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Dom, Feb

Sud Aca Opina | Patricio Sancha

Por favor, dense el trabajo de buscar, aunque sea en wikipedia, el significado de la palabra Selknam u Ona. Darwin, a bordo del barco Beagle, al navegar por los canales patagónicos, fue el primero en dejar por escrito un testimonio sobre su existencia.

 

El encargo está hecho, solo diré que Darwin estaba tan obsesionado con su teoría de la evolución, que afirmó haber encontrado el eslabón perdido entre el simio y el hombre y que, al tener mayor cercanía con el mono, a los integrantes de esa etnia, se los podía tratar como animales.

Y así fue.

Años más tarde llegarían los colonizadores. Dada la gran extensión del territorio y las condiciones climáticas, José Menéndez Menéndez, un ciudadano español, se hizo multimillonario con la sociedad explotadora de tierra del fuego, dedicada al ganado ovino.

Los habitantes originarios cazaban guanacos (camélido sudamericano), de los cuales se alimentaban, además de obtener pieles para sus vestimentas, hacer amarras para sus botes primitivos, etc... El guanaco era la base de su difícil supervivencia en un hábitat de condiciones extremadamente adversas.

Al llegar los ganaderos con este animal desconocido cubierto de lana, los locales lo llamaron guanaco blanco, y como era más fácil de cazar, obviamente comenzaron a cazarlo.

Mal negocio para los estancieros ganaderos y de cierta forma, avalados por el gran científico Darwin, establecieron un tarifario para la caza de indios. Una libra por testículos y senos y media libra por cada oreja de niño. Como solo se estaban asegurando de evitar su reproducción y el negocio seguía con pérdidas, comenzaron a pagar por cabeza de indio.

El Rumano Julius Popper y el escocés Mac Lennan, también conocido como "chancho colorado", seguramente porque estaba irritado de tanto beber whisky, fueron muy eficaces colaborando de manera eficiente al exterminio de esta etnia hacia fines del siglo XIX.

El genocidio no fue en la prehistoria, ni siquiera hace miles de años atrás, solo fue hace poco más de un siglo.

Si de genocidios se tratase, necesitaría varios libros para averiguar los cómo, los cuándo y los por qué. Aunque no necesito tanta investigación como para afirmar como detrás de cualquier asesinato masivo, de una u otra manera, siempre la motivación principal es el poder, ya sea económico, político, religioso u otro. Poder para sentirse superior a otros, no para vivir feliz, sino para satisfacer la ambición de poder. Poder por el poder.

Sin hacer grandes esfuerzos, todos podríamos reconocer en algún episodio critico de la historia, a quien, solo impulsado por estas ansias de poder, exterminó sin miramientos a quienes, por razones muy bien justificadas desde un punto discursivo, pero absolutamente vacíos de verdad, simplemente eliminó o trató de eliminar.

¿Quién es el culpable de una muerte por arma de fuego, el fabricante del arma, quien da la orden de disparar o quien dispara? Cada uno podrá culpar al otro, pero sin la existencia de los tres, la muerte no se produciría.

Hoy en día, los mayores fabricantes de armas son países que se jactan de sus libertades y democracias, los traficantes de armas son ilegales, aunque necesarios para la industria, los dirigentes tienen buenas vidas y el último eslabón de la cadena, el más débil, es quien ejecuta la acción.

Todos culpables, porque sin uno de ellos no se llegaría al resultado fatal, todos inocentes porque solo son humanos.

Los Selknam u Onas, también eran seres humanos. Lamentablemente no tenían el poder necesario como para defenderse del Chancho Colorado.