Velaí! Voici! | Afonso Becerra

Hacer. ‘Makers’. Clara Gayo. Juan Loriente y Óscar Gómez, en la 39 MITCF

El día de San Juan comenzó la 39 Mostra Internacional de Teatro Cómico e Festivo de Cangas do Morrazo (Pontevedra) con el pregón de la dramaturga, actriz y directora teatral gallega Clara Gayo. Sin aderezos ni personajes, Clara subió al escenario del Auditorio Municipal Xosé Manuel Pazos Varela para saludar, para mirarnos y contarnos por qué hacer y estar en esto que, excepto a unos pocos privilegiados, a unas muchas mantiene en la precariedad y en la incerteza. Hacer teatro, ¿por qué y para qué? Una cuestión que dura miles de años y un arte que parece inherente al concepto humanidad. ¿Puede existir humanidad sin artes y en concreto sin las artes vivas, las que necesitan del contacto directo, las que no se dan en un lienzo, un papel, un bloque de piedra o una pantalla?

Clara Gayo nos miró, nos habló y nos leyó, desde su perspectiva heterodoxa y punk, simpática e irónica, cariñosa y rebelde, unas reflexiones muy iluminadoras sobre la comedia. Características, virtudes y necesidad de la comedia. Incluso rebeldía de la comedia, cuando quieres hacer comedia y te sale un drama o una tragedia, cuando quieres hacer un drama y te sale una comedia… La capacidad de la comedia para hablarnos de asuntos tristes.

Fue una delicia escuchar y ver a Clara Gayo, por esa sencillez y esa ausencia de imposturas, engolamientos y fórmulas que, a veces, parecen envolver el ritual de un pregón inaugural e incluso de eso que, convencionalmente, consideramos teatro. Una maravilla reconfortante y estimulante ver a alguien que se atreve a subir al escenario así, a pelo, sin efectos espectaculares, sin juegos retóricos capciosos, para enunciar unos pensamientos habitados por la experiencia, la dedicación, la reflexión, la sensibilidad y la emoción.

Al día siguiente, el 25 de junio, en una onda similar, Óscar Gómez Mata y Juan Loriente, Cía. L’Alakran (Suíza), nos acariciaban (como dice Pepa Barreiro, actriz) con MAKERS. Una propuesta posdramática que afirma el estar y el hacer aquí y ahora, que afirma la conexión y la escucha con las personas que asistimos a esta experiencia teatral.

¿Por qué y para qué?

Quienes estuvimos sentimos que, efectivamente, hay un por qué y un para qué en el encuentro teatral. Porque es de una radical importancia sentir la libertad que Óscar Gómez y Juan Loriente se dieron para plantearse hacer un espectáculo como este. Sentimos que han hecho, que hacen, lo que han querido, lo que quieren y no lo que se espera, ni lo que se lleva, ni lo que supuestamente vende, ni lo que está dentro de los cánones o los paradigmas de lo importante. No nos han venido a representar la guerra, no han pretendido hacer un teatro documental que haga justicia al pasado o que suponga un ajuste de cuentas, no han pretendido aleccionarnos o convencernos de algo… Nada de eso a lo que últimamente el teatro nos tiene acostumbrados. Tampoco nos han querido subyugar con una estética y un estilo formal que nos deje con la boca abierta. Con lo que sí hemos pasmado ha sido con su hacer y su estar exentos de personajes etiquetables, exentos de la distancia necesaria para forjar mitos (historias ejemplares). Incluso en la distancia física del escenario/platea, su trabajo, su hacer, ha estado marcado en todo momento por la proximidad, por la cercanía empática y de nivel.

Una proximidad y una desmitificación del acto teatral, conseguidos ya desde el mismo inicio, cuando entraron con las bicicletas en traje de ciclista y comenzaron a interpelarnos, a bromear y a hablar con todas las personas que estábamos esperando para entrar en la sala. En esta presentación inicial se encargaron de romper barreras, de esfumar fronteras. Se dirigían a personas de manera directa, con una energía grande, que podría resultar chocante o intimidatoria. Sin embargo, lejos de eso, generaban curiosidad, simpatía y diversión. Esa amplificación de la presencia, necesaria para actuar, para llamar la atención (en el sentido literal y no para dar la nota haciendo chorradas) y para juntar a la gente, para generar un juego común, para entrar en algo, en un camino abierto. Esto es ese teatro más allá del drama y de los realismos apuntalados tras la cuarta pared de la ficción. Este es el teatro en el que lo real, aquí y ahora, entre nosotras, es lo que hay y sobre lo que podemos hacer, guiados por una dramaturgia que nos emancipa, que nos da la oportunidad de observar que es posible soñar sin hipotecas (en sentido literal y figurado). Una obra como una lasaña, con capas metafóricas y capas de acción y juego real, tal cual ellos mismos nos decían.

MAKERS es eso y mucho más. Difícil aquí escribir afirmaciones taxativas o definir (poner límites). Una propuesta rizomática en la dramaturgia, un teatro con aspecto de improvisación por la fuerte espontaneidad, por ese caminar con delectación y placer por la cuerda floja de la escucha, amparados en la cama elástica de la confianza y de una larga experiencia. Tanto Juan Loriente como Óscar Gómez Mata son creadores que, desde finales de los ochenta, han estado en los escenarios generando propuestas de las más iconoclastas, perturbadoras y auténticas.

