no existe paridad. Y creo que en estos momentos, en estos últimos años proliferan de manera muy importante voces de dramaturgas, miradas de directoras, porque el cupo de actrices lo teníamos ya bien cubierto. Pero cuesta que esta realidad tan exigente se lleve a otros lugares de las organizaciones y las instituciones. Todo se andará.

Lo que tenemos todos claro es que las salas de teatro, de conciertos, los museos, las bibliotecas y las librerías se llenan de mujeres. Son mayoritarias como disfrutadoras de los bienes culturales. Y ahí viene una duda metódica: ¿se está haciendo el teatro que estos sectores de la sociedad requieren, demandan, podrían disfrutar o estamos todavía en esa fase casual, que cada autora, directora o programadora hace lo que se le ocurre o lo que le toca por cercanía o dedicación? No tengo una respuesta clara. Porque no voy a anular mi propia teoría de los públicos, de que no existe un público, sino públicos, variados, diversos, a veces concurrentes, que podemos ir agrupando en géneros, edades, conocimientos, sensibilidades, territorios y clase social para organizar las campañas de difusión.

En mi última tanda de asistencia al teatro, veo una tendencia al realismo, a contarnos trozos de nuestra realidad de manera casi documental. Sin apenas metáforas, sin inspiración filosófica, como testimonio, en ocasiones grave, tocando asuntos realmente en boga, pero sin añadirle esas gotas de arte que hace que nos conmueva. Podemos estar de acuerdo con lo que vemos, con su voluntad, incluso con su visión política, pero se nos queda ahí, en un terreno primario, sin vuelos ni ambiciones artísticas que nos lleven a una solidaridad o rechazo de lo visto más allá de lo que nos lo puede provocar un telediario.

Insisto que es lo que he visto yo en estas últimas semanas, no lo que se hace en el mundo, pero por cálculo estadístico sencillo, me parece que por ahí vamos. Al igual que casi todas las obras de nuevas dramaturgas o dramaturgos, tienen como una fórmula muy similar de plantear y resolver técnicamente los conflictos. Tantos talleres deben provocar estas uniformidades. Se necesita tiempo para que cada cual encuentra su voz escénica, su mirada, su inspiración y su plasmación. Eso no es nada fácil. Pero vamos abriendo camino, alguna vez es machacar por el mismo camino pero recién recubierto de gravilla. Aquí también hay dosis de adanismo.

Es decir caminamos con el viento solano. Y una última observación subjetiva, me parece que aportan más frescura las nuevas directoras que las nuevas dramaturgas. Al menos las que yo he visto en los últimos meses.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€