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30 Años de la Mostra Internacional de Teatro de Cangas

Cumplir 30 años es casi un milagro para un festival de teatro en un país cuyas instituciones públicas suelen ser tan adversas con el sector cultural. El más difícil todavía resulta cuando ese festival tiene lugar en la periferia que lucha por ser centro. Galicia, merced a sus continuos gobiernos de derechas, es un país descentrado (el centro está fuera de nosotros, en Madrid). Aunque paguemos impuestos no tenemos el mismo acceso a la cultura que los que viven en la «capital» y la nuestra se ve mermada por la presión que ejerce aquella otra, cuantitativamente más robusta, protegida y publicitada.

Por ejemplo, ¿cómo va a competir una producción o una compañía teatral gallega con una de Madrid si en Galicia no existe la posibilidad de hacer una temporada en los teatros y auditorios? En Galicia las actrices y los actores pasan más tiempo en su casa que encima de los escenarios. El teatro en Galicia es un hecho excepcional de fin de semana, durante el curso escolar, porque después, en época estival, los dineros públicos y privados se los llevan las orquestas de pachanga que amenizan las mil y una fiestas patronales, en las que el teatro no tiene cabida. En los periódicos de Galicia no existe una cartelera teatral regular.

En un contexto así que la Mostra Internacional de Teatro Cómico e Festivo de Cangas (Pontevedra) cumpla treinta años es toda una heroicidad por parte de sus organizadoras (mayoritariamente son mujeres). Y es que la «Península do Morrazo» es un lugar privilegiado de seres plenos de «xiria», que es como se llama la Asociación Cultural que está detrás de la puesta en marcha de la Mostra. «Xiria» es una palabra cuya musicalidad ya indica su sentido: impulso, ímpetu, nervio… En la «Península do Morrazo» corre sangre pirata. Mi amiga CHE MARIÑO es la pirata número uno y una de las principales artífices de este festival, junto a la directora y dramaturga MARÍA ARMESTO y a la actriz CASILDA ALFARO. En el equipo también está el actor SALVADOR DEL RÍO, pieza fundamental del mecanismo coordinador. Completan el grupo MARIETA PASTORIZA y XOÁN RIOBÓ, y por el Concello de Cangas ESTANISLAO GRAÑA y JUAN JOSÉ PÉREZ.

En verano el teatro en Galicia tiene su cita a finales de junio y principios de julio en Cangas y en la última semana de julio en Ribadavia (Ourense). La Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia cumple veinte nueve años en este 2013 con una programación de muy alto nivel en la que se integran producciones de diferentes latitudes. En el diseño realizado por su director ROBERTO PASCUAL tienen cabida desde «THE OLD KING», de Miguel Moreira y Romeu Runa, de Les BALLETS C DE LA B, estrenado en el 66 Festival de Avignon, hasta «EL VIENTO EN UN VIOLÍN» de la Cía. TIMBRE 4 de Claudio Tolcachir, pasando por «EL RÉGIMEN DEL PIENSO» de LA ZARANDA, «CRIATURAS» de Roberto Vidal Bolaño, de la Cía. TEATRO DO AQUÍ y otras estimulantes propuestas que se pueden consultar en su página web.

Volviendo a la de Cangas, hay que decir que se nota que el equipo humano que se encarga de diseñar la programación está formado, en su mayor parte, por profesionales del teatro gallego y que, en esta pasada edición, decidieron apoyar, de manera más decidida, a las compañías gallegas que están pasando por una de las peores épocas. De esa forma, la mayoría de la programación del festival de Cangas estaba conformada por producciones autóctonas.

Además de espectáculos de teatro de calle y espectáculos de pequeño formato en el pub Salasón, la Mostra de Cangas presenta talleres y cursos. Pero una de las piezas fundamentales de su engranaje son las jornadas feministas que organiza MULLERES EN ACCIÓN, a las que se debe, entre otros méritos humanizadores, el homenaje a la portentosa actriz MARISA SOTO. De esta manera, la Mostra de Cangas, junto al Festival Iberoamericano de Cádiz, son de los pocos encuentros de artes escénicas que promueven un espacio dedicado al tema de género.

A continuación, os propongo un repaso por algunos de los espectáculos que se pudieron ver en Cangas.

El 28 de junio arrancaba la Mostra con un pregón a cargo de CHÉVERE, seguido del espectáculo «PEQUENOS ACTOS PSEUDORREVOLUCIONARIOS QUE NON SERVEN PARA CAMBIAR O MUNDO PERO FAN QUE QUEDEMOS MÁIS TRANQUILOS» de la Cía. Ibuprofenoteatro, formada por el actor y dramaturgo Santiago Cortegoso y la actriz Marián Bañobre.

