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Mar, May

Y no es coña | Carlos Gil

Si se mira hacia atrás, se comprende mejor que estemos en una época en la que celebramos festivales, premios, compañías, revistas, instituciones con números redondos. Todos venimos de algún lugar, de algún impulso personal o colectivo, de tiempos políticos en donde se abrían ilusiones y la palabra esperanza significaba saber bailar algo más que el chachachá. Refiriéndonos al Estado español, se recuerda que murió en su cama un dictador criminal, hubo una transición tutelada por los militares que desembocó en una constitución con la que todavía convivimos, unos cambios moderados de gobiernos, la irrupción en el 82 de un PSOE convertido en faro de todos los recambios y en ese ambiente, en un momento de buena situación económica es cuando surgieron tantos lugares referentes. Otros venían de antes y se consolidaron. Más o menos.

Hoy celebramos aniversarios redondos para intentar paliar el dolor de las aristas que existen debido a la incertidumbre, a la falta de ilusión, a las inercias y consentimientos de reducciones. Celebramos, yo al menos lo hago sinceramente, sabiendo que la existencia es la única posibilidad de que en unos meses se puedan relanzar. Porque al igual que todos los seres vivos el paso del tiempo se nota y necesita revisiones periódicas, cuanto más años se cumplen, más necesitan inspección de calidad, de objetivos, fiabilidad y de necesidad. El pecado mayor sería pensar que ya está todo solventado, solucionado, porque nos han prometido que se mantendrá la ayuda.

Por razones que no se pueden todavía relatar sin introducir los deseos junto a la realidad, parece que estamos en un momento histórico, que se va a cerrar una etapa política y económica y entramos en otra fase donde intervendrán actores políticos diferentes, a veces nuevos, a veces reciclados, pero que se debe inspeccionar a fondo las estructuras de nuestra democracia, que las tensiones deterioran pilares sin apenas cimientos. Y en cuanto se refiere a las instituciones, programas, sistemas de formación, producción, exhibición de las artes escénicas, requiere una profunda revisión, porque nadie puede decir que tal como estamos es sostenible esto, con tantas desigualdades entre los institucionales y los privados, y dentro de ellos, los comerciales y de franquicia y los que intentan hacer teatro de arte, con todos los matices que esta consideración requiere.

En Ciutadella de Menorca, una sociedad civil, el Cercle Artístic, acaba de proclamar al ganador del XL Premi Born. Hemos estado admirando la sensatez y coherencia del ganador, Sergio Martínez Villa. Llevamos muchos años acudiendo. Le dimos un nuevo abrazo a Pepe Henríquez, en un sencillo pero sentido homenaje. Cambian las presidencias, las juntas, mantienen el premio, el de mayor proyección de todos los que se otorgan en el Estado, traducido y publicado en español, catalán, euskera y gallego. Un ejemplo. Acaba de terminar el XXX FIT de Cádiz, con una edición muy sólida, con obras que nos han llevado a discutir de teatro y de política. Magnífico. Hay cambios en la alcaldía, parece que existe voluntad, pero este festival es una necesidad vital para el teatro iberoamericano.

Estamos en campaña electoral para las generales que servirán para acabar el cuadro político general en alcaldías, gobiernos autónomos. Es decir, estamos en la provisionalidad de siempre.

Argentina va al balotage.

Polonia tendrá gobierno de extrema derecha.

Seguiremos habitando el Planeta Teatro que es un lugar para la integración, la convivencia y la fe en el ser humano.