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Lun, Oct

Foro fugaz | Enrique Atonal

¡Ya llegan! ¡Ya están aquí! Los festivales de verano aparecen como emisarios del buen tiempo y de las recreaciones estivales. Los festivales de artes escénicas en verano están en sintonía con el dolce far niente de la estación que invita a la imaginación y al regocijo colectivos. Son, en efecto, días de fiesta. 

 

Hablemos del Festival de Aviñón que este año tendrá lugar del 4 al 23 de julio. ¡Qué excelente idea de sus fundadores! Recuperar edificios abandonados, ruinas y jardines para ponerlos al servicio de la escena contemporánea. Aviñón es el ejemplo de renacimiento del patrimonio para las artes escénicas. Desde el primer festival, en 1947, Jean Vilar tuvo la genial intuición de hacer del Patio de Honor del Palacio Papal un gran escenario al aire libre. Así nació uno de los espacios escénicos más espectaculares de Europa. Si hay un volumen desafiante para un Metteur en scène, este es el Palacio Papal, no sólo por las dimensiones del foro, también por lo imponente de su muro de piedra con balcón de 30 metros de alto, que sirve de ciclorama y decorado; por la cantidad de espectadores que admite en cada representación, 2000, y por lo imprevisible del viento del sur de Francia, el famoso Mistral que puede destruir meses de trabajo en una ráfaga. Un realizador debe empezar por medirse con el espacio y los elementos, y su equipo debe asumir el reto de trabajar para ese monstruo teatral. 

De este eje se desprenden las otras escenas del festival: ex conventos, teatros formales, iglesias olvidadas, jardines, una gran cantera (ahí en donde Peter Brook estrenó el Mahabarata en 1985). Cada año aparecen nuevos foros (en el festival oficial y en el paralelo), y las propuestas pueden ser muy audaces. 

Este año el festival ha sido programado bajo el signo de La Odisea de Homero. Oliver Py, el director y dramaturgo que dirige Aviñón desde 2013, quiere de este modo rendir un homenaje a Homero, pero también a los millones de inmigrantes del planeta. La programación íntegra de este año, llena de sorpresas puede encontrarse en el sitio web del festival, https://www.festival-avignon.com/fr/. 

Pero regresemos a la fiesta-festival de verano, convertir a unas vacaciones en regocijo teatral, en un ágape de dramaturgia, en un receso laboral para adentrarse en la magia escénica. Aviñón, una ciudad infecunda durante los duros meses invernales, renace bajo el signo del teatro y se convierte en un enorme centro de encuentros y estímulos; la ciudad papal cual ave Fénix renace de sus grises cenizas para convertirse durante tres semanas en una estrella fugaz de la escena con todas sus calles y callejuelas convertidas en un centro de espectáculos. 

Porque además de las propuestas de Festival Oficial, existe desde 1968 el Festival Off que cada año propone más de mil espectáculos por día durante tres semanas y que corre en paralelo a la majestuosa versión canónica. Los actores del Off son los que dan vida a cientos de salas durante las tres semanas de regocijos.    

Las artes escénicas en pleno jolgorio, una ciudad tomada por actores profesionales y amateurs, pasión en las calles, el teatro como referente vital. No es promoción para estos eventos, que no lo necesitan, es considerar que así el teatro en todas sus variantes revitaliza la vida y recobra su sentido festivo. Y qué otro sentido tendrían las vacaciones si no es para reactivar la imaginación, para convertirse en un real periodo de ocio creativo.