El extenso título aglutina en sí mismo el argumento del espectáculo.

Bañobre y Cortegoso acometen el acto de convertir las grandes ideas y quejas contra el sistema capitalista de consumo en juegos teatrales en los que ellos también son los juguetes.

Las formulaciones «antisistema» o «pseudorrevolucionarias», que ya estaban presentes en la pareja de la obra «0,7% MOLOTOV» de Santiago Cortegoso, son ahora el centro de una propuesta en la que la plasticidad del teatro de objetos (los Clicks de Playmobil) sirve para armar actos pseudorrevolucionarios y para hablarnos de cosas serias e importantes de manera humorística.

La estética pop-freak de la indumentaria, el atrezo y la coreografía de algunos momentos, más la selección de fotos de actualidad, comentada por la actriz y el actor, más la selección musical de canciones, son algunos de los ingredientes con los que, al mismo tiempo que ironizan sobre la «peña alternativa», también nos salvan proponiendo esos pequeños actos pseudorrevolucionarios.

El momento final con la pintura rosa inundando la maqueta de la catedral de Santiago de Compostela es un buen poema pseudorrevolucionario que nos redime a muchas/os.

Este año 2013 se rinde tributo a ROBERTO VIDAL BOLAÑO ya que la RAG (Real Academia da Lingua Galega) decidió dedicarle el Día das Letras Galegas (alrededor de este tema podéis leer el artículo titulado «Día das Letras Galegas» aquí publicado). Con motivo de esta efeméride resucitaron dos compañías que había fundado el propio Vidal Bolaño, Teatro Antroido y Teatro do Aquí. Ambas han estado presentes en la Mostra de Cangas.

TEATRO DO AQUÍ, dirigido por Belén Quintáns, representó «CRIATURAS» de Vidal Bolaño, con dirección escénica de Evaristo Calvo y un elenco formado por Belén Constenla, Vicente de Souza, Marcos Orsi y Xoán Carlos Mejuto. El ayudante de dirección fue el actor y dramaturgo Rubén Ruibal. La iluminación, la diseñada por el propio Roberto Vidal Bolaño. La escenografía de Júlia Brens, la indumentaria de Gonzalo Vilas y la caracterización de Rodrigo Roel y Gato.

El escenario se torna un zoológico (en el que cualquier animal saldría mejor parado que el humano), un circo en el que Vidal Bolaño, en contraposición a la figura de Frankenstein (Marcos Orsi), nos revela la monstruosidad que anida en el centro de las personas.

El texto y la iluminación del autor genera esa criatura artificial que es una pasarela teatral compuesta con pedazos humanos cuyo reflejo nos espantaría si no fuese por el salutífero humor (esa medicina que destila la inteligencia y traza una distancia analítica capaz de alumbrar conocimiento y progreso).

Las interpretaciones actorales asumen esa distancia para provocar la comicidad a través de una estilización, en la que Belén Constenla, Vicente de Souza y Xoán C. Mejuto también aplican el principio del collage, componiendo unos personajes para los que seleccionan los tics, el rictus, la gestualidad y la voz con los que caricaturizar a una galería de monstruos que son alegoría fiel de muchos de los prejuicios con los que aún actuamos las personas. En contrapunto, Frankenstein es la única criatura tierna que sabe escuchar y que peregrina triste con un corazón en la mano, víctima de la incomprensión.

El escenario, con unas sillas y un contenedor de basura, es metonimia de todos los lugares de tránsito y espera (calles, paradas de bus, de taxi, sala de aeropuerto, de tanatorio, etc.) con la ayuda de las proyecciones sobre el ciclorama de fondo en el que se acaban de dibujar, con trazos de cómic. La iluminación y la música colaboran en la estructuración de los cuadros por los que va deambulando la criatura rechazada de Frankenstein, como en aquellos dramas en estaciones del Expresionismo.

Un viaje a los infiernos en el que las criaturas naturales demuestran una socialización cuya civilidad (lo artificial de la educación) no cuaja y solo es apariencia, frente a la criatura artificial de Mary Wollstonecraft Shelley que se revela mucho más humana. ¡Velahí la paradoja!

«BAILADELAS. MULLERES BOLAÑESAS» de TEATRO ANTROIDO. Dramaturgia de Roi Vidal Ponte. Interpretación de Laura Ponte. Dirección escénica de Xavier Estévez.

