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Mar, Nov

Cabaré porteño

 

Obra: Odón Val. En carne mortal Autor: Santiago Meléndez. Compañía: Cía. Santiago Meléndez. Intérprete: Santiago Meléndez. Guitarra: Hernán Filippini. Dirección: Santiago Meléndez. Teatro de la Estación (Zaragoza). 3 de julio de 2010.

Tras dejarnos hermosas propuestas basadas en la poesía (“Recital Benedetti”, “Donne” o “Sonetos del amor oscuro”) la compañía de Santiago Meléndez retoma el camino del humor con el espectáculo “Odón Val. En carne Mortal”, que presentó el pasado sábado en el Teatro de la Estación. Odon Val, un reconocido e incuestionable divo de la escena argentina, hace su presentación en España tras una larga carrera artística jalonada por el éxito. Minutos antes de comenzar la función, parece que nada va a salir como estaba previsto. Pero el espectáculo debe continuar.

El show comienza y, en efecto, nada resulta como debería. La orquesta de ocho maestros queda reducida a un único guitarrista autodidacta que llega con retraso, el deslumbrante vestuario no está, los grandes reflectores que han de iluminar al astro argentino no existen… El divo debe rendirse a la evidencia y resignarse a actuar en ese “teatro de mierda”, ante un público de medio pelo. Este es el hilo argumental de un espectáculo con aires cabareteros (eso sí, un cabaré cutre y caótico por obra y gracia del decadente Odon Val) y un toque de comicidad que por momentos se hace francamente hilarante. Santiago Meléndez nos muestra a Odon Val como un divo pagado de sí mismo, decadente, desubicado y que pone al descubierto, con cada una de sus acciones, todo lo que dice ser y no es. La estrella argentina nos habla de los hitos más importantes de su carrera, nos da algunos datos autobiográficos y familiares y adereza todo ello con un ramillete de canciones canallas, o que así resultan, al menos, cuando él las interpreta.

Hay temas de Jacques Brel, de Boris Vian o de la película “Cabaret”. Junto a ellos, canciones que no parecerían propias de un cabaré pero que, interpretadas por Odon, sí lo son. La eurovisiva canción de Karina “En un mundo nuevo”, la ranchera de las Hermanas Calle “La cuhilla” o la versión tango de éxitos pop como “Ni una sola palabra” de Paulina Rubio o “¿A quién le importa?” de Alaska y Dinarama, nos ofrecen los momentos más jocosos del espectáculo. Hay en todo ello un estimable trabajo dramatúrgico que da forma a una propuesta con momentos realmente logrados, en la que, tanto Santiago Meléndez como Hernán Filipini en la guitarra, realizan un buen trabajo.

Joaquín Melguizo
Publicado en Heraldo de Aragón, 05-07-10