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Mié, Jun

Y no es coña | Carlos Gil

He tenido la suerte de recoger el premio que se ha otorgado en el TAC de Valladolid a Salvador Távora. No pudo desplazarse por su estado de salud, y he tenido el gran honor de poder representarlo en este acto de reconocimiento a su trayectoria. En el acto, se dio la circunstancia de estar presente, formando parte del Jurado Internacional de este festival, de Marta Carrasco, su biógrafa, que aportó algunos datos fundamentales para comprender a este hombre coherente que logró fundir varias artes escénicas, que arrancó el flamenco de manos de los señoritos y del folklore franquista para convertirlo en un instrumento reivindicativo, para un compromiso político de clase, haciendo de las herramientas obreras elementos escénicos significantes de primera categoría.

Fue "Quejío" el detonante. A partir de ahí, décadas creando espectáculos de todo formato que fueron construyendo un lenguaje escénico propio, una estética reconocible, sus primeros años de manera inequívoca en su lucha obrerista, después su paso a la universalidad, apoyándose en referencias reconocibles, Bacantes, Carmen, incluso se acercó a Lorca. Y desde un momento en cada espectáculo un animal vivo como ritmo interno irracional, sensibilidad fuera de la razón y los códigos. Elementos que señalo de urgencia, porque estudiar su obra requiere de mucho más detenimiento, mucha más profundidad.

Quiero insistir en una cuestión que me sigue mortificando: el desprecio que sufrió Távora y La Cuadra de una parte de la profesión, aquí usaría una palabra desgasta, la casta teatral del momento, la más instalada en el teatro de repertorio, de texto, llegándosele a insultar. No comprendía que un hombre que se alfabetizó con más de diez años, que no estudió en  ninguna escuela de teatro, que se hizo cantaor de cuarto de los cabales, torero profesional, pudiera aportar, precisamente por todos estos detalles y sus principios como obrero fresador, una nueva visión de las artes escénicas, que supiera con retar con la ayuda de su equipo y sus protectores, muchos, pero aquí quiere recibir el homenaje más sincero a la imprescindible Lilyan Drillón, siempre a su lado en la creación, ejecución, las giras. Parte fundamental de esta trayectoria.

Por eso siento una alegría incontenible al ver cómo se le reconoce no desde los grandes premios, que los tiene todos, sino desde la base de sus compañeros de profesión, especialmente en Andalucía donde ya es incuestionable su legado y su importancia. Porque si alguna compañía española ha llenado teatros por todo el mundo durante décadas, y aún sigue llenándolos con Carmen, es La Cuadra. Y cuando se estrenó de nuevo "Quejío" el año pasado, a los cuarenta cinco años de su estreno primigenio, se pasaron datos de los cientos de actuaciones realizadas en el mundo entero por ese montaje emblemático y el porcentaje de las realizadas en Andalucía era vergonzante, por su escasez. Un síntoma.

Todos los aplausos, reconocimientos y que se estudie su obra. Parece que no ha conseguido que nadie siga con su estética y sus propuestas de una manera reconocible y confesable. Sucede muchas veces. Son artistas únicos, irreemplazable e inimitables. 

Con Salvador Távora he hablado tanto de teatro y toros. He amanecido tantos días discutiendo sobre los valores estéticos de sus propuestas, de, para mí, la imposibilidad de usar sus maneras con otros lenguajes que no fuera el flamenco, que llegamos a trabajar juntos en la única obra que hizo fuera de La  Cuadra, “Pasionaria, ¡no pasarán!” a partir de un texto de Ignacio Amestoy. Una experiencia inolvidable. Logró integrar partes de la iconografía vasca más genuina, aizkolaris, dantzaris, canciones de cuna en euskera, como elementos escénicos de primer orden. Fue muy generoso con Teatro Gasteiz. Tuvo un hijo bastardo. Desde entonces nuestra amistad es amor fraternal, y por mi parte admiración, más allá de las circunstancias puntuales de un montaje o una coyuntura política cultural incomprensible. Estuve en su penúltima ilusión, la inauguración de un Teatro en el lugar donde estaba la fábrica donde empezó a trabajar de aprendiz. Un Teatro que le ha provocado disgustos económicos que parecen irse resolviendo. Por tantas cosas, Salvador es una historia impecable, de un artista proletario que lo supo mantener siempre, pese a estar rozándose con las más altas figuras de la Cultura y las Instituciones. 

¡Gora Gaizka! Así le llamaba la compañía con la que hicimos Pasionaria.