Laura Ponte despliega una amplia gama de recursos actorales para interpretar una galería de personajes femeninos sacados de las obras: «Laudamuco, señor de ningures» (Premio Abrente 1976), «Bailadela da morte ditosa» (Premio Abrente 1980), «Saxo tenor» (Premio Álvaro Cunqueiro 1991), «Días sen gloria» (Premio Rafael Dieste 1992, Finalista del Premio Nacional de Literatura 1992), «Rastros» y «Criaturas» (Premio Eixo Atlántico 2000, Premio Max 2001). El estilo más utilizado por la actriz es el cercano a los realismos, mostrando una gran versatilidad en los detalles con los que construye los comportamientos de esas «mulleres bolañesas», con un contrapunto en la monstrua de la beata, extraída de la obra «Criaturas», en un tono más estereotipado.

En el escenario destaca el libro de las OBRAS COMPLETAS de Roberto Vidal Bolaño, de Edicións Positivas, que sirve de dispositivo escénico del que emergen los diferentes personajes, facilitando los cambios. Entre biombo y membrana, el gran libro genera una dinámica semejante a la de un espectáculo de transformismo, en el cual la actriz, valiéndose de diferentes piezas de vestuario y atrezo, va entrando y saliendo de los diversos personajes, a través de las páginas del libro.

«BAILADELAS» también se sirve de diversos muñecos que hacen las veces de interlocutores mudos en el diálogo de esas mujeres. En «BAILADELAS», como en el teatro en general, no existe el monólogo, aunque lo parezca, ya que la acción verbal siempre se dirige a un interlocutor que no contesta porque no quiere o porque no puede.

La reflexión sobre la alteridad, sobre el ser o no ser que se permite a los actores y actrices en los escenarios, pero se castiga en la realidad cotidiana, es el gran tema unificador, igual que lo es también la exhibición del arte teatral como espejo y escuela de vida.

«VISTI DALL’ALTO. PARTITURA PER DUE ATTORI E MACCHINA FOTOGRAFICA» de la Cía. VOCABOLOMACCHIA TEATRO, con Rossella Viti e Roberto Giannini, se estrenó en España dentro de la Mostra de Cangas.

Rossella Viti y Roberto Giannini no nos ofrecen una representación teatral que cree una ficción, «VISTI DALL’ALTO» nos ofrece la presentación de una acción real, escénica pero real, sublimada por la magnética presencia extracotidiana de la actriz y del actor, cuyo fluido rítmico transforma en música y en poesía todo lo que hacen, todo lo que nos dicen directamente.

Roberto Giannini, vestido de frac, con guantes, sombrero de copa y un parasol blanco en una mano, nos recibe, en pequeños grupos, y nos invita a ser retratados por Rossella Viti, que está con su cámara fotográfica encima del escenario.

En «VISTI DALL’ALTO» se nos cuentan ideas alrededor de los viajes, de las geografías por las que transitamos y cómo éstas nos van revelando y cambiando. La palabra se musicaliza y danza en la performance de Viti y Giannini para trazar imágenes tan sugerentes como aquellas de los textos de Ítalo Calvino.

En el fondo del escenario hay una pantalla en la que se proyectan fotografías de diferentes épocas y autores, también los textos del espectáculo, incluso un poema de Pablo Neruda. Letras y fotos que se esfuerzan por captar y testimoniar ese viaje que, como el mismo arte del teatro, se desarrolla sobre el tiempo y se agota en él. Contra lo efímero la memoria, el recuerdo, la fotografía, la letra.

A la impresión que nos causa la actuación de Rossella y Roberto, se suma la impresión que nos causan las imágenes fotográficas. Esta simbiosis es plenamente atractiva y sugerente.

«VISTI DALL’ALTO» le propone al público un viaje compartido, el del juego del teatro, en el que las espectadoras y los espectadores, desde la oscuridad de la platea, encienden lucecitas para alumbrarse el rostro y ser retratados por Rossella Viti. Ahí ya no somos espectadoras/es, ahí somos comunidad actuante que busca permanecer en el tiempo evanescente de esta experiencia.

El espectáculo remata con un bucle: en el escenario se proyectan las imágenes de cuando entramos en el teatro, cargados de expectativas y con un ápice de excitación ante el recibimiento del hombre del frac, los guantes, el sombrero de copa y el parasol blanco, que parecía salido de algún cuadro surrealista o de una vieja foto, igual que la mujer que nos saludaba desde el escenario, con su vestido negro, sus botas doradas, o su exótico sombrero y la cámara fotográfica.

Rossella y Roberto, dos magos que, igual que atraparon nuestra atención, también atraparon nuestra imagen para meterla en esa caja mágica que es el escenario teatral.

