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Prototipos de encuentro. Dramaturgia colaborativa posdramática

Este fin de semana, del 23 y 24 de septiembre de 2023, estuve, por primera vez en Vila do Conde, en la costa atlántica portuguesa. Estuve invitado por Circular Asociación Cultural, que organiza el Festival de Artes Performativas desde hace 19 años.

El artista residente de Circular Asociación, Joclécio Azevedo, coordina, dentro del festival, un proyecto denominado Prototipos de Encuentro, enfocado hacia lo colaborativo en las artes escénicas. Fue en el marco de este proyecto en el que di un taller titulado “Laboratorio de metodologías y prácticas colaborativas en la creación escénica posdramática”. Tres horas el sábado 23 y otras tres horas el domingo 24, en la Sala de Ensayos del Teatro Municipal de Vila do Conde.

Tuve la suerte de compartir ese breve tiempo con un grupo de profesionales diverso, actores, actrices, profesores de teatro, gente de la danza y la performance, con una gran disponibilidad y generosidad. Con este equipo trabajamos una metodología para la creación escénica que se caracteriza por la horizontalidad y la heterogeneidad en todos los planos, tanto en lo que atañe a la manera de proceder y organizarse dentro del equipo artístico implicado, como en lo referente a la propia composición procesual de la pieza u objeto artístico al que nos encaminamos, para poder ofrecerlo y compartirlo con un público. Exploramos las posibilidades de jugar y actuar, sin partir de ningún tema ni de ninguna idea previa, encontrándolos en el camino de esa interacción colaborativa.

Además de jugar sin pensar, dejándonos llevar por los elementos o materiales heterogéneos, que utilizamos como punto de partida, que fueron seleccionados de manera intuitiva, basándonos en el gusto o el disgusto, la atracción o la repulsión que nos pudieran suscitar, intentamos mantener una consciencia dramatúrgica. He ahí una de las claves, jugar y activar, colaborativamente, todos los elementos de la composición, incluidos nosotros mismos, y, a la vez, buscar un sentido, una cohesión o coherencia poética, un camino, una dirección hacia ese objeto artístico que queremos compartir con un público.
La consciencia dramatúrgica o la dramaturgia expandida entre todas las personas del equipo consiste en entrenar esa función de investigación y búsqueda del sentido. ¡Ojo! El sentido no es el significado. El sentido se siente y tiene que ver con una dirección, con una orientación, con una coherencia. El significado se entiende, se sabe, se define.

Para encontrar y generar sentido en una composición de acciones de diversa naturaleza (objetual, coreográfica, verbal, sonora, lumínica, etc.) podemos utilizar mecanismos rítmicos. Porque la pieza u objeto artístico al que nos encaminamos forma parte de las “artes vivas” y sin ritmo no hay vida.

En la vida el ritmo se da por sí solo, de manera orgánica, relacionado con la respiración, las pulsaciones del corazón, los ciclos del día y la noche, las estaciones del año, la ciclicidad de las mareas, etc. Pero en el escenario ese mundo que creamos debemos dotarlo de ritmo, porque es el en ritmo, igual que en la respiración, donde reside el sentido profundo.

El ritmo es el grado de tensión, atracción, focalización, energía, interés, inherente a los elementos de acción que componen la pieza y, sobre todo, el grado de tensión, atracción, focalización, energía, interés que se produce en las relaciones que es establecen entre esos elementos de acción.

La acción es cualquier dispositivo escénico – incluida la actriz y el actor – de naturaleza visible y/o audible (el teatro es el lugar donde vamos a ver, incluso en el teatro radiofónico lo más importante son las imágenes dinámicas promovidas por las acciones verbales, sonoras y musicales), que experimenta cambios con un sentido determinado (producción) y perceptible o sentible (recepción).

La dramaturgia es la creación o composición de una partitura (estructura) de acciones de diversa índole, con un sentido determinado y perceptible, para un espectáculo X (teatro [físico/textual/objetual o de títeres/musical], danza, circo, danza-teatro, ópera, etc., en sus diferentes géneros, estilos y estéticas).