Te veo pronto maestro y te llevo la placa y la bonita escultura del Premio.

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NOVEDADES EDITORIALES

Los cinco continentes del Teratro

Querido lector, quisiera contarte aquí cómo nació la idea de este libro porque el origen, como sabes, es al mismo tiempo, el inicio y el fundamento. A fines del siglo pasado, estábamos sorprendidos de que nuestro libro El arte secreto del actor. Diccionario de antropología teatral –publicado por primera vez en 1983– continuara siendo editado y traducido en diferentes idiomas. Probablemente resultó eficaz su fórmula simple en la que textos e imágenes tienen la misma importancia, y uno constantemente remite al otro; las ilustraciones se volvían protagonistas para sostener un nuevo campo de estudios, la antropología teatral ideada por Eugenio. Si como estudioso del teatro yo había colaborado con la antropología teatral, ahora le pedía a Eugenio su participación en la vertiente de la Historia, con un libro que imaginábamos como un complemento del precedente. Aun teniendo que decidir toda la organización del libro, me respondió que era una buena idea y me propuso que los argumentos giraran en torno a las técnicas, nunca lo suficientemente estudiadas, de los actores.
Precio : Próximamente

Puntos de vista

Es un privilegio el poder dar a conocer el trabajo que desde finales de los años 60 Suzanne Osten ha desarrollado tanto en Suecia como en el resto del mundo, a través de presentaciones, giras, conferencias y workshops. El alcance de la obra de Suzanne se se debiera condensar en unas pocas palabras toda su obra hablaría de: riesgo, compromiso, comunicación, lucha y una inalterable apuesta por los olvidados dentro de los olvidados: los niños. Y junto a ellos los jóvenes. Es a ellos a los que Suzanne ha dedicado una enorme parte de su actividad creadora.
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Poética del drama moderno

El objeto de esta obra es el de definir el nuevo paradigma de la forma dramática que aparece hacia 1880 y que continúa hasta hoy en las dramaturgias contemporáneas. Se tiende así un puente entre las primeras obras de la modernidad en el teatro como las de Ibsen, Strindberg o Chejov, y las más recientes, ya se trate de las obras de Heiner Müller, Bernard-Marie Koltès o Jon Fosse. Jean-Pierre Sarrazac desvela la dimensión rapsódica del drama moderna: una forma abierta, profundamente heterogénea, en la que los modos dramático, épico y lírico, e incluso argumentativo (el diálogo filosófico que contamina al diálogo dramático), no dejan de ensamblarse o de solaparse. Lejos de compartir las ideas de “decadencia” (Luckàcs), de obsolescencia (Lehmann) o de la muerte del drama (Adorno), Poética del drama moderno dibuja contornos, siempre en movimiento, de una forma la más libre posible, pero que no es la ausencia de forma.
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La zanja

¿En qué momento compartimos el viaje que nos hizo ser tan iguales? ¿Cómo reprocharnos y atraernos tanto? La respuesta está en el tiempo pasado, en nuestros ancestros, en el recuerdo común que permaneció oculto. Porque en definitiva, hemos heredado las acciones de unos hombres sobre otros y las influencias sobre el colectivo. La Zanja refleja el encuentro entre dos mundos, ese ciclo infinito que se repetirá una y otra vez. Es un trabajo exhaustivo de creación, surgido de la documentación de las crónicas de la época y nuestros viajes al Perú actual.
Precio : 10€

Pasarela Senegal

En enero de 2007 el diseñador Antonio Miró presentó en la Pasarela de Barcelona un desfile no exento de polémica con ocho inmigrantes sin papeles y una escenografía con una patera y cajas. De tal acontecimiento le surge la idea de la obra a López Llera, quien, a raíz del suceso siente la necesidad de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad del espectáculo2, sobre la validez y efectividad de las denuncias sociales a través del arte y sobre el sentido de su propia escritura. La pieza constituye una magnífica denuncia dramática de la banalización de la cultura y del espectáculo.
Precio : 10€

Hacia una poética del arte como vehículo de Jerzy Grotowski

La reinvención de Pere Sais ondea en el título de la obra: Hacia una poética del arte como vehículo. Grotowski, como se sabe, imaginaba que la “cadena” de las performing arts podía mantenerse tensa entre dos extremos: el arte como presentación por una parte y el arte como vehículo en el extremo opuesto. Al hablar de poética del arte como vehículo se realiza un salto epistemológico.
Precio : 24€