«LA RENDICIÓN». Adaptación teatral del libro de memorias de Toni Bentley por la actriz Isabelle Stoffel. Dirección de Sigfrid Monleón. Escenografía de Alain Bainée. Espacio escénico de Alicia Blas. Vestuario de Cristina Rodríguez. Iluminación de Pilar Velasco. Coproducción de Traspasada y el CDN (Centro Dramático Nacional de Madrid).

Un monólogo a las espectadoras y espectadores que aborda el tema, en cierto sentido, tabú de la sodomía. Un asunto muy poco transitado por la dramaturgia e incluso por el cine, más aún desvinculándolo de reminiscencias escabrosas, marginales o del morbo por el morbo.

«LA RENDICIÓN» es un trabajo arriesgado, ya que trata un tema tópico como es el de las relaciones sexuales y consigue ofrecérnoslo de un modo nuevo, fresco, sin caer ni en el chiste fácil ni en las concesiones a lo vulgar, a lo chabacano y a los estereotipos que ciñen los roles sexuales. El texto y la actuación gozan de una elegancia y una delicadeza, en parte alcanzada por la propia presencia de la actriz, con un movimiento y unas maneras llenas de distinción y «allure».

Algunas de las virtudes controvertidas de este monólogo son: la conexión que traza entre el sexo anal y la búsqueda de lo sublime. Los paraísos que siempre están acá y no en el más allá. La superación de los límites del dolor para traspasar al edén del placer y de la liberación. El humor sobre la religiosidad, el misticismo, y los caminos de búsqueda de una misma, de uno mismo, siempre condicionados por lo social y por la educación. La superación de las categorías y de los roles masculino y femenino de dominación y sumisión en el sexo, y por extensión en la vida, en tanto forma parte de ella. Camina por la cuerda floja de lo políticamente incorrecto al reconocer el goce del juego con los roles sexuales y con los rituales de poder, dándole la vuelta a su significación y desposeyéndolos de sus connotaciones peyorativas. La búsqueda del conocimiento a través del cuerpo y de la experiencia (representados en el movimiento coreográfico y en las sábanas y tejidos sutiles que envuelven a la actriz o crean la cama), en contraposición con el conocimiento adquirido a través de los libros y de las palabras (representado escenográficamente en una «chaise longue» y otros muebles hechos de libros).

El espacio escénico de Alicia Blas, articulado por la luz, el juego actoral y la acción verbal, ofrece lugares para la epicidad de la conferencia y del discurso más constatativo, en explicaciones elocuentes sobre las virtudes del sexo anal, teoría y práctica, y la conexión de los esfínteres con el inconsciente y el consciente, etc. Y también ofrece lugares para el recogimiento más íntimo y la expresión más dramática, cuando la acción fluctúa alrededor de la obsesión y de las contradicciones que surgen en ese viaje iniciático a través de la sexualidad, con los celos, con la tristeza por la separación del amante, aunque se busque la superación de la monogamia o de la posesividad. El espacio escénico ofrece zonas transformables y móviles que colaboran tanto en la creación de rituales íntimos, como en su reflexión más narrativa.

El espectáculo no se rinde ni al escándalo ni a una provocación abrupta, sino que busca y consigue una confesión próxima y amable.

«EUROZONE» de CHÉVERE, con Patricia de Lorenzo, Miguel de Lira, Manuel Cortés, Mónica García, Arantza Villar, Iván Marcos, Borja Fernández, Pepe Penabade y Manuel Cortés. Escrita por este último y dirigida por Xesús Ron.

Con «EUROZONE» se clausuró la 30 Mostra de Cangas, conjugando compromiso artístico y político.

En este espectáculo las actrices y los actores están presentes durante todo el tiempo encima del escenario sin necesidad de interpretar ningún personaje ficcional, sino proponiéndonos un juego de simulacros y caricaturizaciones de quienes gobiernan una Europa cuyo vals acaba en pelea.

La convención de la puesta en evidencia del juego echa mano de la referencia cinematográfica a «Reservoir Dogs» de Tarantino, utilizando las líneas generales de su argumento y personajes: una banda de gánsteres que efectúan un robo. El atraco violento del filme sirve como paralelo al atraco que el sistema bancario en coalición con el político perpetra en este «casino» llamado «Eurozone».

Las escaleras mecánicas, la pantalla, la lámpara de araña y el propio juego actoral sirven el show, en el cual la denuncia se hace, como es propio de Chévere, a través del humor y la risa. La apoteósica acogida de «EUROZONE» se tradujo en el Premio del Público de esta 30 Mostra de Teatro Cómico e Festivo Cangas.

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