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Mié, Jul

El actor Javier Bardem compareció, ayer 19 de julio, en la sede de Ginebra de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el organismo de la ONU competente en esta materia, para defender “los derechos de todos los actores del mundo” y reclamar para el colectivo “un tratado internacional, similar a los de los músicos y demás colectivos de creadores, que proteja su trabajo adecuadamente”. Bardem ha pronunciado estas palabras ante el director general de la OMPI, Francis Gurry, los embajadores de los Estados miembros y varios dignatarios internacionales especializados en propiedad intelectual.

La presencia del actor español más internacional era el plato fuerte del Diálogo de Alto Nivel sobre la Industria Audiovisual, un encuentro promovido por la OMPI en el que también participaban el productor británico Iain Smith; el productor y director indio Bobby Bedi y la presidenta ejecutiva de la entidad egipcia Al Arabia Cinema, Esaad Younis. A lo largo de casi media hora, Bardem pronunció un discurso en el que glosó el papel de los actores como “unos trabajadores con las mismas inquietudes que cualquier otro ciudadano, más allá de los focos y el glamour”, y reclamó un reconocimiento legislativo adecuado para ellos. “Una industria sin equilibrios, que no proteja adecuadamente a sus trabajadores, está abocada antes o después al fracaso”, aseveró ante las máximas autoridades mundiales de la propiedad intelectual.
Detrás de estas palabras de Javier Bardem figura la reiterada demanda, por parte de los artistas intérpretes, de “un instrumento internacional de mínimos y dotado de cierta flexibilidad” que consagre los derechos intelectuales de los actores en cualquier parte del mundo. La OMPI ya intentó promover un tratado internacional de estas características en sus conferencias diplomáticas de 1996 y 2000, pero no logró un texto de consenso que aunase los distintos modelos vigentes en materia de propiedad intelectual: el copyright en la órbita anglosajona y los derechos de autor en los países de la Europa continental y Latinoamérica. La OMPI retomará estas negociaciones dentro de un par de meses, en su Asamblea General de septiembre, y Bardem aprovechó su discurso para insistir a sus representantes que ha llegado el momento “de contar con una protección mínima para nuestras interpretaciones audiovisuales”.
Comprometer la imagen personal
Ese texto definitivo, según Bardem, “debería garantizar al actor una pequeña compensación económica una vez ha finalizado su trabajo en la fase de producción”, con independencia de cuál sea el contexto geográfico del largometraje o serie televisiva en cuestión. Y todo ello se justifica, insistió el ponente, “porque solo los actores aportan y comprometen su imagen personal”. “Ninguna obra audiovisual de ficción llegaría a nacer como proyecto colectivo”, recordó Bardem, “sin su correspondiente elenco de actores”.
El protagonista de títulos como No es país para viejos, Biutiful, Antes que anochezca o Mar adentro recordó que los actores son el único colectivo de creadores que carecen de un tratado internacional, “pese a que nuestra contribución es decisiva en las fases de producción y explotación de las obras”. Por eso mismo, incidió Bardem, “pedimos poder participar en alguna medida de los rendimientos económicos de las obras”, lo que en modo alguno supondría obstaculizar su libre comercialización, puesto que “los actores somos los primeros interesados en que las producciones audiovisuales alcancen la mayor difusión e ingresos posibles”.
Por último, Bardem también recordó en la sede de la OMPI que solo un diez por ciento de los actores mundiales vive exclusivamente de su trabajo, frente a un veinte por ciento que lo ha de simultanear con otras actividades. El setenta por ciento restante corresponde a aquellos actores y actrices que solo se colocan frente a la cámara o suben a los escenarios de manera esporádica.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
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Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
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Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
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Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€