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Mié, Jul

Mirada de Zebra | Borja Ruiz

Todos conocemos el efecto placebo; esa sugestión misteriosa que hace que el cuerpo reaccione positivamente frente a una terapia inocua; una prueba de que en circunstancias adecuadas el cuerpo es capaz de encontrar, por sí mismo, sus propias vías de curación. Este inexplicable mecanismo que funciona para obtener un resultado satisfactorio, sin embargo, tiene un reverso llamado nocebo y que funciona en sentido contrario. De tal forma que si vivimos en la autosugestión de que el cuerpo va a enfermar, finalmente el cuerpo enferma sin que haya un estímulo nocivo real que lo desencadene. Un ejemplo irrefutable de ello son los ensayos clínicos donde los pacientes que reciben un placebo, pensando que están recibiendo un fármaco activo, tienen efectos adversos como dolor de estómago, picores o diarrea. El efecto nocebo tiene también una importancia capital en las depresiones, donde la propia enfermedad alimenta la sugestión de tristeza, creando un círculo vicioso difícil de quebrar.

Si bien generalmente el efecto nocebo se describe en un nivel individual, es posible trasladarlo a un nivel social. En este sentido, las condiciones de vida no sólo determinan de facto el bienestar y el futuro de las personas, también crean la atmósfera según la cual la ilusión de la gente se tiñe de un color u otro. Situados en estas coordenadas, es fácil entender que aquellos grupos marginados que viven sin ningún paraguas social, tienden a perpetuar su condición paupérrima. Su vida, una cadena de actividades destinadas a la pura supervivencia, un continuo ritual de la desesperanza, crea el ambiente idóneo para que día a día no brote perspectiva de mejora alguna.

Escribo estas líneas después de estar en Belgrado y Bela Crkva (Serbia), participando en un proyecto llamado "Corners" (Esquinas). Allí nos hemos reunido artistas de diferentes orígenes geográficos (Suecia, Serbia y País Vasco) y creativos (diseño gráfico, música, danza y teatro), con el objetivo de trabajar con niños y adolescentes sin ningún apoyo familiar que viven confinados en un internado. El proyecto abre un horizonte de cuestiones: ¿Pueden los artistas por medio de su oficio atemperar ese efecto nocebo que castiga a los grupos marginados de la sociedad? ¿Puede el arte ser una suerte de pieza rebelde que detenga el dominó del desamparo al menos por un corto espacio de tiempo? ¿Qué se puede hacer desde el arte para que la pescadilla del desarraigo deje de morderse la cola?

En los comienzos de un proyecto difícilmente emergen respuestas claras, pero se pueden mirar los rastros que deja la búsqueda emprendida. En este caso, los rastros conducen a una reorientación del oficio de artista, que no busca el resultado en una obra acabada, sino en una actividad con un determinado cariz social. A tientas, con una convicción que sólo se reafirma con cada experiencia, se intuye la capacidad del artista para hallar una nueva vertiente a sus habilidades, una vertiente particular que lo vuelve útil en términos sociales, sin por ello solapar la labor del pedagogo o el trabajador social.

Busco entre los rastros de estos días alguna conclusión más certera, una frase que condense mejor el valor de este proyecto que recién comienza, pero en lugar de palabras se me aparece la imagen de uno de los últimos días. Esa noche entre el caos y la cordura, donde esos niños de edad incierta y cuerpos vivarachos, danzaban y brincaban al son de melodías balcánicas que improvisaba al saxofón Nils Personne. Viéndolos bailar, nadie hubiese dicho que estaban encerrados en ningún internado.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
Precio : Próximamente

Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
Precio : Próximamente

La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€