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Sáb, Dic

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Dado que en mi país la expectativa de vida ha aumentado considerablemente en los últimos años y que para el sexo masculino bordea los 76 años, igual que en el cantar de Joan Manuel Serrat, hace un rato ya que según el, estoy muriendo la mitad de mi muerte y aunque lo quiera o no, estoy volviendo de mi viaje de ida.

De las pocas certezas que tiene el ser humano, sino la única, es la muerte, su posibilidad es compañera eterna desde el momento de nuestro nacimiento.

La sensación que esto nos provoca, varía según las diferentes culturas y/o religiones de los individuos y lo que nos provoca va cambiando a lo largo del tiempo.

De niños no existe porque sin tener aun plena conciencia de la vida, difícil sería tener noción de la muerte.

De adultos esa frontera final nos parece tan lejana que no la consideramos pero cuando uno se da cuenta que está asistiendo a más funerales que bautizos, empieza a ser una posibilidad inquietante.

Y de ancianos nos aferramos a algún tipo de trascendencia prometida por la religión imperante.

¿Tantos años de esfuerzo para nada?

¿Cerrar los ojos y se acabó?

¿The end?

En esa etapa de la vida se nos hace imposible el no mirar atrás y preguntarnos sobre nuestros logros y fracasos, sobre nuestras expectativas y realidades pasadas, sobre lo que fue y lo que según nuestros deseos incumplidos debería haber sido.

Todo bien pero ¿Y?

Mirar hacia atrás no debería significar quedarse en el pasado lamentándose de lo que no se pudo y vanagloriándose de los éxitos que por muy espectaculares que hayan sido, con el tiempo irán diluyéndose hasta incluso parecer ajenos.

En oposición al poético mensaje de la canción, creo que la vida es un continuo lineal, no un camino de ida y vuelta. Puede que nuestro cuerpo material se recicle transformándose en materia prima para otras formas pero hasta donde sabemos de manera comprobada, nuestra conciencia nunca retornará al punto de partida.

Podremos creernos adivinos con visiones premonitorias de futuro y sin duda podremos mirar hacia atrás, a la historia que nos antecede pero debemos estar conscientes que todos y cada uno de nosotros vivimos en el presente, en el aquí y en el ahora. Quien viva en o del pasado, será un nostálgico y quien lo haga en el futuro será un soñador pero ninguno de los dos vivirá en el presente donde las cosas suceden realmente.

Por supuesto debemos tener conciencia del futuro donde realizar todos nuestros planes apoyados en la experiencia que el pasado nos ha dado. No debemos olvidar ni dejar de pensar que podremos.

Un álbum de fotografías es importante para atesorar recuerdos pero en vez de comenzar a organizarlos por fechas, por lugares, por años, agregar comentarios, hacer pequeños videos, invitar a la familia a compartirlos, es mucho mejor seguir tomando fotografías de lugares, de culturas, de comidas, de experiencias enriquecedoras.

A partir de mañana empezaré a vivir la mitad de mi vida sin por ello creer estar muriendo y seguiré en mi viaje de ida porque el pasado es pasado y por maravilloso que haya sido, es imposible revivirlo.