La dramaturgia posdramática es aquella cuyas partituras de acciones de diversa índole, con un sentido determinado y perceptible, se enfoca a espectáculos de creación colaborativa (“devised theatre”), que no se someten a la representación de una historia protagonizada por unos personajes y que, por tanto, no se ciñen a la estructura actancial (sujeto, objeto, destinador, destinatario, adyuvantes, oponentes), derivada de la semántica estructural y la narratología. Se trata, por tanto, de una composición de acciones heterogéneas que no establecen jerarquías narrativas y en las que todos los elementos actúan en pie de igualdad. Estructuras paratácticas de acciones que suelen dar lugar a una “landscape play” (pieza paisaje).

Así pues, el “prototipo de encuentro” que intenté traer al 19 Circular Festival de Artes Performativas de Vila do Conde, es el que se basa en la creación desde el juego, que no está dirigido por ideas o temas previos, ni por un texto o un guion. Un juego a partir de improvisaciones en las que aplicamos parámetros de composición posdramática, como la des-jerarquización de los elementos con los que jugamos, incluyéndonos, intentando que tanto un objeto, como un dispositivo lumínico, como una acción coreográfica o gestual, sonora o verbal, jueguen en pie de igualdad; buscando la plasticidad (en la dimensión espacial y de las imágenes dinámicas que se generan) y la musicalidad en la ejecución, el movimiento, las duraciones. Aplicando también mecanismos rítmicos como la oposición, contraste y simetría, en las relaciones que establecemos entre los elementos de acción, la repetición y variación, la acumulación, la diferencia o el efecto sorpresa, etc.

En esas dos jornadas de tres horas cada una, del sábado 23 y del domingo 24 de septiembre, este equipo prodigioso generó momentos teatrales que ya comenzaban a apuntar un camino hacia una posible pieza. Momentos o secuencias fascinantes por su belleza plástica, por su magnetismo teatral y por su capacidad de suscitar emociones.

A veces, pasan semanas en las que no veo ningún espectáculo que tenga la fuerza y la atracción de algunos de los momentos o escenas que se generan en estos laboratorios de metodologías y prácticas colaborativas. Y eso me da para pensar bastante.
La cuestión, al final, está en una dramaturgia del descubrimiento en común, asentada en la escucha integral, en la porosidad. Una creación comunitaria que depende de la interacción y el juego y no de las ideas previas o el proyecto de una persona.

No sabemos a dónde vamos, pero confiamos en nosotras/os y, durante ese proceso, si hay generosidad y disponibilidad, intentamos la utopía de salir de nuestra soledad, de nuestra solitud. La utopía de un procedimiento horizontal y colaborativo. La utopía de encontrar un camino juntas/os y en ese camino, con alegrías y tristezas, con momentos pletóricos de descubrimientos que nos gustan, y otros de crisis o bloqueo, naturales en cualquier ser humano que no sea perfecto (yo aún no he conocido ninguno), llegar a una pieza, a un objeto artístico que podamos compartir con un público, al que hemos tenido en cuenta.
¿Pero cómo se puede tener en cuenta al público antes de estrenar o de abrir el proceso a un auditorio? Pues con esa consciencia dramatúrgica en la que exploramos el sentido, la coherencia, la cohesión, la dirección. Eso que va a ser sentido y percibido por el público, aunque no sea entendido intelectualmente.

La función de la dramaturgia expandida o distribuida entre todas las creadoras y creadores consiste, también, en esa exploración de los efectos y de cómo va a afectar cada secuencia, escena, cuadro, y el conjunto total de la pieza. Porque el acto teatral es un encuentro, una experiencia en la que cada espectadora y cada espectador también van a participar.

La dramaturgia expandida o distribuida entre todo el equipo artístico, explora y prevé esa participación de la recepción, al mismo tiempo que ha atendido a crear algo nuevo entre todas/os.

P.S. – Artículos relacionados:

“Metodologías y prácticas colaborativas en la creación escénica”, publicado el 10 de septiembre de 2023.

“Dramaturgias que transforman el lugar”, publicado el 12 de agosto de 2023.

“Dramaturgia, proceso, concepto y ‘Pussy Cake’”, publicado el 27 de febrero de 2023.

“¿Persona o personaje? O Que Segue de Cristina Balboa”, publicado el 2 de febrero de 2020.

“El Laboratorio de Dramaturgia Posdramática de Compostela”, publicado el 13 de mayo de 2019.

“La querella del posdrama”, publicado el 11 de septiembre de 2017.

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