Para mí Legaleón Teatro, compañía dirigida por Óscar, es una referencia, un punto de orientación para no perder el norte, como una brújula, desde que, a principios de los noventa, tuve la suerte de tener como profesoras de movimiento corporal a Espe López y Ana Pérez, durante un semestre, en el ITAE de Asturias. Era la época en la que descubrí a Cesc Gelabert y Lidia Azopardi, La Ribot, Olga Mesa, Teatro Arena de Esteve Graset, Carlos Marquerie (La Tartana Teatro), Helena Córdoba, Legaleón, Cambaleo, Matarile… Y en la segunda mitad de los noventa, cuando estaba en Barcelona, a Rodrigo García (La Carnicería Teatro) con Juan Loriente, Gonzalo Cunill… Propuestas radicales, que problematizaban los compartimentos estancos y mezclaban modalidades escénicas.

El sábado 25 de junio en el Auditorio Municipal Xosé Manuel Pazos Varela estaban, entre el público, Antón Reixa y Geni Iglesias. Legaleón Teatro, dirigido por Óscar Gómez Mata hizo El silencio de las Xygulas (1994), un texto en gallego de Antón Reixa, traducido por Geni Iglesias y Espe López. Geni Iglesias, actriz y creadora que participó en la fundación del Teatro Galán y del festival En Pé de Pedra y también tuvo un papel fundamental en los inicios de Matarile, espacios y propuestas que supusieron un revulsivo para el teatro y la danza en Galicia y no solo. Con Matarile, en 1998, Juan Loriente y Carlos Sarrió (de Cambaleo), hicieron Teatro para camaleóns (Teatro para camaleones), con dirección de Ana Vallés, espacio, iluminación y montaje musical de Baltasar Patiño y producción de Geni Iglesias.

Loriente y Gómez Mata, nos descubrieron también, en MAKERS, que el teatro puede ser un lugar para las dedicatorias, para los afectos, y fue muy bonito, sin ñoñerías ni sentimentalismos, ver cómo se dirigían desde el escenario a Reixa o a Geni, para expresarles su cariño y compartirlo con todas nosotras. Porque también nos hicieron sentir, dentro de ese hacer poético, dentro de la “poiesis” como un hacer, ese cariño por todas cuantas personas estábamos con ellos en este encuentro en forma de espectáculo titulado MAKERS.

Una horizontalidad, una des-jerarquización, entre escenario y platea, actores y espectadoras/es, inusual por su sencillez, por su gracia, por esa combinación increíble entre generar magia y, al mismo tiempo, no atraparnos en ella. Generar fascinación y momentos especiales y, al mismo tiempo, esa posición siempre desmitificadora, desendiosadora, desenfadada.

Un cuento de Borges sobre un poeta, profesor que se suicida tras haberse enamorado de una alumna mucho más joven que él, que también nos habla de tigres. Una obra que nos habla de sí misma, de su proceso. Unos actores que nos hablan de sí mismos en la vida y en el proceso de esta obra, porque vida y obra se cruzan, se afectan y se alimentan. Dos actores en busca de una obra con nosotras, no de una obra ya hecha, que independientemente de nosotras pueda ser y funcionar. Esa consciencia de que la obra se hace con nosotras, aquí y ahora, y de que la dramaturgia solo garantiza el mapa que, de nuevo y como si fuese la primera vez, hay que habitar y hacer.

MAKERS trae la filosofía de María Zambrano, en su matriz poética. Trae a Borges. Trae a Rodrigo García (After sun). Trae el asombro ante las investigaciones científicas sobre la luz, los fotones, la luz y el tiempo. Trae a Loriente y a Gómez Mata, en sus coincidencias, experiencias y búsquedas, como la fascinación por la imagen de Santa Lucía, de Francesco Furini, que se encuentra en la Galleria Spada de Roma, y en la que la luz oculta lo terrible y deja ver lo virginal de la piel. Objetos que se vinculan a momentos, a impresiones, a reflexiones. Lo que la luz permite ver, pero también lo que la propia luz vela u oculta.

¿Para qué? Nos preguntábamos al principio. Para encontrar lo sensible debajo de lo sensible, de lo perceptible. Para encontrar una solución poética, anotan en el programa de mano, a la realidad. Esta realidad que compartimos, y esta solución poética que MAKERS constituye.

Todo ello desde un humor que no expulsa la emoción o la ternura. Todo ello desde un estar en escena que presenta una masculinidad fuera de esa perspectiva y actitud asociada a la demostración de testosterona, de virilidad y otros parámetros de dureza y poderío cisheteropatriarcal. No solo por las muestras de afecto entre ellos o por la declaración hecha con humor y gracia “somos la primera compañía abiertamente bisexual”, sino, sobre todo, porque en el hacer y en el estar, el juego supera y difumina cualquier restricción de género. Velahí otra forma de libertad, además de la que podemos percibir en la propia concepción del espectáculo. Aquello tan bonito y tan terapéutico: vamos a hacer lo que queremos. Podemos hacer lo que queremos.

Pues ahí lo tienes, el por qué y el para qué.

¡Gracias, María Armesto (directora artística de la MITCF) por traernos MAKERS!

P.S. – Otros artículos relacionados:

“Juan Loriente, sin ensayo, en Ensalle”. Publicado el 1 de enero de 2018.

“Rodrigo García. La herida y sus sublimes supuraciones”. Publicado el 15 de enero de 2016.

“Memoria y cambio en escena”. Publicado el 10 de marzo del 2015 (Sobre El triunfo de la libertad de La Ribot, Juan Domínguez y Juan Loriente).

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